A Fondo
Domingo 10 de Enero de 2016

Un sainete

Carlos Damonte/De la Redacción de UNO
cdamonte@uno.com.ar


“Lo atrapó un bache” sentenció con ironía Aníbal Fernández para dar cuenta de la noticia del día de ayer: la Policía santafesina aprehendió a uno de los tres prófugos que antes de las elecciones lo habían enterrado políticamente al acusarlo de ser, más o menos, un capo narco en la provincia a la que aspiraba gobernar: Buenos Aires. Y el exfuncionario completó su pensamiento en la red social del pajarito: “Ahora que lo custodien como corresponde, queremos conocer los términos del arreglo de la fuga con urgencia”.

La fuga sucedió muy poco después de la asunción de las nuevas autoridades y sonó, en algunos ámbitos, más a una compensación por los favores dados en campaña que a un simple escape. Y para disipar esas dudas los flamantes funcionarios debían encontrar a los criminales más pronto que tarde y con vida.

Así fue como durante 13 intensos y largos días la opinión pública consumió hora a hora los detalles de una búsqueda dotada de todos los condimentos de una película de súper acción: tiros, corridas y ´cosa golda´, como dijera Oaky en la tira Hijitus. Fueron jornadas en que los noticieros de la tevé daban noticias al instante sobre la pesquisa con datos incomprobables muchos de ellos pero atractivos a la audiencia. Hasta se los comparó con Bonnie y Clyde, esa famosa pareja de ladrones y fugitivos que dieron tanta tela para cortar en Estados Unidos que se hicieron nada menos que 13 películas sobre sus andanzas.

Es más, al menos uno de los tres presos en fuga cayó ayer a unos 100 kilómetros de Paraná, lo que le dio un atractivo adicional al morbo popular en el pago chico. Ver a los gendarmes armados hasta los dientes resultó un atractivo especial para alimentar conversaciones en este tórrido enero.

Pero cuando se acababa el relato del gran escape surgió el factor sorpresa que cualquier guionista administra para sus obras: tras el anuncio de las capturas el jefe de Policía de Santa Fe explicó que tenía solo uno preso. Y otra vez la chancha al maizal, o lo que es igual regresó la sospecha. Para entonces, el presidente de la Nación, su vice, la gobernadora de Buenos Aires ya habían felicitado a los policías la captura de los “tres prófugos”. Un apresuramiento que les costó caro en los medios, a juzgar por el tenor de las críticas: “El amateurismo para gobernar no se puede cubrir con operaciones mediáticas” atacó Fernández. Por lo pronto en el imaginario popular ya se instaló el clip del humorista Ricardo Leguízamo sobre el derrotero de un solitario gendarme en la frontera que se encontró con los escapados vestidos de reyes magos. Y, se sabe, se puede regresar de varios lugares pero casi nunca del ridículo.

Al cierre de esta edición aún buscaban a los dos que faltan caer.

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