La Provincia
Martes 24 de Febrero de 2015

Un sacerdote se enamoró y dejó los hábitos

Se trata de Gustavo Mendoza, quien era el responsable de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de La Floresta, en Paraná.  

Gustavo Mendoza, sacerdote responsable de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe de La Floresta, de Paraná decidió abandonar el sacerdocio porque se había enamorado. Así se lo informó a sus fieles durante la misa del domingo.

 

El cura de 38 años oriundo de Villaguay decidió ser claro, honesto y directo. Ayer, al término de la misa, informó a sus fieles que había decidido abandonar el sacerdocio luego de enamorarse de una mujer.

 

“Prefiero ser un hombre feliz y no un cura amargado”, señaló el ahora ex sacerdote, al confirmar que deja los hábitos por amor en el programa televisivo Nunca es Tarde de canal 9.

 

 

“La gente valora mi sinceridad; no me puedo mentir ni puedo mentirle a la gente”, afirmó el expárroco quien después de 13 años de sacerdocio se irá a vivir a Santa Fe, donde tiene una propuesta laboral. Mendoza agradeció la fuerza y el cariño recibido, y confirmó que será reemplazado por el padre Ricardo López.

 

Gran tarea social

Gustavo Mendoza desarrollaba en La Floresta una gran tarea social , ya que la parroquia de Guadalupe está enclavada en una zona de Paraná donde existe mucha pobreza y marginación.

 

En otro plano, había sido uno de los sacerdotes que testificó en contra del cura Justo José Ilarraz, a quien se está juzgando por presuntos abusos contra menores en el Seminario de Paraná.

 

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