La Provincia
Domingo 01 de Noviembre de 2015

Un resultado electoral con mucho de lógica a la luz de las internas y las obligaciones apuntando al 22

Para el 22 Cambiemos intentará mantener el impulso, y el FPV tratará de hacer pie tras el cimbronazo. Detrás de algunos resultados, la interna siempre presente. ¿Sorpresa en Walter Moss?

Carlos Matteoda/ De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar


Elba Niz está contrariada; ni siendo la única candidata pudo disfrutar un triunfo, ya que su vecinos prefirieron votar en blanco. Walter Moss puede ser desconocido para algunos, es el nombre de una colonia judía antiguamente conocida como Villa Vila, del Departamento San Salvador. Allí Cambiemos no presentó candidatos y 14 de los 27 votantes que sufragaron el domingo optaron por hacerlo en blanco para la junta de gobierno. La lista de Elba quedó segunda, con 13 sufragios. Para gobernador ganó Bordet, 10 a 7; y para presidente no se sabe. Cerquita nomás, en la Colonia Oficial N° 5 pasó lo mismo, el voto en blanco tuvo 24 y el candidato del Frente Para la Victoria (FPV) 21.
¿Qué hubiera pasado si Cambiemos (la UCR en realidad) presentaba candidatos? Probablemente hubieran ganado, o al menos peleado la elección de igual a igual.
Pero la dirigencia de Cambiemos no pensó que podía pelear la elección, y menos el radicalismo, que fue quien le aportó desarrollo territorial a la alianza opositora. De lo contrario no se entiende cómo la UCR tiene solo tres de los ocho representantes opositores en el Senado: Raymundo Kisser (Departamento Paraná), Rogelio Omar Schild (Diamante) y el cusinatista Beltrán Lora en Nogoyá, que aceptó postularse cuando había pocos pretendientes porque la elección se daba por perdida.
A la vista de un resultado cerrado, especialmente en algunas categorías como la de diputados provinciales, el radicalismo dejó en claro su sorpresa, incluso al borde del absurdo. En diputados provinciales la diferencia entre las listas encabezadas por Sergio Urribarri y por Fuad Sosa fue de 16.262 votos. Cuando los dirigentes de Cambiemos creían que podían imponerse en esa categoría, aún perdiendo la de gobernador, exploraron la posibilidad de plantear -vía judicial- una interpretación diferente a la tradicional del artículo 91 de la Constitución de Entre Ríos, que le garantiza a quien ganó la mitad más una de las bancas en Diputados.

Varias causas
El resultado electoral del domingo admite una multicausalidad para explicar porqué el oficialismo retuvo la Gobernación y sin embargo perdió nueve bancas en el Senado, o porqué Cambiemos duplicó la cantidad de diputados que tenía el bloque del radicalismo, además de ganar las intendencias de siete ciudades cabeceras departamentales, y otras que sin serlo tiene importantes poblaciones como Crespo, Basavilbaso o Chajarí.
Había lugares donde era previsible una derrota del oficialismo. Uno de los casos más conocidos es el de Crespo. Tal como fue señalado varias veces en este espacio, allí se daban varias circunstancias concurrentes: una gestión cuestionada en su efectividad, un estilo de conducción carente de apertura, un justicialismo distante del sector gobernante y ninguneado por este, y una alianza opositora que no dejó afuera a nadie y encima llevaba un buen candidato. En la Capital de la avicultura, la ciudad más poblada de Paraná Campaña, la derrota fue abrumadora: 61 a 39. Sin embargo, eso estuvo lejos de marcar una tendencia en el territorio.
En María Grande, Hasenkamp, Seguí, Colonia Avellaneda, Tabossi y Villa Urquiza el oficialismo consiguió retener las intendencias. El senador por el Departamento, Raymundo Kisser, perdió por una importante diferencia en su pueblo. Alfredo De Ángeli tuvo que resignarse otra vez a ser segundo en su María Grande natal donde el támden Diego Lara-Hugo Maín volvió a derrotarlo.
Las huellas de las internas
Igualmente, para Cambiemos la elección fue mejor a lo esperado. Tanto en ese espacio como en el FPV hubo escenarios no previstos que se dieron como fruto de determinadas circunstancias. Hubo casos, en los que intendentes justicialistas que buscaban la reelección fueron derrotados porque claramente toda la oposición se puso enfrente para votar contra ellos, y perdieron pese a que la mayoría sacó más votos que en las primarias. Hay varios ejemplos, San Benito es uno, donde el massista Ezequiel Donda termina consiguiendo más del 50% de los votos.

Un voto por el cambio
Hubo casos donde ese “voto de cambio” fue espontáneo, y otros donde el acuerdo dirigencial tuvo un peso determinante, y quedó expuesto. Tal vez el más claro sea el caso de Viale, donde la derrota del peronista Sergio Schmunck sorprendió a propios y extraños, aunque con los resultados en la mano está claro que la oposición se encolumnó detrás de la candidatura del radical Uriel Brupbacher, pese a que el massismo llevaba otros postulantes para la Intendencia.
En Viale, el FPV tuvo 3.359 votos en las elecciones primarias y 3.440 el domingo. Cambiemos, por su parte, sacó 2.772 en las PASO y 4.123 el domingo. De esta forma Schmunck, que en las primarias-si se comparaban los caudales de votos- se imponía por 600 votos, terminó perdiendo por 683 votos.
En tanto, el Frente Renovador (que iba con el sello partidario de Unión Popular) obtuvo 1.125 votos en las elecciones primarias, pero el domingo sacó 475: es decir que retuvo solo el 40% de esos votos iniciales, mientras el restante 60% se sumó al candidato de Cambiemos. A tal punto fue evidente la situación que surgió un dato llamativo. En la mesa 821 estaba empadronada Susana Demartin, que fue la candidata a intendente del massismo. Allí ese sector tuvo 45 votos en las primarias y el domingo ninguno, según revela el telegrama de esa mesa; de modo tal que ni siquiera ella se votó. Por si fuera poco, en Viale circularon fotos de Demartín festejando en el Comité Radical junto a Brupbacher.

Por el partido
Carlos Lencina había sido candidato a intendente en Hernandarias en dos oportunidades, y esta vez compitió – según sus dichos- para que el partido no se quedara sin postulantes, tal como le confió a varios amigos. Sin embargo el 25 de octubre se convirtió en el intendente de la localidad, donde desde 1983 el peronismo no perdía una elección.
El candidato del FPV, Edgardo Pila Sánchez tuvo en la elección general 1.892 votos, esto es 1.289 votos menos que los 3.181 de la suma de los que sacaron en las primarias él y Juan José Bertonchini, el postulante del oficialismo municipal liderado por Miguel Torres. Lencina, en tanto, pasó de 658 en las primarias a 1.995 en la general, es decir, creció en 1.337 votos, casi lo mismo que perdió el oficialismo. Para las categorías gobernador y presidente, el FPV ganó con comodidad.

En la elección primaria el candidato justicialista a intendente de La Paz Carlos Bilbao, avalado por el actual intendente, José Nogueira, le ganó a Sergio Castrillón, un postulante que arrancó en el massismo y luego disputó la interna peronista. El sector de Castrillón se iba a integrar a la lista oficial, pero tropezó con la oposición de Nogueira y terminó compitiendo contra su sector en las primarias. Los cuatro candidatos del oficialista FPV sumaron 10.252 votos en las PASO (Bilbao 4.633 y Castrillón 4.352). Pero en la general, el FPV tuvo 7.171 y Cambiemos creció de menos de 4.000 votos a 8.168. El intendente electo es el joven Pedro Sarubi, de 29 años y una trayectoria en la UCR no muy importante, debido fundamentalmente a su edad.
La lista de situaciones especiales es extensa y podría ser tediosa...
En Nogoyá, Bordet ganó la pelea por la Gobernación. En todas las otras categorías ganó Cambiemos. El postulante de la zona a diputado provincial por el oficialismo era José Allende... Faustino Schiavoni era el candidato a senador, y ambos apadrinaban la reelección del intendente Ramón Pavón. Les ganó Rafa Cavagna, un joven radical poco conocido que dio la sorpresa al quedarse con la candidatura en las primarias derrotando al exintendente Manuel Schonals (UCR) y la mayoría de la estructura radical.
En Gualeguay la interna también fue muy dura, permitiendo la derrota del intendente Luis Erro que se candidateaba para el Senado. Erro había llegado a la Intendencia en 2011, venciendo incluso al urribarrismo en su momento de mayor poder electoral.
De este modo alguien que no formaba parte de la estructura política opositora, Federico Bogdan, se consagró intendente y festejó -dicen en Gualeguay- el diputado peronista Hernán Vittulo.
Otro escenario particular fue el de Diamante, donde el candidato del massismo Oscar Herd no compitió en la elección y buena parte del caudal de votos de quien fue su adversario en las primarias, Ezio Gieco, se sumó a los del radical Lenico Aranda. En las primarias Aranda tuvo 1.938 votos y en la general llegó a 5.692. El candidato del FPV, Jorge Cáceres, tuvo en las primarias 2.992 votos y en la general alcanzó 4.715. El massismo no estuvo como opción.
Para gobernador, la diferencia a favor de Cambiemos se achicó de casi 1.000 votos en la Intendencia a 270.
En General Ramírez, donde el FPV quería hacer la diferencia y salvar la senaduría cuando se sabía que la ciudad de Diamante era complicada por el desestimiento massista, Daniel Scioli ganó la categoría presidente con el 36,86% contra el 34,33% de Macri y el 21,34% de Massa. Bordet ganó la Gobernación con el 42,29% sobre el 39,52% de De Ángeli, y el 15,62% de Adrián Fuertes. Pero el candidato a intendente Edelmiro Kramer perdió por 25 puntos porcentuales, ya que obtuvo el 33,7% frente al 58,73% de José Vergara de Cambiemos, y el candidato massista logró el 7,57%

Renovadas viejas realidades
Es decir que una mirada por la costa oeste y el centro de la provincia deja la impresión de que existió una serie de prácticas en el electorado peronista que fueron consecuencia de las diferencias no resueltas en las elecciones primarias, y también que en algunas localidades existió un apoyo del massismo a candidatos de Cambiemos.
La costa este de Entre Ríos presenta un mapa más tradicional. El FPV ganó Concordia, Colón, San Salvador y Uruguay. La rarezas podrían ser la pelea por la senaduría de Gualeguaychú, donde se impuso el macrista Nicolás Mattiauda mientras que el FPV ganó la cabecera departamental. Los conocedores hablan de “cansancio institucional” y del enojo de los productores agropecuarios como algunos de los motivos. También fue una rareza la derrota del oficialismo en Chajarí, donde el intendente José Luis Panozzo había sido el más votado en las PASO, y tuvo su lógica perder en Federación ante el conocido verdugo de los peronistas Carlos Cecco (UCR).

El triunfo de Bordet
Por un lado, la buena elección de Mauricio Macri, a quien las todas las encuestas posicionaban nueve o 10 puntos debajo de Scioli y finalmente terminó a solo dos puntos; y por otro, las circunstancias locales señaladas, destacan el triunfo de la fórmula Bordet-Bahl.
Estuvo lejos esta de ser la elección más ajustada de la historia reciente de Entre Ríos como señaló algún dirigente opositor. Bordet le ganó a De Ángeli por 22.109 votos, lo que representa el 2,53% de diferencia sobre el total de los votos emitidos. (Si no se consideran los votos nulos y en blanco, la diferencia representa un 2,87%). En 1999 Sergio Montiel había derrotado a Héctor Maya por 10.200 votos, que representaban el 1,5% de los electores; o en 1995, Jorge Busti le ganó a Sergio Montiel por 12.286 votos, que representaban el 1,99% de los votos.
La particularidad del caso estuvo dada por la persistencia, durante cuatro días, de una postura de cuestionamiento al resultado encabezada por el candidato a gobernador Alfredo De Ángeli.
En la edición del lunes 26, UNO contó cómo se fue dando el escrutinio provisorio durante la madrugada: “A la 1 de hoy De Ángeli estaba tres puntos debajo de Bordet, cuando restaban escrutarse 1.269 mesas (...) Media hora más tarde, la diferencia se había achicado a dos puntos y medio (...) A las 2.15 la diferencia se había reducido a 2,3 puntos y restaban escrutar 900 mesas (...) A las 3 la diferencia se había reducido a 1,6 puntos porcentuales, y restaban escrutarse 424 mesas (...) Media hora después Bordet recuperó parte de la ventaja con 2,5 puntos y a las 4, la diferencia a favor del concordiense orillaba nuevamente los tres puntos porcentuales”.
Lo extraño del caso es que mientras De Ángeli aprovechaba su llegada en los medios porteños para instalar sospechas sobre el trámite electoral en la provincia, los apoderados legales de su alianza (Josefina Etienot, Pablo Oroño, Rubén Pagliotto) indicaban que el proceso había sido normal. En todo caso, lamentaban la lentitud de la carga del escrutinio provisorio, que concluyó minutos antes de las 4.30 de lunes, advirtiendo ellos mismos que ese escrutinio tenía un valor solamente informativo, hasta que la Justicia Electoral realizara el recuento definitivo.
Los hechos son ya conocidos, incluso el mismo juez federal con competencia electoral Leandro Ríos sostuvo el miércoles, al ofrecer una conferencia de prensa, que pese a que no se habían considerado unas 200 mesas en el escrutinio provisorio; los apoderados partidarios podían calcular el resultado aproximado de la elección pues contaban con esos datos a través de sus fiscales.
La apoderada Etienot había dicho el mismo lunes que según sus cálculos estaba ganando Bordet. Sin embargo la obstinación de De Ángeli; o lo que es peor, la intención de sembrar dudas en el proceso electoral a sabiendas de la situación, terminó abochornando a muchos de sus socios electorales que lamentaban que la buena elección que habían hecho se viera opacada por las insinuaciones y acusaciones del candidato a gobernador.
Si bien en la provincia la situación siempre fue bastante clara; numerosos medios nacionales, especialmente los del Grupo Clarín; sostuvieron hasta el jueves que la elección estaba empatada en la provincia y que el escrutinio estaba frenado por las denuncias de irregularidades. Se sabe, pero no está demás recordar, que el escrutinio se concluyó en solo dos días y medio porque no hubo denuncias de irregularidades.
El papelón de De Ángeli duró, y los medios que sostuvieron la existencia de fraude informaron muy sintéticamente sobre el resultado definitivo. En realidad, la idea de la elección fraudulenta no estaba pensada para el público entrerriano, ya que era imposible de sostener con los mismos apoderados de Cambiemos desmintiéndolo. Era parte de un discurso para el público nacional, que a través de TN o Radio Mitre solo escuchó esa versión. En el mejor de los casos puede decirse que De Ángeli fue seducido por la gran prensa porteña y se dejó llevar para terminar hablando de supuestas situaciones fraudulentas que nadie corroboró. Aunque también puede pensarse que, para no aceptar que fue derrotado, pergeñó la idea con la intención de dejar alguna duda sobre la victoria del FPV.
Los que se inclinan por la segunda postura entienden que en su afán de convertirse en el líder de la oposición, no aceptaba haber perdido; y menos aún frente a un escenario victorioso para Macri y muchos intendentes y legisladores; lo que equivale a decir que muchos votantes de Cambiemos cortaron al pretendido nuevo líder de la oposición.
Habrá que ver qué peso juega, de ahora en más, el interventor del PRO.

Hablando de cortes
El corte de boletas tuvo un protagonismo mucho menor que en las elecciones primarias, pero no por eso dejó de ser importante. Que la categoría parlamentario del Mercosur, tanto nacional como regional, haya sido la que cosechó más votos en blanco parece revelar especialmente el desinterés de los ciudadanos por esa elección.
Por supuesto que queda más en evidencia el caso del oficialismo porque Urribarri apeló a un famoso mediático, el conductor radial y televisivo Cristian Bello, para esa candidatura y la estrategia fracasó. Pero nada indica que si en vez de haber sido Bello el candidato, se hubiera postulado a un dirigente político de reconocida militancia, compromiso social y formación intelectual, este hubiera obtenido más votos.
La estrategia de los famosos no tuvo resultado. Tampoco sirvió de mucho la presencia del periodista Santiago Rinaldi en las listas del FPV, aunque como ya se ha dicho, la candidatura de Rinaldi a senador suplente parecía tener coherencia con su labor periodística de difusión y promoción de la actividad productiva, social y cultural del Departamento Paraná.
Es muy difícil saber si la postulación de Sebastián Bértoli como candidato a concejal tuvo alguna incidencia a la luz de la gran ventaja con la que Sergio Varisco se impuso a Blanca Osuna, quien llevaba en el quinto lugar de los candidatos a ediles al guardameta de Patronato. La ventaja de Varisco en Paraná fue prácticamente la misma de Bordet sobre De Ángeli en toda la provincia. En este caso es obvio que hubo sectores del peronismo que terminaron apoyando al candidato de Cambiemos, mucho más en un escenario de elección general en que el massista Fernando Quinodoz logró aumentar los obtenidos en las primarias.

Por otro lado es imposible no advertir que la expectativa más fuerte que se derrumbó fue la de Scioli, que termina derrotado por una diferencia de 1.000 votos en la provincia. Esa expectativa en la imagen de Scioli no tuvo respuesta en la provincia, ni siquiera con el anuncio de que el gobernador Sergio Urribarri estaba nominado para ocupar el influyente Ministerio de Interior y Transporte.
De ahora en más
Aunque la percepción generalizada indicaría que Macri está mejor que Scioli en los primeros días de campaña para la segunda vuelta, nada está dicho y en cada territorio deberán revalidarse los títulos, para cualquiera de las dos propuestas. Los candidatos que ganaron no querrán perder en su terruño la pelea por el balotaje, y los que perdieron por supuesto que ven la posibilidad de tomarse revancha.
Una de las primeras circunstancias que se difundió al respecto fue el apoyo del candidato a gobernador del massismo Adrián Fuertes al candidato del FPV, Scioli. Si bien puede cuestionarse el “apresuramiento” ya que lo hizo antes que Sergio Massa definiera las condiciones para apoyar a alguno de los dos presidenciables, también es cierto que Fuertes había anticipado que esa sería su conducta en caso de una disputa entre el jefe de Gobierno porteño y el gobernador bonaerense.




 

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