La Provincia
Lunes 06 de Junio de 2016

Un remisero de Paraná apareció en el momento justo y le salvó la vida a un bebé

Fernando Giménez se cruzó con una mujer con su bebé en brazos, deseseprada. No lo dudó y, a toda velocidad, los llevó a un centro de salud donde pudieron reanimar al niño.

Este lunes por la tarde Fernando Giménez se convirtió en héroe. Este remisero de 28 años estuvo en el momento indicado y en el lugar justo, y socorrió a una madre con su bebé moribundo en brazos; los llevó a toda velocidad al centro de salud Carrillo y así fue posible que le salvaron la vida al pequeño. 
En diálogo con UNO, Fernando contó que tomó un pasajero en el hipermercado de calle Larramendi, donde la empresa para la cual trabaja (Servicios Uruguay) tiene base, y lo llevó hasta calle Montiel al final. Ya habían bajado las bolsas y cobrado el viaje y cuando se iba, a pocos metros, se cruzó con una joven con un niño de unos 10 meses en brazos. 
“Cuando llego a las esquina venía una chica con el bebé moribundo, mal, con convulsiones. Subimos rápido y salimos disparando para el Carrillo. Ella quería ir al San Roque, pero yo decidí llevarla al centro de salud Carrillo, que es más cerca”, relató. 
El trabajador iba a toda velocidad, cruzando los semáforos en rojo, mientras la joven le hablaba a su hijo: “Le decía al nene que por favor se despertara, desesperada”. Llegaron al dispensario y madre e hijo ingresaron a la guardia. Él no pudo pasar, pero se asomó y escuchó el llanto del bebé y entonces se quedó más tranquilo. 
Pero ahí no terminó la tarea de Fernando Giménez. Se quedó afuera esperando y al término de 20 minutos salieron. Se acercó y preguntó si le podía dar un beso al bebé. “Le di un beso y vi que estaba bien. Lo estaban llevando al San Roque”. Luego habló con el papá de la criatura, quien le contó que el nene estaba con fiebre, lo que le habrá causado las convulsiones. 
“La verdad que me desesperé”, dijo el remisero, padre de tres hijos, uno de 11, otro de 5 y otro de dos años. “Me agarró una desesperación, unas ganas de llorar tremendas”, agregó. 
La lucha diaria
Fernando hace un año que se dedica a manejar el auto de alquiler. Antes era camionero y los largos viajes le impedían pasar más tiempo con su familia. Se perdió varios cumpleaños de sus hijos y, entonces, dijo basta. Dejó el camión y agarró el remís. Ahora la lucha diaria es para que la recaudación le alcance para llegar a fin de mes. 
“Ahora está complicado, medio que bajó el trabajo, nada que ver con el año pasado. Pero hay que rebuscársela, no queda otra. Si sigo un par de horas más por día, hago como para compensar”, comentó.

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