La Provincia
Domingo 31 de Julio de 2016

Un registro revela que son 4.000 las trabajadoras sexuales entrerrianas

Desde Ammar admiten que creció el número de mujeres que eligen esta forma de vida para subsistir

Nacida en 1997 para defender y promocionar los derechos humanos de las trabajadoras sexuales, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (Ammar), filial Entre Ríos, se constituyó en un espacio donde confluían denuncias debido al asedio y la violencia ejercida por la policía en las calles. No hace mucho tiempo las prostitutas entrerrianas estaban expuestas a multas y detenciones propiciadas por edictos o normas contravencionales que otorgaban facultades judiciales a las fuerzas de seguridad. Pero en una pulseada ganada a la Iglesia, la organización que hoy dirige Norma Torres logró en 2003 que la Asamblea Legislativa prohibiera definitivamente a la policía detener y multar sin control judicial a ciudadanas y ciudadanos "por ejercer la prostitución en la vía pública".

Norma le contó a UNO que lleva 32 años ejerciendo la prostitución, mientras llegan donaciones de alimentos y ropa que serán distribuidas entre sus compañeras de Paraná. Acepta que en los últimos años creció el número de trabajadores sexuales después de la sanción de la ley 10.186 que prohibió en territorio entrerriano la instalación de whiskerías, cabarets o burdeles. "Las mujeres tuvieron que salir a la calle porque se les cerraron las fuentes de trabajo, de ser pocas hoy sumamos muchas compañeras y se siguen sumando. Porque si antes venían compañeras de Santa Fe, ahora estamos viendo que hay compañeras de Rosario que vienen a trabajar a Paraná", sostuvo la vocera de la organización respecto a un fenómeno que llegó para quedarse. Torres afirmó que esta nueva modalidad se explica por varios factores: porque Paraná "es una ciudad tranquila para trabajar" y además porque "no son detenidas", mientras se mantiene dividida la elección entre aquellas que optan por realizar diariamente los más de 200 kilómetros que separan a ambas ciudades y las que ya decidieron radicarse en la Ciudad Paisaje.


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De los prostíbulos a la calle

De acuerdo a un relevamiento realizado en 2015 por Ammar en la provincia actualmente ejercen la prostitución casi 4.000 mujeres, en su mayoría afiliadas a la organización que funciona bajo la órbita de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), seccional Entre Ríos. "Este registro incluye a las compañeras trans, que al recibir la prevención nos dan su nombre, han hecho cambio de identidad para saber quién es una y quién es otra", asintió la gremialista. Consultada acerca de la manera en que llegan hasta Paraná y a través de qué medio se trasladan las trabajadores sexuales de Santa Fe, Torres respondió: "En la vida personal de las compañeras no nos metemos, cada una hace su trabajo. Desde la organización las ayudamos en lo que nosotros podemos, a hacer algún trámite por algún documento, alguna gestión judicial y a alcanzarle los que nos da el Estado. Pero después de ahí no nos involucramos; cada compañera sabe lo que hace y nosotros no sabemos si tiene proxeneta o si está sola. Pero la mayoría son compañeras que están necesitando mantener a sus hijos, sus padres y sus abuelos". La activista aclaró que la organización no avala el trabajo de menores de edad y que desde la fundación del movimiento se trazaron lineamientos para evitar un delito ligado a fuego con la trata de persona.

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"Quiero tener mi derecho, aportar al estado y el día de mañana poder jubilarme",
Norma Torres, secretaria
general de Ammar. "Quiero tener mi derecho, aportar al estado y el día de mañana poder jubilarme", Norma Torres, secretaria general de Ammar.

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La convivencia con otros colectivos

Las mujeres dedicadas a la prostitución tienen un circuito de trabajo establecido, por lo menos en la ciudad de Paraná. La zona de la Terminal y sus inmediaciones constituye un punto de referencia, también lo son avenida Echagüe, calle Alem, avenida Ramírez. Tanto las paradas como las mujeres allí apostadas pueden ir mutando con el paso del tiempo, según revelan desde Ammar. "También tenemos compañeras sobre la ruta, en el Parque Industrial, en calle Laurencena, en la zona del ferrocarril y en inmediaciones de un hotel internacional", graficó la sindicalista. Tampoco debe olvidarse que dentro de este circuito deben convivir con transexuales, gays y lesbianas, en el medio de la oscuridad de la noche. La relación entre los diferentes colectivos pasó por buenos y malos momentos, aunque Torres desmiente una supuesto escenario de conflicto con las trabajadoras trans.

"No tenemos ningún problema con ellas, las hemos acompañado en muchas cosas. Ellas tienen las puertas abiertas, ya que nosotros pertenecemos a la CTA, nos reunimos acá una vez a la semana. Saben las actividades que tenemos y ellas han participado. Nosotras no discriminamos a nadie, incluimos a toda aquella persona que es trabajadora sexual. Esa es la meta de nosotras, es estar todas juntas", enfatizó.

En relación a todas las conquistas que se vienen logrando, Torres destacó el final de las razzias que solo lograban revictimizar a las mujeres y recordó que Entre Ríos es una de las pocas provincias donde se cumple esta norma. "Si nos han llevado por averiguación de antecedentes o a veces sucede que hemos dejado de trabajar dos o tres años, entonces hay oficiales que no saben quién es una y quién es otra. Nosotras vamos cambiando la forma de vestirnos, entonces llama mucho la atención. Entonces tienen que llevarnos para identificarnos; nos toman nuestros datos y nos vuelven a dar la libertad. No hemos recibido quejas de ninguna compañera", aseveró.

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Otra mirada
La visibilización de la prostitución en el entorno social donde se desenvuelve siempre fue una premisa para Ammar y sus afiliadas. Hace algunos años se realizó una recorrida casa por casa para hacerse conocer, explicando porqué estaban paradas y en el movimiento que esto posibilitó un cambio en el vínculo con los vecinos. "Nos aceptaron; hace casi 32 años que estoy parada en el mismo lugar, aunque ahora por mi militancia no soy de ir todos los días", sentenció.
Las tareas de prevención se realizan una vez por semana y consisten en la entrega de profilácticos, se sociabilizan las actividades que desarrollan y la asistencia que se está recibiendo desde el Estado. Otra forma de acompañamiento se hace efectiva con gestiones de índole legal y con donaciones de alimentos y frazadas. "Hay compañeras trabajando que llegan hasta los 65 años", indicó.

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Proyecto para regular la actividad

"Queremos presentar un proyecto de ley para que se nos reconozca como trabajadoras sexuales", consignó la vocera de Ammar en Entre Ríos. Desde 2015 la organización instaló el debate sobre el acceso a derechos laborales por parte de mujeres, mujeres trans y hombres mayores de 18 años que deciden ejercer voluntaria y autónomamente el trabajo sexual. La propuesta que fue presentada ante autoridades políticas de diferentes extracciones resulta un gran anhelo para este colectivo. "Quiero tener mi derecho, aportar al Estado y el día de mañana poder jubilarme. Algún día quiero decir que esto lo pagué con mi aporte jubilatorio. Nosotros no podemos sacar créditos porque no tenemos un recibo de sueldo, ni tampoco podemos inscribirnos para acceder a una vivienda", cuestionó.

La propuesta de regulación socializada por Ammar consiste en crear un registro único de Trabajadoras Sexuales que dependa del Ministerio de Trabajo para que la entidad pueda controlar el ejercicio de la actividad de forma voluntaria. También propone la habilitación de cooperativas de meretrices para acabar con la explotación y el registro como monotributistas para acceder a obra social, aportes jubilatorios, créditos, vivienda, entre otros derechos que hoy no poseen las meretrices.

"En ningún momento decimos 'Viva la prostitución, o el trabajo sexual', pero queremos un reconocimiento. Si pago impuestos y voy al supermercado", reflexionó Torres.

Por último, manifestó que en Paraná se estima que son alrededor de 200 las mujeres que eligieron esta forma de subsistencia.

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