Cine
Domingo 13 de Noviembre de 2016

Un paranaense pisa fuerte en la industria del cine

De mago y de artista. Tomasso, responsable de los efectos visuales de "El secreto de sus ojos", fue contratado para encargarse de esa área en "Manos de Piedra", la recién estrenada biopic del pugilista panameño, Roberto Durán

Siete años han pasado desde el estreno de El secreto de sus ojos, el multipremiado filme que puso al cine argentino en boca de todos. La cinta también puso de relieve la labor de un paranaense, Rodrigo Tomasso, responsable de los impecables efectos visuales de esa producción –recordemos la escena de la cancha de Racing– que fue merecedora de un Oscar.
El fin de semana pasado estuvo en Paraná, con la idea de ver en familia el estreno de Manos de Piedra, del director venezolano Jonathan Jakubowicz, que cuenta con la actuación de Robert De Niro y narra la historia del boxeador Roberto Manos de Piedra Durán. Es que Tomasso fue cabeza del equipo de efectos visuales de esta megaproducción, pero lamentablemente, la película no se estrenó en la capital entrerriana en esa fecha. De todas maneras, Escenario aprovechó la oportunidad para dialogar con él.
—¿Cómo fue trabajar en esta producción?
—Fue un proyecto que nos cambió bastante el panorama en el sentido de que veníamos de tener poco trabajo y de golpe explotó todo esto, a raíz de que el director vio lo que hicimos en El secreto de sus ojos. Como el trabajo en sí era recrear muchos estadios de época, en lugares que no se iban a filmar, necesitaban sí o sí de efectos visuales. Uno, cuando no tiene recursos, tiende a hacer planos cerrados, nada espectacular. Pero esta es una película que sin efectos visuales no se podría haber contado, y que tampoco tendría la dimensión de lo que uno termina viendo en pantalla. Tras la convocatoria de la producción nos fuimos embarcando en el proyecto. Fue un período muy largo, porque la película se iba a comenzar a filmar en 2012, y se terminó filmando un año después pero con presupuesto de 2012, y eso nos jugó en contra. El rodaje se hizo en Panamá y Nueva York, y después de eso nosotros empezamos a hacer todas las tomas trucadas con el material que se filmó.
—¿Se podría decir que tu especialidad es la recreación de multitudes y grandes espacios abiertos?
—En efectos visuales tenés muchos tipos de aplicaciones, obviamente que después de El secreto de sus ojos nos encasillaron en que hacemos multitudes. Por eso nos han convocado también para los comerciales de Quilmes y Coca Cola; si se necesita mucha masa de gente, ahí nos llaman a nosotros. Pero en realidad, los efectos visuales son algo muy abarcativo, tenés muchas disciplinas que juegan dentro de ese concepto y, la verdad, si tengo que elegir algo de todo eso, me interesa el tipo de efectos en el que ayudás a que una producción sea más vistosa. Imaginate una película de guerra donde hacen una puesta cerca de cámara, pero en realidad quieren que se vea más hacia el fondo de la escena, donde hay caos, explosiones, aviones sobrevolando, humo. Ese tipo de efectos son los que a mí me gusta hacer, los dramáticos, donde podés ambientar un plano de establecimiento, como se le llama en cine. Normalmente las escenas arrancan con un plano de establecimiento y después se van centrando en los personajes. Y ese tipo de efectos que tienen que ver con modificar los entornos son los que a mí más me gusta diseñar y hacer.
—¿Qué lugares te pidieron hacer puntualmente para Manos de Piedra?
—Se tuvo que recrear el Madison Square Garden de Nueva York, el Superdome de Nueva Orleans y el Olympic Stadium de Montreal. Todo se filmó en un hangar en Panamá y en un estadio chiquito, también en ese país.
—Como supervisor de efectos visuales, ¿te tocó estar en el set de filmación?
—Sí. Mi labor es, desde la preproducción es asesorar a la producción para que llegado el día del rodaje cuenten con todos los requisitos y tengan en cuenta todo lo que se va a necesitar en ese momento. Cuando se filma uno está ahí para supervisar en el set, y en la marcha ir sugiriendo ajustes. Después me toca dirigir al equipo que tengo trabajando en la etapa de postproducción, donde la gente comienza a crear los elementos que hay que diseñar por computadora y a su vez integrar esos elementos en las tomas que se filman.
—¿Cómo ves tu carrera desde que tu trabajo saltó a la fama en El secreto de sus ojos?
—No me considero una persona famosa, me considero una persona que tuvo suerte y que supo elegir los caminos alternativos que se van presentando a lo largo de la carrera. Una carrera que, básicamente, me la tuve que inventar, porque en Argentina no se hablaba del supervisor de efectos visuales. Creo que El secreto de sus ojos es la primera película argentina donde el supervisor de efectos visuales tuvo un cartel en pantalla grande. Y estuvo bueno poder hacer valer eso. Hay que tener en cuenta que los productores, a la hora de armar un equipo de trabajo buscan gente que hayan trabajado en películas a las que les ha ido bien. Creo que un poco como derivado de la cantidad de premios que recibió El secreto de sus ojos, nos llega Manos de Piedra. Esta producción nos llevó a superarnos en la calidad del trabajo que hacemos, hemos crecido, hemos tenido nuevas experiencias y las hemos volcado en las imágenes.

Sus comienzos
Tomasso cuenta que desde muy chico le gustaba la ciencia ficción y miraba todos los clásicos del género en VHS. También le gustaba la computación y pudo acceder a una PC desde su infancia , siendo testigo de la vorágine de la evolución tecnológica, teniendo que actualizar constantemente la memoria de la computadora para poder correr programas cada vez más pesados y así sucesivamente. "Inicialmente empecé a interesarme en cómo modificar fotos. Después, cuando tuve acceso a la tecnología de video para la PC, descargaba videítos de CD Rom de revistas de computación, normalmente revistas extranjeras que llegaban acá, y con eso me ponía a jugar e inventar cosas; digamos que fui metiendo mano. Recién a los 18 tuve acceso a internet, y gracias a eso accedí a programas que se empezaban a usaban en la industria del cine en ese momento. Y bueno, creo que tengo mucho de autodidacta, mucho de curioso".
Tras terminar el secundario, cursó la Licenciatura en Comunicación Social en la UNER y después de consiguió una beca para estudiar animación 3D aplicada a efectos visuales en Seattle, EE.UU. "Fue importante, por una cuestión de que quería tener un papel que avale mis conocimientos. Después de eso estuve trabajando en Paraná un año, haciendo trabajos para gente que me daba la oportunidad, y siempre traté de hacerlo al nivel de lo que se veía en el exterior. Con ese material armé un demo y lo mandé a Buenos Aires; a partir de eso empecé a trabajar en una productora de cine con tecnología de alta definición, y digamos que fui de la primera generación de artistas que usaron esa tecnología. Después seguí trabajando durante un año por mi cuenta, en mi casa, con mi computadora y no me conocía prácticamente nadie. Tiempo después tuve la oportunidad de conocer al hijo de Eduardo Mignona, que me hizo contactos, así terminé cayendo en Pol-Ka con un demo del bombardeo sobre Plaza de Mayo; ahí estaba Juan José Campanella y le gustó mucho, así que me contrató para la serie Vientos de Agua. Después de eso me ofreció asociarme a su productora para armar el departamento de efectos visuales. Y bueno, cuatro años después hicimos El secreto de sus ojos".
Tiempo después se independizó de 100 Bares Producciones y decidió armar su estudio propio, la empresa Oner VFX, que le tomó cuatro años y mucho esfuerzo. "Nuestro trabajo fluctúa, sube, baja y vuelve a subir. Pero nosotros estamos decididos a seguir siempre adelante con más proyectos", concluyó.

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