Pais
Domingo 25 de Octubre de 2015

Un lustro sin Néstor Kirchner

Aniversario. El martes se cumplen cinco años de la muerte del expresidente. En un libro del periodista Daniel Míguez  se propone un recorrido por su vida completa, en la que abundan misceláneas de la trayectoria de dirigente patagónico 

El expresidente Néstor Kirchner murió hace cinco años, el 27 de octubre de 2010, como consecuencia de una afección cardiovascular cuando se encontraba en El Calafate, Santa Cruz, y además de la conmoción que la noticia causó entre los militantes del Frente para la Victoria, el deceso del dirigente patagónico abrió una nueva etapa en el proceso político que Argentina había iniciado en mayo de 2003. 

Kirchner, nacido el 25 de febrero de 1950 en Río Gallegos, ejerció la presidencia de la Nación entre 2003 y 2007; durante tres períodos gobernó la provincia de Santa Cruz (1991-1995; 1995- 1999; 1999- 2003) y fue intendente de su ciudad natal (1987-1991). Además se desempeñó como convencional constituyente de la Asamblea que reformó la Carta Magna en 1994; resultó electo diputado en 2009 por la provincia de Buenos Aires y ejerció la Secretaria General del bloque regional Unasur, función que cumplía al momento de su fallecimiento. 

Al llegar a la Casa Rosada, Kirchner “tenía más desocupados que votos”, como suele recordar la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sin embargo se preocupó desde un primer momento en acumular capital político y la relación que estableció con las organizaciones sociales resultó vital para oxigenar al gobierno en sus primeros meses de gestión. Negociar una quita para la deuda que Argentina había dejado de pagar en 2001; propiciar el cambio de la Corte Suprema e impulsar la anulación de las leyes de Obediencia Debida, Punto Final y los Indultos de Carlos Menem fueron los ejes de los primeros meses de gobierno. 

El gobierno de Kirchner logró, en 2005, un primer canje de la deuda en el que ingresaron el 76% de los acreedores privados y al cancelar las obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), alcanzó un superávit fiscal e incrementó las reservas monetarias del país. En las elecciones legislativas de ese año rompió la alianza que mantenía con Eduardo Duhalde, y obtuvo un categórico respaldo en las urnas. 

El alejamiento de Roberto Lavagna, ministro de Economía de Duhalde que negoció el canje de la deuda, no le impidió al país mantener una tasa de crecimiento de 9% hasta 2007. Con esos índices favorables en cuanto a lo económico se redujeron -en la gestión de Kirchner- la desocupación, los índices de pobreza y aumentaron las exportaciones y la producción industrial. 

En materia internacional buscó la unidad regional y el acercamiento con los gobiernos de Lula Da Silva, en Brasil, y Hugo Chávez, en Venezuela, con quienes constituyó una importante alianza estratégica. 

En base a ese entendimiento, los países del Mercosur rechazaron la constitución de un acuerdo de libre comercio que Estados Unidos quería imponer para todo el continente americano en la cumbre de Mar del Plata. Kirchner dejó el gobierno en 2007 en manos de Cristina, que en octubre de ese año resultó electa como presidenta por el 47% de los votos, pero mantuvo su liderazgo al frente del proyecto político que encarnaba el Frente para la Victoria. Los debates por la resolución 125; la Ley de Medios y la creación del Matrimonio Igualitario, tuvieron al santacruceño en la primera línea de un gobierno que buscaba profundizar algunos aspectos de su gestión. La salud del líder del kirchnerismo se agravó en aquellos años de fragor político, y tras ser intervenido en febrero y setiembre, falleció el 27 de octubre 2010, en El Calafate, el mismo día en el que se realizaba el Censo Nacional. 

Sus funerales fueron multitudinarios y la imagen de cientos de personas desfilando durante horas ante el féretro cerrado que contenía sus restos contrastaban con la imagen de un hombre temido y odiado que intentaban construir algunos medios masivos de comunicación. En medio de un gran dolor, la militancia joven del Frente para la Victoria despidió al hombre que les permitió volver a creer en la política como realización de un proyecto colectivo.

El estudiante

El expresidente desarrolló a lo largo de su vida una trayectoria militante en el peronismo, que se inició en los convulsionados años 70, cuando estudiaba derecho en la Universidad Nacional de La Plata (UNPL), y que prosiguió, tras el fin de la dictadura cívico militar, en su Santa Cruz natal, donde construyó una trayectoria que le permitió llegar a la presidencia en 2003. 

Tras concluir sus estudios secundarios como bachiller en el Colegio Nacional de Río Gallegos, Kirchner se trasladó en 1969 a La Plata para cursar la carrera de abogacía en la Universidad Nacional ubicada en la capital bonaerense. Allí, inició su militancia política al sumarse a las filas del Frente Universitario por la Revolución Nacional (FURN), donde compartió militancia junto a Carlos Kunkel, hoy diputado nacional por el FpV. 

La primera actividad militante de importancia que realizó como estudiante tuvo que ver con una campaña que convocó, en 1970, en la Universidad con el propósito de respaldar al juez Salvador María Losada, que había responsabilizado de la quiebra del frigorífico Swift de Berisso a la empresa Deltec, radicada en Bahamas. 

Por sus actividades políticas trabó amistad con varios estudiantes que se sumarían luego a las filas de Montoneros y de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). En medio de ese clima de efervescencia política que se vivía en los años 70, se realizaron las elecciones presidenciales de 1973, que consagrarían la fórmula del justicialismo que integraban Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima. Kirchner participó en la campaña electoral, caracterizada por una activa movilización juvenil que se había puesto al frente de esa cruzada por el retorno del peronismo al poder tras 18 años de proscripción. En setiembre de 1974, Néstor conoce a Cristina Fernández y, tras seis meses de noviazgo, la pareja se casa por Civil en La Plata, en una ceremonia muy austera a la que asistieron algunos familiares. 

Eran los tiempos en los cuales la banda parapolicial de la Triple A cometía sus primeros crímenes y varios compañeros de militancia del joven matrimonio figuraron entre las primeras víctimas de esta organización ultraderechista. Muchos compañeros de Néstor y Cristina pasaron a la clandestinidad, pero ellos permanecieron en la superficie, hecho que no los dejó al margen de las persecuciones y el clima represivo que se vivía antes del golpe de 1976. 

Ambos resultaron detenidos en varias oportunidades, y tras recibirse Kirchner de abogado en 1976, se radicaron en Santa Cruz como una manera de preservarse frente al terrorismo de Estado de la dictadura cívico militar. Durante el régimen de facto, Kirchner se puso al frente de un estudio de abogados en Río Gallegos y en 1983 volvió a la actividad política en las filas del peronismo, al fundar el Ateneo Juan José Valle. Con la recuperación democrática, integró la administración del gobernador santacruceño Arturo Puricelli, y en 1987 se consagró intendente electo de Río Gallegos Cuatro años después, ganó las elecciones a gobernador y la provincia debió hacer frente a una dura situación financiera que pudo sortear gracias al cobro de deudas por regalías petroleras de parte del Estado Nacional. 

No obstante, en la segunda mitad de los años 90, Kirchner se convirtió en un claro opositor al presidente Carlos Saúl Menem desde el propio peronismo. Encabezó varios reclamos por la coparticipación federal contra el Gobierno Nacional y se opuso a los intentos de Menem por lograr una interpretación forzada del texto constitucional reformado en 1994 que le posibilitara presentarse a un tercer mandato. Kirchner apoyó en 1999 la candidatura de Eduardo Duhalde en las elecciones presidenciales que consagraron a Fernando De la Rúa como presidente del país. Por esos días, asumía como gobernador de Santa Cruz por tercera vez consecutiva y constituía el grupo Calafate, un espacio de reflexión política que se constituyó en el germen de lo que años más tarde sería el kirchnerismo. 

Mientras la crisis económica se aceleraba, Kirchner intentaba perfilarse como un referente opositor al gobierno que rechazaba los lineamientos de Domingo Felipe Cavallo, que de la mano de De La Rúa cumplía su segunda gestión como ministro de Economía. Tras la crisis de diciembre de 2001; la renuncia de De La Rúa y la sucesión de cinco presidentes en 10 días, Duhalde llegó a la presidencia a principios de 2002 en medio de un fuerte incremento de la desocupación y con el país en cesación de pagos. Debido a las repercusiones que provocó la Masacre del Puente Pueyrredón, Duhalde, que debía terminar su mandato en diciembre de 2003, llamó a elecciones anticipadas para entregar el poder en mayo de ese año. 

Tras algunos cabildeos, el caudillo de Lomas de Zamora respaldó la candidatura de Kirchner en unas elecciones que se llevaron a cabo el 27 de abril. En la primera vuelta de esa compulsa, Menem ganó con el 25% de los votos y Kirchner obtuvo el 22, pero al desistir el riojano de presentarse en una segunda vuelta, el patagónico se consagró ganador y asumió el 25 de mayo.

***
El autor lo conoció trabajando para Clarín

El periodista Daniel Míguez, autor del libro Kirchner íntimo, un recorrido por la vida del expresidente afirmó que el dirigente patagónico y fundador del Frente para la Victoria fue “un militante peronista que conjugó audacia, pasión y racionalidad” en el ejercicio de la política. “Fundamentalmente, Kirchner fue un militante político del peronismo que conjugó audacia, pasión por la cosa pública y racionalidad a la hora de tomar decisiones en los momentos cruciales”, señaló Míguez al evocar, en diálogo con Télam, la figura del exmandatario a cinco años de su muerte. 

Docente y titular de las cátedras de periodismo gráfico en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ), Míguez contó que conoció a Kirchner en enero de 2002, cuando se desempeñaba como editor de la sección política del diario Clarín. “Cuando lo conocí me causó una impresión muy grata, era un tipo muy humano, franco y sencillo. Me contó que quería ser presidente y cuáles eran sus ideas. Me resumió qué era lo que pretendía hacer y pensé que estaba loco, pero el tiempo le dio la razón en muchas cosas”, repasó el autor. 

En esos diálogos, que tuvieron lugar en el momento en el cual Argentina vivía los estertores del derrumbe de la convertibilidad y la caída del gobierno del presidente Fernando De la Rúa, Kirchner le contó a quien sería uno de sus biógrafos que pensaba “desendeudar el país y crear cuatro millones de puestos de trabajo”. 

“Lo más llamativo es que lo hizo. Redujo la deuda, algo que parecía imposible, y creó cinco millones de puestos trabajo. Además materializó la política de Memoria, Verdad y Justicia, que era algo que me había adelantado que pensaba hacer. Quería terminar con la impunidad de los genocidas”, subrayó. 

Por su actividad periodística, Míguez compartió varios momentos con Kirchner y sus colaboradores, quienes le transmitieron varias anécdotas sobre la vida del ex presidente, y con esos testimonios armó su libro. “Tuve muchas vivencias con él y era todo lo contrario a lo que contaban sobre él sus opositores y los medios de comunicación que lo describían como alguien implacable y maltratador. Néstor era un tipo muy cálido, entrañable. Es lo que quise reflejar y por eso escribí el libro”, remarcó. 

El periodista reseña que antes de asumir, e incluso en los primeros días de su gobierno, Kirchner recorría de incógnito las calles de los barrios más postergados de Buenos Aires para vivenciar los efectos de la crisis del 2001 en los sectores populares. “Salía a recorrer las calles de Buenos Aires en compañía de sus colaboradores más estrechos. Quería entrar en contacto con el sufrimiento de la gente en una Argentina que en 2003 tenía el 25% de desocupación. Pensar que cuando dejó el gobierno, el desempleo era menos de un dígito”, subrayó. Míguez vivió también los momentos más difíciles de Kirchner en el poder, y recuerda particularmente tres: cuando Argentina estuvo a punto de entrar en default con el FMI, en 2004; las marchas por la muerte de Axel Blumberg y el conflicto por la resolución 125. 

“En marzo de 2004, Argentina estuvo a punto de incumplir sus compromisos con el FMI, y si eso pasaba, los planes de gobierno que tenía concebidos podían venirse a pique. Vivió esos días con mucho dramatismo, pero por suerte se halló una salida y el país no entró en cesación de pagos”, rememoró. Y en ese sentido, aportó: “Las marchas por la muerte de Axel Blumberg lo afectaron mucho y también el conflicto con las patronales agrarias de 2008, cuando ya no era presidente y vio como Julio Cobos se inclinaba en contra del gobierno de Cristina en el Senado. Había insistido para que el mendocino fuera vice, y el voto ‘’no positivo’’ lo golpeó en términos políticos”. Sobre la relación con el grupo Clarín, Míguez reveló que los cortocircuitos comenzaron en 2005, cuando Héctor Magnetto entendió que Kirchner era un político que tenía “vuelo propio”. “Clarín toleró a Kirchner hasta que rompió su alianza con Eduardo Duhalde, antes de las elecciones parlamentarias de 2005. Luego vino la exigencia de que Cristina no fuese candidata a presidenta en 2007 y eso, sumado a otras negativas a negocios a los cuales aspiraba el grupo, marcaron un punto sin retorno en la relación”, observó. 

***
Instantes que lo ayudaron a conocerlo 

Míguez guarda para sí una anécdota que -a su entender- refleja de forma “cabal” la personalidad de Néstor Kirchner “en términos políticos y humanos”, y que remite al 25 de mayo de 2003, el día que asumió la Presidencia. 

“El día que asumió se metió entre la gente, en Plaza de Mayo y un fotógrafo lo lastimó sin querer. Luego, entré a su despachó en la Casa Rosada y Cristina lo retó por haberse metido entre la gente. Fuimos al baño, estábamos solos y me dijo que él estuvo en esa Plaza el 25 de mayo del 73. ‘Cómo no iba a estar ahí, con ellos, si soy parte de este pueblo’”, puntualizó. El gesto, con variantes se repitió en su gestión de gobierno. Salirse del protocolo fue un sello de Kirchner en sus apariciones públicas.  
 

Comentarios