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Lunes 09 de Febrero de 2015

Un instrumento con alma

La fábrica de acordeones Pigini, ubicada en Castelfidardo, Italia, es una de las más prestigiosas del mundo. Su dueño, Massimo Pigini, vino a la Argentina para conocer a algunos de los músicos entrerrianos que utilizan sus instrumentos.

Roma está en el mar Tirreno, Castelfidardo –la cuna del acordeón– se encuentra exactamente en el lado opuesto, sobre el Adriático, en la región Marchesana. Allí está la fábrica de acordeones Pigini, elegida por grandes músicos de todo el orbe, incluyendo a dos referentes entrerrianos: Raúl Varelli y Aldo Taborda.

 

“Un poco de nuestra tierra está aquí, muchos marchesanos viven aquí”, dijo a UNO Massimo Pigini, dueño de la fábrica, que visitó Paraná en estos días.

 

“Unos meses antes tuve la oportunidad de conocer al maestro Raúl Varelli, y hablando con él he descubierto a una persona que tiene una pasión y una fuerza extraordinaria, así que decidí venir a conocerlo. Antes estuve haciendo un recorrido turístico por la Argentina, desde Ushuaia, pasando por El Calafate, Buenos Aires, y ahora venimos a Paraná un par de días para encontrarnos con la fuerza del señor Varelli”, señaló acerca de los motivos de su visita.

 

La fábrica se inició en 1946, en plena posguerra, de la mano del padre y el abuelo de Massimo. “En ese entonces había muchas fuerzas, mucha voluntad de cambiar las cosas. La fábrica comenzó siendo muy familiar, después fue creciendo. En 1975 entré a trabajar yo también, primero deonistas y también a otros músicos que no se dedican al instrumento, hay que mostrar que hay una inversión para fabricar instrumentos buenos, y que conozcan más sobre el tema”, señaló Raúl Varelli.

 

Massimo recorrió la academia de Raúl Varelli, donde conversó con los estudiantes, y anoche se esperaba que fuera recibido en una cena de camaradería de la Sociedad Italiana de Paraná, donde Pigini también sería recibido por acordeonistas que interpretarían música con los instrumentos que él fabrica.

 

“Una de las metas de nuestro instituto es cambiar el concepto que existe sobre el acordeón. Durante muchos años se lo tomó como un instrumento netamente típico de los bailes populares. Pero a través de contactos con maestros de Europa, queremos aplicar técnicas y tecnologías nuevas que hacen del acordeón un instrumento multigenérico, ya que se puede interpretar cumbia, valses, chamamé, música pop, música académica. Es ilimitado”, explicó.

 

En este sentido, precisó que para cada género musical, hay un acordeón ideal. Por ejemplo, el acordeón musette es el ideal para los valses; o para la música clásica el ideal es un acordeón con doble casotto, que imita al oboe y el fagot.

 

“Además queremos instalar que el acordeón se toca con ambas manos. Siempre prevaleció la derecha, la que interpreta las melodías. Pero queremos empezar a desarrollar mejor la interpretación con la izquierda, que es la que ejecuta la armonía. Ese es uno de los legados de un gran acordeonista argentino, el maestro Ildo Patriarca, que lamentablemente ha fallecido el año pasado, pero que nos ha dejado innumerables enseñanzas”, concluyó Varelli.

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