La Provincia
Martes 03 de Febrero de 2015

Un hijo dilecto de la cuenca arrocera líder en el cono sur

Economías Regionales: Militante socialista y dirigente, César Villón continuó el legado de producir el grano estrella. En San Salvador analiza condiciones de viabilidad de la producción y su impacto en el mercado

San Salvador, cabecera del departamento homónimo, luce orgullosa desde la década del 50 el título de Capital Nacional del Arroz. Fundada por el coronel Miguel Pedro Atanasio Malarín el 25 de diciembre 1889, en toda su extensión florecen emprendimientos productivos, que la distinguen como una ciudad de trabajo e inmigración, siendo ése el perfil más nítido de su identidad. Así como  su geografía fluye sobre la Lomada Grande, con el mismo pulso por diferentes rincones se abren paso los cultivos de arroz, su principal actividad económica no solo por la magnitud de los cultivos sino también por las plantas industriales situadas en la localidad. Allí sus hijos dilectos muestran los frutos de la tierra, como lo hicieron las primeras familias que se instalaron provenientes  de las colonias suizo francesas de la zona de Diamante.

 

Ese legado generacional fue tomado por César Villón, ingeniero agrónomo y militante desde la primera hora en los Centros de Juventud Agraria de la Federación Agraria Argentina (FAA). En ese espació adquirió formación gremial y cooperativa, adhiriendo a un pensamiento socialista en favor de la distribución de la riqueza. Como presidente de la filial de Federación Agraria de San Salvador relata su historia como pequeño productor agropecuario y arrocero en particular.

 

Durante su infancia descubrió su vocación, la misma que lo llevó a estudiar en la escuela secundaria Agrotécnica Urquiza en Villaguay y después iniciar su formación universitaria en la Facultad de Agronomía de Esperanza. “Porque uno tiene que estudiar lo básico, pero tiene que orientar su afinidad dentro de la carrera y lo hice hacia el cultivo de arroz”, manifestó el ruralista como carta de presentación.

 

Especializado en el asesoramiento sobre el cultivo del arroz, nunca descuidó sus otras actividades y con esa filosofía construyó una familia que echó raíces en la principal cuenca arrocera del país.

 


El dirigente agrario aprendió que lo que se consigue con trabajo dignifica más a la persona, por eso  todo lo que tiene se lo debe en parte a lo que le inculcó su familia. Remarca a cada momento que es pequeño productor, aplicando sus conocimientos en un campo de 40 hectáreas que lo tienen como propietario y en otro arrendado de 280 hectáreas. Su tiempo de trabajo además lo reparte como director de producción en relación directa con un par de empresas del sector

 


“Dentro de mi pensamiento estuvo siempre la idea de asesorar a productores que tienen una característica: una responsabilidad social que va con mi forma de ser o de pensar. He tenido la suerte de no tener que asesorar a grupos que vienen a explotar los recursos y se van cuando las cosas no andan”, subrayó con fervor.

 


Secretos del cultivo del arroz

 


Como buen conocedor del pago chico, el presidente de la FAA en San Salvador, despliega todo su bagaje sobre el mundo del arroz y sus secretos. Destaca, en primer lugar, que la zona centro-este de la provincia ha sido beneficiada con condiciones climáticas propicias para el cultivo del grano, que se complementa con la buena calidad del agua y el suelo, apoyada en una población cuya cultura que se constituye en un valor preponderante para decidir el inicio de un emprendimiento vinculado con el rubro. Explicó que la iniciación en el cultivo de arroz implica “básicamente muchas horas de dedicación de trabajo y es significativo en el capital invertido por área de superficie”, lo que contrasta notoriamente con el cultivo se soja, que con pocas horas y mucho menos capital se logra un área sembrada mayor a la del arroz.

 


Detalló que el grueso de la cosecha comienza a fines de febrero y se extiende hasta mediados de marzo, en una región que abarca principalmente a los departamentos San Salvador, Villaguay y Uruguay. “Lo primero que se debe tener en cuenta  es un análisis de viabilidad económica, porque antes se sembraba teniendo como base de energía al gasoil. Con el aumento que ha tenido implica que no sea rentable”, fundamentó Villón. Una vez definida la fuente de energía a utilizar, el productor caracteriza el lote y la cantidad de hectáreas que pueda regar de acuerdo a la fuente

 

 

Producción en alza

 


La estabilidad vinculada a la producción es una cuestión que el productor pudo resolver en función de mejorar el rendimiento. “Es como el que corre, no vale hacer la primer cuadra y después abandonar en la segunda”, enfatizó.

 


 Su nivel de productividad reflejado en números se ubica en más de 8.000 kilos por hectárea, un valor por encima de los valores de la media provincial. “Gran parte del caudal de la producción del país se consume en el mercado interno y siempre hay un saldo exportable de 500.000 toneladas”, expresó. En su caso particular comercializa la producción a molinos que lo industrializan, mientras que las empresas para las cuales trabaja exportan granos a Chile y a Brasil. “Defiendo la razón social del productor, de la necesidad de tener una población digna y que el tipo tenga una formación, caminos, una cuestión que últimamente se ha perdido”, razonó.

 

 

 


Dos variedades con muy buena adaptación en la región

 


Son dos las variedades de arroz que se siembran en le región centro-este de la provincia. Los tipos largos fino y los largo anchos, configurándose en variedades de punta logradas con tecnología nacional. Se trata de un descubrimiento realizado por la Estación Experimental Agropecuaria del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Concepción del Uruguay, denominadas Gurí y Cambá INTA.

 


“Uno de ellos es resistente a herbicidas y un nuevo cultivar de arroz no transgénico”, precisó el investigador. Indicó que en la provincia predomina “el largo fino en un 90%, dentro ese largo fino está la variedad denominada Cambá”.

 


En cuanto a la participación de la provincia en el mapa productivo nacional, el especialista informó que en la actualidad ocupa el segundo puesto, detrás de Corrientes. “Fuimos desplazados después de la crisis del 2000”, especificó. Un dato elocuente sirve para graficar esta tendencia: entre 2013 y 2014  Entre Ríos contaba con 67.000 hectáreas sembradas contra 100.000 de Corrientes. No obstante comparó que “en producción tenemos una media bastante mejor que ellos, porque tienen muchos problemas de inestabilidad”. Desde los puntos de vista de cocción, Entre Ríos está a la vanguardia de los estándares internacionales y compite con los mejores arroces que se producen en el mundo. “Todos los procesos de calidad, ya sean biológicos o industriales están muy ligados al acompañamiento de los recursos. Son aportes exógenos que se hacen al sistema, pero por sí solas las condiciones están”, subrayó.

 


Resaltó que el avance tecnológico favorece para que se pueda medir con mayor exactitud en los alimentos el nivel de residuos que se aplican para controlar plagas.

 

 

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