Espectaculos
Lunes 16 de Mayo de 2016

Un filme que toca un tema sensible

Mañana proyectarán en Paraná “Dos días, una noche”, una película que aborda la flexibilización laboral

Mañana, a las 20.30 en el Colegio de Abogados de Entre Ríos (entrada por el estacionamiento de calle Santa Fe), proyectarán el aclamado filme, Dos días, una noche, que trata la temática de la flexibilización laboral. La entrada es libre y gratuita.

Un poderoso cuento desgarrador sobre la crisis que ha asolado Europa  y América Latina estos últimos años. Sandra, encarnada por Marion Cotillard (El sueño de Ellis) con la ayuda de su marido, tendrá solo un fin de semana para ver a sus compañeros de trabajo e intentar convencerlos de que renuncien a sus bonos para que ella no pierda su trabajo.

Los hermanos Jean Pierre y Luc Dardenne ofrecen en su último trabajo lo que, con un poco de imaginación, se podría considerar una reformulación y desmontaje de la tradición y, si se quiere, hasta un ‘remake’ de la película de los Lumière que inaguró su invento: La salida de la fábrica; una reelaboración lúcida, dolida y, por supuesto, desolada, pero ‘remake’ al fin y al cabo.

Los belgas ofrecen en Dos días, una noche el relato de una mujer que sale de la fábrica porque la echan. Pero no del todo. El sistema se ha complicado tanto que da opciones muy diversas a, digamos, la perversidad. Sus compañeros deben votar si renuncian a una bonificación de 1.000 euros y ella se queda. O no, y afuera. 

Toda la película no hace sino contar el periplo equinoccial de la protagonista (una soberbia Marion Cotillard) de puerta en puerta, de miseria en miseria. Y todo ello en dos días y una noche. La idea es, obviamente, sobrevivir, convencer a sus colegas de que la apoyen.

De nuevo, como es ley en el cine de los Dardenne, la cámara se maneja a escasos centímetros de la protagonista para acertar a describir con precisión la angustia, el miedo, el orgullo humillado. Y así hasta conseguir que, a través de la transparente mirada de Cotillard, se acierte a ver la tristeza gris de nosotros y de nuestros días. Pero, cuidado, sin moralismos .

Cotillard sale de la fábrica amenazada, temerosa de verse de repente con todo su tiempo indisponible, cancelado. Humillada. Sin duda, ha cambiado el cine desde los Lumière y se ha afinado el carácter perverso del lugar que habitamos. 

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