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Viernes 01 de Abril de 2016

Un filme sobre los límites del prejuicio

“La niña de tacones amarillos”, de Luján Loioco, se estrenó ayer en las salas de cine locales

La realizadora Luján Loioco estrenó ayer en salas locales su ópera prima La niña de tacones amarillos, un filme al que define como “una fábula que transcurre en un pueblo imaginario con una protagonista que te lleva por un mundo muy chiquito, muy interno y muy privado”. 

La cinta aborda la historia de Isabel, una joven adolescente, muy humilde, que vive en un pequeño pueblo de una provincia argentina  –Jujuy– que se ve perturbado con la llegada de una empresa constructora cuyo objetivo es erigir un gran hotel en el lugar. 

Ella junto a su madre comienzan a trabajar en el predio de la obra vendiendo comida casera, hasta que la menor vislumbra que es sujeto de atracción entre los hombres y se ve tentada a utilizar su seducción para alcanzar sus sueños y obtener aquello que tanto desea. 

Este accionar y el uso de ese poder implícito del valor de la belleza la llevará a vivir situaciones difíciles, que la marcarán para siempre, mostrando el sometimiento de una sociedad machista y viviendo en carne propia un fuerte choque cultural.

“La película narra la historia de vida de una chica del interior y de cómo, de repente, todo su contexto cambia cuando llega un grupo de personas y traen consigo sus normas, su consumo, su escala social y su concepto de lo femenino y lo masculino”, explicó Loioco en una entrevista con Télam. 

“Isabel siempre fue mi respuesta para hablar de la libertad, para cada comentario o actitud machista que recibí a lo largo de mi vida. Creé un personaje que funciona de alguna manera como un chivo expiatorio. Se expone y pone su cuerpo para que todos se le tiren encima y la juzguen”, confesó Loioco. 

“Pero -agregó- también busqué rodearla de luz para que en el fondo aquel que la juzga sienta después un poco de vergüenza de sí mismo. Es un personaje con mucha verdad, no hay que olvidarse que es una joven de 14 años, rebelde, con impulso, con deseo y cuando uno es adolescente no analiza todo mil veces, sino que actúa”. 

En cuanto a lo que puede generar el personaje de Isabel, la directora dijo que la protagonista de esta historia “tiene, por un lado, muchas virtudes, pero también habitan en ella las mismas miserias que tenemos todos”. 

Al ser consultada sobre la génesis de la historia, contó que cuando tenía 20 años estaba en una época en la cual se preguntaba mucho acerca de sus formas. Indagando en su personalidad, Loioco dice que se pensó como mujer en el contexto que la criaron y que entonces vio “todos los condicionantes” que le dejó crecer en una sociedad machista.

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