La Provincia
Martes 10 de Mayo de 2016

Un enorme abrazo para festejar los 104 años de la escuela Terán

La comunidad educativa del barrio San Martín celebró un nuevo aniversario. “Es un resurgir de nuevos desafíos”, dijo la directora 

Nacida como la escuela para los niños del “barrio de la Cárcel”, en el edificio que ocupa hoy la escuela especial Nº 9 San Francisco de Asís –en calle Elena de Roffo– y desde fines de los años 70 en su actual ubicación de calle Yapeyú y Marcos Sastre, la escuela Nº 21 Juan Benjamín Terán celebró ayer un nuevo aniversario de una destacada trayectoria educativa y de reconocimiento social. 

La fecha precisa de su creación se recordó el domingo, y por ese motivo las actividades se iniciaron el viernes, la celebración principal fue ayer, y habrá un cronograma de eventos que continuarán durante los próximos días.

Actualmente tiene una matrícula de unos 520 alumnos, distribuidas en ocho salas de Nivel Inicial –cuatro a la mañana y otras cuatro en horario vespertino–, mientras que en Nivel Primario hay dos divisiones por grado, y tres divisiones en 2º y 4º grado.

“Es un resurgir de desafíos, es volver a plantearnos los desafíos de tener a los niños en la escuela, incluidos, pero no solo que entren y estén a la escuela, sino que puedan ser atendidos dentro de sus tiempos y aprendizajes, que podamos hacer que la escuela no se desligue de su función que es enseñar. Estamos muy deseosos de recuperar ese objetivo, que la escuela enseñe, con todas las particularidades de los niños de hoy, y de los docentes de hoy, pero que enseñe”, reflexión la directora Lucrecia Zapata a propósito de la invitación a pensar y repensar los procesos educativos actuales.



“Todo ese desafío es importante. Los maestros están haciendo un interesante desafío de sus prácticas, están trayendo actividades novedosas, tenemos un grupo importante de docentes en capacitaciones, que están redescubriendo su pasión por enseñar. Hay un equipo docente muy comprometido, me siento beneficiada y orgullosa del grupo que me acompaña porque es placentero trabajar con gente que entiende que la educación es un desafío para poder hacer la diferencia en este país que por ahí, no está tanto como lo queremos”, agregó.

A modo de balance de la realidad institucional, Zapata indicó que dentro de la matrícula hay  11 chicos integrados con certificado de discapacidad, tanto en Nivel Inicial como Primario. Hay también fuertes vínculos con entidades como el Centro de Salud Mental Mercedes De Giusto del barrio Paraná V, Clubes de Leones, entre otros. “Seguimos juntos con docentes jubiladas, que de alguna manera nos acompañan en talleres, y también tenemos prácticas especiales, con niños acompañados por psicopedagogas, que tienen sus fortalezas en trabajo e investigación de plantas. Por eso este año toda la escuela trabaja sobre plantas, y el objetivo es darle la posibilidad a estos niños para que muestren en qué son solventes, para fortalecer su estima y favorecer su desarrollo. Se está trabajando muy bien, tenemos prácticas educativas muy interesantes, más allá que tenemos que lidiar como siempre con la escasez de cosas, pero trabajando bien”.

Entre docentes de áreas y de grado, y personal de ordenanza, en la institución trabajan unos 60 adultos.



Obra pendiente

En cuanto a la realidad edilicia, la directora transmitió la “ansiedad” y “deseo” de la comunidad educativa, para que pueda retomarse la obra que se frenó en septiembre pasado.

“La obra quedó inconclusa. Se hizo casi el 80% de lo previsto: reparación de pisos, instalación eléctrica, arreglo de ventanas y ampliaciones. Quedaron pendientes  terminaciones, fundamentalmente, y la reparación de los sanitarios, que entraba por extensión de obra. El gobierno provincial ya terminó de pagar lo hecho, y el decreto para la ampliación ya se firmó, pero aún falta el dinero”, explicó, sin fecha posible de reinicio.

De todos modos, remarcó el hecho de contar con salas para cada una de las materias de Estéticas, Multimedia, Artes Visuales, Tecnología, Música. “Son un lujo comparado a otras instituciones. Sabemos que tenemos una escuela que quedó realmente bella”, consideró.

Finalmente, relató que tras el abrazo realizado ayer a la institución, la degustación de tortas hechas por los chicos, distribución de folletos en el barrio, y el acto alusivo, con la institución engalanada. Y para la semana se programaron distintas charlas relacionadas con la salud, la prevención de accidentes o talleres de valores.




Eterno homenaje por ser la casita que nos educó

Dina Puntín / De la Redacción de UNO
dpuntín@uno.com.ar


“Feliz cumpleaños Escuelita Terán, te queremos decir con sincero amor. Un eterno homenaje a tu eterna misión, por ser la casita que nos educó”.

Los años tal vez mezclaron algunas palabras de la canción, pero no la esencia. La gratitud con la escuela pública que me cobijó desde el jardín hasta 7º grado.

La pulcritud de sus pisos rojos, el trabajo incansable de las ordenanzas. El rico olor que salía de la cocina, la posibilidad de compartir con los compañeros la Copa de Leche -sin distinción de clase social- el izamiento de la bandera en el patio de afuera cuando estaba lindo, o formados adentro del gran patio interno, cuando hacía frío. 

Los recreos, para los más chicos en el patio de abajo, y para los grandes, el de arriba. Las ganas de alcanzar 4º o 5º grado porque nos tocaba subir las escaleras para llegar a las aulas de arriba. Visitar los armarios donde se guardaban frascos con bichos embalsamados para Ciencias Naturales.

Participar de un acto o de los desfiles que organizaban las madres para recaudar fondos. Las exhibiciones de Educación Física donde se demostraba la exigencia de los profesores en coordinación y destrezas. Esos profesores que nos invitaban a los Torneos de Atletismo en el Parque Escolar Enrique Berduc (conocidos como Tiapeb) y que nos permitían mostrar tanto la velocidad de las piernas, como también la resistencia. Inolvidables diplomas por recorrer 100 u 800 metros. 

Ser parte de la Cruz Roja de la escuela, portar el brazalete distintivo que permitía ayudar a los compañeros que se lastimaban, con algodón si sangraba la nariz o acompañándolo a la Secretaría que estaba frente a la biblioteca, porque estaban descompuestos. 

Y nada mejor que llegar a ser la abanderada de la escuela. Devolverle con buenas calificaciones el esfuerzo a los maestros de la escuela que enseñaban y contagiaban. Querían que todos nos superáramos, que cumpliéramos nuestros sueños. Desde la señorita Gloria en el Patito Coletón que funcionaba en el Club de Leones (Pacto Unión Nacional y Santos Domínguez) hasta el señorita Teresita que muy jovencita se hizo cargo del 7º grado B allá por 1989. 

Por eso y por lo que sigue haciendo en el corazón del barrio San Martín, un cálido homenaje de una exalumna de la institución de Yapeyú y Marcos Sastre.

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