A Fondo
Miércoles 15 de Junio de 2016

Un debate pendiente

Paula Eder / De la Redacción de UNO
peder@uno.com.ar


El surgimiento de Inquilinos Organizados, puso en el centro del debate el tema de los alquileres en Entre Ríos. La iniciativa tuvo su primer puesta en común a principio de 2016, en Oro Verde, y desde entonces han propiciado instancias de diálogo con diferentes actores a partir de las problemáticas más comunes que se deben enfrentar a la hora de alquilar una vivienda: abusos en los contratos, violación de las normativas que los regulan, sobreprecios y un sinfín de arbitrariedades. 

El levantamiento del cepo, la devaluación, las subas de tarifas, el aumento indiscriminado del valor de la tierra y el segundo semestre que no llega, hacen que el sueño de la casa propia como proyecto de vida otra vez empiece a estar más lejos. Así, tal como el mercado manda, la suba de la demanda de viviendas propicia que los precios de los alquileres se disparen. Las inmobiliarias se frotan las manos, y la ausencia de una instancia estatal de control deriva en que la relación dueño-inquilino sea cada vez más desigual.

En Paraná, un estudiante para ingresar a un monoambiente de 40 m2 en zona céntrica deberá juntar tres veces el valor del alquiler mensual. Eso hace unos 15.000 pesos que resultan de los meses de comisión, un mes de depósito y “gastos”, gastos que mejor no preguntar de qué se tratan, porque a esta altura la úlcera en el estómago podría ser mortal. 

Ser inquilino encierra un mundo indeseable, muchas veces hostil. Implica tensión y la angustia de saber, desde el vamos, que tu economía va a desbarrancarse al final de cada contrato; la resignación de someterse a conciencia a abusos naturalizados porque, simplemente, no queda otra. Y si a esto se suma que quien alquila no es un individuo sino una familia, la sensaciones se multiplican. Y si se trata de trabajadores sin recibo de sueldo o monotributistas, la situación se pone casi imposible. 

Daniel Villagra, integrante de la organización, hace algunas semanas habló en La Red de los mecanismos utilizados para burlar las regulaciones existentes y aumentar los alquileres cada seis meses, cuestión que está prohibida por ley y que probablemente la mayoría desconozca. Porque los abusos se basan, justamente, en el desconocimiento de la normativa.

Y si hablamos de desconocimiento, es justo indicar que en Entre Ríos no hay cifras oficiales acerca de cuántas son las viviendas que están alquiladas, cuántas inmobiliarias existen y dónde se definen los precios. En este contexto, tan complejo como urgente, los Inquilinos Organizados Paraná proponen una mayor participación del Estado en la regulación del mercado, pero además, buscan generar condiciones de diálogo donde puedan plantearse las inquietudes, intercambiar información para buscar soluciones en conjunto y encontrar un punto de equilibrio entre las necesidades de ambas partes.

En estos días en que tanto se pondera a las leyes del mercado, pensar la vivienda como un bien social y no como un bien de mercado puede sonar a utopía. Frente a esas leyes que acarrean necesariamente a la trampa de la letra chica y el sálvese quien pueda es necesario organizarse para apoyar iniciativas como estas, que persiguen condiciones un poco más dignas, y un poco más justas. Solo la participación y unión de todos los que sufren situaciones abusivas harán posible que los cambios puedan darse en un futuro más o menos cercano. 

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