Hoy por hoy
Domingo 08 de Enero de 2017

Un chico le da una oportunidad al Estado

En Concepción del Uruguay hay una pequeña familia de tan solo dos personas. Un chico de 15 años y su madre. Axel Ocampo, y su mamá, Mabel, viven en condiciones humillantes para un ser humano. Pero viendo a Axel, nada hace suponer tal condición. El chico está impecable, es educado, bien vestido y un tanto tímido. Su madre ha puesto todo lo poco que tiene en tratar de formarlo como una buena persona.

La primera demostración fue hace cinco años, cuando la sociedad de La Histórica descubrió a Axel como un niño de 10 años que encontró una billetera con plata, buscó entre los documentos, halló a su dueño y la devolvió tal cual la había hallado. Aquello de "pobre pero honrado", era acompañado entonces, y todavía lo es, por los valores inculcados por su madre, y él todavía lo repite. "Que seamos pobres no quiere decir que seamos deshonestos", dice, tratando de dejar de lado esa muletilla que, por repetida, cada vez más gente etiqueta sin saber. Hace cinco años, Axel fue ayudado por mucha gente que le acercó ropa, alimentos, invitaciones a eventos, lo que él y su madre agradecieron siempre. Pero eso fue solo una demostración para la ocasión. La miseria no solo continuó para ellos dos, sino que avanzó sin parar.

Lo peor es su precaria vivienda sobre Lacava, casi Belgrano, si es que aún le quedan vestigios de vivienda a ese espacio conformado por un solo lugar donde están su ropa, los elementos de estudio de Axel, las camas, el baño y las cosas de la cocina. Todo sin piso, un techo que se llueve por todos lados, un baño con las cloacas rebalsadas, instalaciones precarias de luz, y los montones de madera del machimbre que se acaba de caer ante la lluvia torrencial de los últimos días.

"Yo quiero estudiar, pero acá es difícil, todo se moja, no hay lugar, es cada vez más peligroso, y mi mamá ya no puede hacer más nada, ella trata de ordenar y limpiar pero entra el agua y hay que sacar todo, ahora las cloacas se rebalsaron y tampoco funciona el baño, no es fácil seguir así".

Las soluciones de fondo para esta pequeña familia que parece aislada del mundo nunca llegaron. Quizá porque Axel es muy chico para tramitar cualquier ayuda. Tal vez porque su madre es una mujer que no sabe cómo hacer, y a eso se suma que tiene muchas dificultades para moverse. La verdad, no se sabe bien porqué, pero ellos necesitan ayuda y nadie acude en su auxilio. Axel quiere seguir adelante. Tiene sueños. Le gusta cocinar. "Me gustaría estudiar algo de eso. O cualquier cosa, estuvimos hablando con un amigo sobre entrar en el Ejército, dicen que ahí te ayudan, que podés estudiar, que no tenés que pagar nada, pero tenés que tener el Secundario, así que hay que seguir estudiando nomás", dice contento e imaginando todo lo que podría ser su futuro si las cosas salen bien.

Es una familia de solo dos personas. Piden una casa donde vivir. Una casa que puede ser el comienzo de un futuro distinto para un chico que hoy no tiene nada, pero que cuenta con una carga de valores que pueden hacer la diferencia cuando se necesiten buenas personas.

Esta es una buena oportunidad para que el Estado demuestre que sirve para sacar a la gente de la miseria. Un chico de tan solo 15 años le da la posibilidad a muchos funcionarios de mostrar cuánto vale tener un Estado presente cuando más se lo necesita.

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