La Provincia
Viernes 05 de Junio de 2015

Un barrio histórico que nació con 402 casas en el medio del campo

Mirada urbana. Vecinos del Rocamora rememoraron aquellas épocas en donde abrían una tranquera para ir al almacén  

Pablo Felizia/ De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Habían colocado un palco en Santos Domínguez y División Los Andes. Francisco Manrique, Ministro de Bienestar Social, en el medio del acto le entregó una llave a un tal Arrua y a su esposa: tenían siete hijos. La inauguración fue en noviembre de 1971. Sin embargo, y ya es un mito por esas calles de Paraná, fue el militar Víctor Ceballos el primero en habitar una de las 402 viviendas del entonces nuevo barrio Rocamora: había llegado en febrero de ese mismo año y hay quienes aseguraron que el hombre se autoproclamaba la autoridad máxima de esa zona.
Victorio Braida tiene 78 años y al barrio llegó el 17 de agosto de aquel 1971. Una vez que las viviendas estuvieron construidas, de a poco, entregaron las llaves durante meses y por cuadra. Así nació una zona histórica de Paraná, pegada a los terrenos que pertenecían a la cárcel y a uno de sus emblemas: el Club Atlético Palermo. “Del almacén de Corsiglia no queda nada, había que abrir una tranquera para entrar”, dijo Braida y enseguida aportó los apellidos de algunos de los integrantes de la Primera Comisión Vecinal del Rocamora y como si fuera un equipo de fútbol: Castillo, Salomón, Petric, Echendi, Canello y Doval que era el presidente, entre otros.
El asfalto, el alumbrado y las cloacas fueron gestionadas por los mismos que se iban a ir a vivir a esas 402 casas antes de la inauguración del barrio.
El único buzón para despachar cartas estaba en el Hipódromo y lograron que los carteros lleguen hasta allí después de atravesar el campo. Los empleados de la Compañía Entrerriana de Teléfonos que vivían en Rocamora recibieron sus líneas y gestionaron las demás que faltaban: el único teléfono público estaba frente a la cárcel.
Dos vecinos, viajaron a Buenos Aires y lograron un crédito que el Banco de Entre Ríos depositó en el Hipotecario de entonces, para garantizarle techos de losa a cada casa y evitar la chapa. Con esa solidaridad se forjaron esas calles.
El barrio Rocamora I se empezó a levantar en 1969; el II se creó hace 34 años y el Paraná XV en 1987. Los tres pertenecen a la misma vecinal que abarca: 4 de Enero, Reynaldo Ross, División Los Andes, Ruperto Pérez, Bouchard, Cochrane y Coronel Díaz.
Además de los deportistas que surgieron del club, entre las calles del barrio vivió Miguel Amatti, boxeador al que aún recuerdan como el Nicolino Locche entrerriano. La viuda, Carmen Goró, se rió a carcajadas cuando recordó una pelea que su esposo tuvo con un legendario Luis Federico Thompson: “Era un negro alto y mi esposo perdió solo por puntos”, contó la mujer a UNO y junto a Francisco Viola, otro vecino, rememoraron aquellas épocas en donde solo llegaba la Línea 2 del colectivo. “Para caminar hasta Ramírez había que cruzar un campo”, destacó la mujer.
En la zona había un tambo que pertenecía a la cárcel y muchas de las producciones que se hacían en la unidad penal son parte de las viviendas del Rocamora como los cerámicos del piso que aún mantienen algunas casas.


La Plaza España
Hoy, entre los tres barrios que abarca la vecinal viven unas 1.300 familias y hay dos espacios que los caracterizan: uno es el Club Palermo (Ver Club insignia de una gran barriada local) y el otro es la Plaza España.

Mariela Engelberger es la presidenta de la vecinal y acompañó a UNO a caminar por esas cuadras. En la calle, un ancho hilo de agua corría por la cuneta y la mujer explicó que las cloacas de aquel 1971 son las mismas que ya no resisten la expansión urbana de esa zona y se rebalsan. “Hemos hecho todos los reclamos para que nos arreglen este tema”, destacó entre otras necesidades como una mejor iluminación, la finalización de la construcción de una comisaría y el arreglo del espacio verde más importante del Rocamora.
La Plaza España fue siempre un lugar de encuentro y en su momento estuvo llena de flores y canteros. Hoy les han robado las griferías y si bien el pasto se mantiene corto y está muy limpia, sostienen que debe recuperar su belleza.

En el último tiempo, varios adultos mayores tropezaron con la vereda que da sobre Santos Domínguez y, para la vecinalista, dejarla en condiciones sería una buena medida. “Una señora del barrio hizo un proyecto para el Presupuesto Participativo, para embellecer la plaza y a eso hay que apoyarlo. Después, desde la comisión vecinal hicimos un montón de reclamos desde siempre para que la arreglen”, aclaró.
Dijeron en el barrio que quienes la cuidan hacen todo lo posible por tenerla en condiciones, pero que hasta les robaron algunas herramientas de trabajo.
El Rocamora no es de los más seguros de Paraná, pero tampoco es el más peligroso. Dijeron que la inseguridad, por lo general, llega con arrebatadores que vienen desde otros lados.
UNO habló con Cayetano Militello, hoy presidente del Club Palermo y vecinalista durante muchos años. El dirigente deportivo contó que en una época habían formado una cooperativa para ayudar a la Comisaría 10ª que en la actualidad debe abarcar una población de 70.000 personas. Con el tiempo, empezaron a gestionar la construcción de una nueva, la futura 19ª, para mejorar la seguridad en la zona. Hubo varias idas y vueltas, hasta que consiguieron un terreno en Santos Domínguez –al lado del Club y del salón vecinal–, materiales y mano de obra. “Hoy está en un 80% construida, pero la obra está parada. Necesitamos que se vuelva a poner en marcha”, dijo Militello.
El barrio ayer por la mañana tenía el movimiento propio de autos y colectivos que iban y venían por esa doble mano principal que la atraviesa y algunas señoras caminaban con las bolsas de las compras por unas calles cuyos vecinos vieron nacer y crecer.

En 1783, el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo ordenó a Tomás de Rocamora la organización del territorio entrerriano y él mismo procedió a fundar las villas de San Antonio de Gualeguay Grande, Concepción del Uruguay y San José de Gualeguaychú. Desde 1971, al menos este barrio de Paraná, lleva su nombre.




Club insignia de una gran barriada local




El Club Atlético Palermo cumplió en su historia la función de contener a la juventud de varias barriadas paranaenses.

Tiene hinchas en casi toda la capital provincial, pero mucho más en aquellos lugares que son lindantes a su cancha de fútbol.

Es más, hay quienes son simpatizantes de equipos de primera y cuando se les pregunta por alguno local no dudan en referirse a la institución de Santos Domínguez.

Hace un tiempo, estuvo en los titulares de los medios por su posible remate. Fue a partir de una deuda que mantenía por un conjunto de juicios viejos no habían sido resueltos en su momento.

Cayetano Militello, presidente de la institución deportiva insignia de los barrios Rocamora y Paraná XV, dijo a UNO: “Se pagó toda la deuda que había y hoy podemos decir que estamos al día”.

Contó que entre todas las categorías de fútbol hoy participan más de 300 jóvenes de diferentes edades y que los demás deportes como la natación o el basquet también son muy concurridos.

Sobre esa función de contención y de brindar un espacio, Militello, destacó: “Ahora fueron incorporadas 30 chicas de entre 12 y 18 años para practicar fútbol femenino. Lo hacen con un director técnico y su esposa, es una pareja que se encargan de enseñarles y acompañarlas”.

Pero además de la identidad que le ha dado el Club a la esa zona de la capital provincial, el presidente destacó: “Orgullosamente podemos decir que de Palermo salieron jugadores que hasta participaron de la Copa Libertadores. Fue y sigue siendo un gran semillero”.

 

Comentarios