La Provincia
Viernes 17 de Abril de 2015

Un barrio de 200 viviendas con historia de superación y amistad

Mirada urbana. Los vecinos se conocieron al empujar los autos para sacarlos del barro. Mariela vive con su familia en Colonia Avellaneda desde 2011 gracias a la solidaridad de su hermana. Junto a Claudia, su vecina, contaron cómo creció la zona con asfalto, cloacas y escuelas .

Pablo Felizia / De la Redacción de UNO
pfelizia@uno.com.ar


Mariela Almeida estaba sola con la llave en la mano y frente a la puerta de su nueva casa el 17 de diciembre de 2011. Su marido trabajaba, sus tres hijos estudiaban en la escuela. Giró el picaporte y entró. Hacía 10 años que vivían los cinco en una habitación prestada en el barrio Anacleto Medina de Paraná. “Te juro que me lloré todo, me encontré con una casa tan grande”, dijo ayer por la mañana sentada en una silla y apoyada en la mesa de su cocina entre unos mates.

“Siempre había querido tener una verdulería y me decía, cuando tenga casa, voy a abrir una”, contó, y minutos antes había bajado de una camioneta parte de la mercadería que ofrece todos los días en General Justo José de Urquiza, en la Manzana 13, de Colonia Avellaneda.

El 22 de diciembre de ese 2011 se mudaron y pasaron Navidad y Año Nuevo adentro de la casa, tenían miedo porque no conocían a los otros vecinos. “Por momentos salíamos y nos cruzábamos a alguno que también se metía rápido”.

Mariela se había anotado en 2004 en el Instituto Autárquico de Planeamiento y Vivienda (IAPV) con el sueño de alcanzar, algún día, la posibilidad de tener un techo propio. Con Julio Salva, su marido y sus hijos se mudaron de un lado a otro durante años. Una mañana de 2011, Mariela convenció a su hermana Verónica para que también se inscribiera, por las dudas, y tres meses después el azar fue determinante. “Ella no tenía casa, hoy tampoco, alquila. Cuando salió sorteada vino y me dijo ‘vos la necesitás más que yo, te la doy’ y cumplió con su palabra. Hicimos todas las presentaciones, papeles y justificaciones que corresponden y nos vinimos a vivir. Estamos eternamente agradecidos”, comentó Mariela, y agregó: “Un pastor de Cinco Esquinas le dijo a mi hermana que Dios le iba a dar el doble. Ella es evangelista, ojalá así sea”.


Un año atrás

La mayoría de los vecinos del barrio 200 viviendas de Colonia Avellaneda llegó sobre el final de ese diciembre de 2011. No tenían asfalto, no había árboles en las veredas, supermercado cerca, solo contaban con dos escuelas sin lugar y varias casas se inundaban cuando llovía. Eso, ahora, cambió.

El 11 de abril de 2014 los vecinos de la misma Manzana 13 habían contado que cada vez que las cloacas rebalsaban, un líquido marrón y podrido entraba hasta los patios y subía a una altura por debajo de las rodillas. “Gracias a Dios la Municipalidad nos dio una solución. Pusieron como una tapa para que la cámara no se llene, algo así y ahora no nos inundamos más”. Julio Salva explicó que algo se mejoró en la cuenca y el agua, cuando llueve, ya no vuelve para las viviendas.

Señaló también el crecimiento que tuvo Colonia Avellaneda: “Tenemos farmacias, cajero automático, supermercado y es una ciudad tranquila para los chicos. Cuando vinimos esto era todo barro, pero igual estábamos felices. Creo que todavía falta un poco de infraestructura; el dispensario va a quedar chico cuando lleguen a la ciudad las 400 familias que faltan”.


En la calle

El barrio también le dio a Mariela una amistad. A pocas casas de la suya vive Claudia Palmucci con su familia, quien contó que siempre pagó un alquiler hasta que pudo irse a vivir a Colonia Avellaneda. “Mi marido es militar y nos mudamos el 26 de diciembre de 2011”, contó. Tienen dos hijos, uno de 15 y otro de 18 años.

“Cuando vinimos no había lugar en las escuelas de acá y los chicos siguieron en Paraná. Cada vez que llovía no podíamos salir, con los vecinos nos conocimos cuando empujábamos los autos para sacarlos del barro”, contó.

Hoy, cada una de las familias de esas 200 viviendas pagan 410 pesos por mes y la cuota es por 25 años. El monto, que ahora parece muy chico, en 2011 valía otra cantidad.

Las dos mujeres en la vereda, recordaron el acto de inauguración de las viviendas. “Nunca me voy a olvidar cuando nombraron mi apellido y me acerqué a buscar la llave de mi casa”, dijo Mariela.

Desde que abrieron las puertas por primera vez y hasta ahora, la fisonomía del barrio cambió. En la zona, al menos, el barro y la inundación de las casas parecen hechos del pasado. Ayer a la mañana había perros tirados al sol y se escuchaba el motor de algunas máquinas que trabajaban a lo lejos.



El 12 de mayo entregarán las últimas 400 casas que faltan

El intendente de Colonia Avellaneda, Edgardo Dellizzotti, confirmó que luego de una reunión mantenida entre el IAPV, la Municipalidad y las empresas constructoras de las viviendas, el 12 de mayo es la fecha límite para la entrega de las 400 casas que aún faltan.

“Los vecinos están desesperados por poder tener su casa, sobre todo por el precio de los alquileres donde viven y hay gente que ya no los puede afrontar. La entrega estaba prevista para febrero, pero la lluvia atrasó mucho los trabajos. Nosotros entendemos la necesidad y pusimos una fecha límite del 12 de mayo. Esperamos para la inauguración que esté el gobernador Sergio Urribarri”, dijo Dellizzotti.

Contó que un sector no tendrá asfalto para esa fecha. “Consensuamos con los vecinos que las casas las entregaremos antes sin el asfalto, pero este se va a hacer igual”, agregó.

Contó además que días atrás hubo un intento de usurpación en una de las viviendas por entregar y que la Policía actuó con rapidez. “De las 200 casas que se inauguraron en diciembre aún hay 17 que no se han resuelto y la usurpación es también el miedo de los adjudicatarios. Le hemos pedido a los serenos de las empresas que den una mano para monitorear la zona”.

Consultado por la obra que permitió que las viviendas de las primeras 200 casas no se inunden más, contó que había una exceso de cañerías de desagües pluviales que iban a la cloaca y que eso se corrigió.

Dijo también que al momento, en la ciudad asfaltan 80 cuadras en dos tandas. “Esto va a beneficiar a la vieja localidad y se van a reparar las calles que están rotas”, remató.

 

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