Politica
Domingo 11 de Enero de 2015

Un acuerdo UCR-PRO y la suerte de Urribarri, en la agenda estival

Entusiasmo de radicales por llevar a Macri de presidente. ¿Hasta cuándo la candidatura de Urribarri es el ordenador provincial del oficialismo?

Carlos Matteoda/ De la Redacción de UNO

cmatteoda@uno.com.ar

 

“Hay gente en mi coalición que cree que hay que cerrar las puertas. Se cierran puertas para quedar protegidos o aislados. Se abren puertas para avanzar hacia otro lado, para salir, también, y para dejar entrar compañía. Yo creo que lo que hay que hacer es abrirlas y construir un espacio en el que quepamos todos los que queremos el cambio”.

El párrafo corresponde a una publicidad de Internet del presidente del partido radical, el mendocino Ernesto Sanz, y resume -deliberadamente, claro- lo que piensa una parte bien visible del radicalismo entrerriano. No es casualidad que Entre Ríos sea una de los ocho provincias donde se da por sentado que habrá una alianza con el PRO de Mauricio Macri.

La Convención Nacional de la UCR se reunirá en marzo y habilitaría, ante la falta de candidatos potentes de ese partido, la posibilidad de pegar la boleta con dirigentes de otros partidos: Massa o Macri. En Entre Ríos está más avanzado el acuerdo con Macri. La Convención Nacional sesionará en Gualeguaychú, lo que en sí constituye todo un dato.

A partir de allí la posición irreductible del máximo referente del PRO entrerriano, Alfredo De Ángeli, cambiaría de tono. Ya no serán al todo o nada (como aquel “soy senador o nada” de 2013) sino que se habilitaría una discusión que podría terminar resolviéndose en una votación interna para definir si a la fórmula la encabeza el exdirigente de la Federación Agraria o el radical Atilio Benedetti.

Sintiéndose perjudicado del acuerdo, el exvicepresidente de la Nación Julio Cobos, quien es precandidato presidencial de la UCR, dijo el viernes que si el objetivo de su partido son las provincias, él se vuelve entonces a Mendoza.

Si De Ángeli no acepta lisa y llanamente ser candidato a vicegobernador, los radicales entrerrianos confían en ganarle la disputa. Como prueba de esas mayores posibilidades en las que confían, los herederos de Alem indican que el PRO no ha definido prácticamente candidaturas a intendente. Este razonamiento tiene una base bastante cierta, aunque tal vez la excepción que confirma la regla sea el postulante que el macrismo tiene en Concordia, el empresario Roberto Niez, de quien se dice que consigue una buena recepción en el electorado y que cuenta con el aval de sectores productivos y empresarios, donde le restaría base electoral a los Cresto. El nombre de Niez tuvo aparición mediática en toda la provincia cuando acompañó a Urribarri en la negociación con los policías sediciosos de Concordia.

Una vez resuelta la discusión en una interna, los radicales no tienen dudan de que De Ángeli y Benedetti se potenciarán mutuamente. Si la Convención Nacional aprueba las condiciones pare llevar adelante el acuerdo, en el Congreso provincial los votos deberían sobrarle al oficialismo radical para hacerlo una realidad en la provincia cuando el cuerpo partidario deba tratarlo.

El sector que controla el partido surgió de una alianza del benedettismo y la Alternativa Radical Entrerriana. El presidente del Comité, Fuad Sosa, pertenece al primero de ellos. En el segundo sector, una parte del mismo, la que conduce el diputado nacional Fabián Rogel, se manifiesta reacia al acuerdo. La otra parte, encolumnada con el exintendente de Paraná Sergio Varisco, tiene disposición a aprobarlo. Por si hiciera falta, el sector derrotado en la elección de autoridades partidarias también apoyaba el acuerdo, y públicamente desde antes que los miembros de la actual conducción radical.

Aún de sellarse este acuerdo, para los radicales es una incógnita la decisión de los socios del radicalismo en el Frente Amplio UNEN, quienes hasta ahora han rechazado enfáticamente un acuerdo con la “derecha” macrista. Sostienen los radicales que si existe un acuerdo programático entre las diferentes fuerzas, los socialistas podrían permanecer en la alianza en base a esos compromisos.

Teniendo en cuenta la característica de los debates radicales, donde el menos representativo de los afiliados puede generar una tendencia de opinión incontrolable al pedir la palabra en un congreso, el presidente del partido se ha dedicado a pacificar las aguas a través de un proceso de apertura a todos los sectores. La tarea ha rendido sus frutos, pero no es sencilla: los principales referentes del sector derrotado en la última interna, como los intendentes Ricardo Troncoso (Maciá) y Carlos Cecco (Federación), cada tanto lo “cuerean” en los medios de su zona.

Aseguran que el optimismo que se percibe en el radicalismo se vio con claridad en la despedida del año en Diamante, donde Atilio Benedetti, Sosa y hasta Varisco animadamente participaron del baile de fin de año.

 

Reformas electorales

Pero además los radicales entrerrianos no dejan de considerar también a uno de los precandidatos del massismo: Adrián Fuertes. Con el intendente de Villaguay se imaginan disputando una PASO (la elección primaria del 9 de agosto) para determinar cuál es la mejor fórmula opositora. Fuertes, quien desde el lanzamiento de su campaña ha logrado convertirse en un dirigente del mapa político provincial, ha dicho por su parte que está dispuesto a intentar ese acuerdo. En este caso, Fuertes pegaría su boleta a la presidencial de Sergio Massa.

Para hacer posible este escenario, se requiere de un aval legal que habilite los pegados de boletas. Existe un fallo judicial que habilitó a pegar la boleta de un candidato a gobernador con más de un candidato presidencial. Esto ocurrió en 2011, cuando el candidato radical Benedetti quería adosar su boleta a los candidatos presidenciales Ricardo Alfonsín (UCR), Hermes Binner (Frente Amplio) y Elisa Carrió (CC ARI). La puja tuvo un saldo favorable para Benedetti, pero tardío, habilitándolo a pegar con Alfonsín y Binner. El caso ha comenzado a considerarse “testigo” para habilitar varios intentos de armados provinciales con vistas a 2015 que también tienen al radicalismo como protagonista.

Sin embargo, trascendió hace un tiempo que el kirchnerismo impulsaría en el Congreso un cambio en la ley electoral nacional para abortar esta posibilidad. Así se prohibiría el pegado múltiple de abajo hacia arriba, esto es que un candidato a gobernador pegue su boleta con varios candidatos a presidente; pero se dejaría abierta la posibilidad de pegar de arriba hacia abajo, es decir, que el candidato a presidente pegue con más de un candidato a gobernador.

También la reforma electoral provincial podría modificar el escenario que hoy imaginan radicales y macristas. Esa modificación a la denominada Ley Castrillón se concretaría este año, a poco de iniciado el período legislativo el 15 de febrero. El oficialismo entrerriano acuerda con la idea de prohibir el pegado múltiple de abajo hacia arriba. En lo que respecta a las primarias provinciales, varios dirigentes opositores creen que el urribarrismo impondrá la idea de que pueda haber un sola lista de precandidatos a diputados más allá de que haya más de un precandidato a gobernador por la misma agrupación. Algunos sostienen también que habilitarán la posibilidad de que los candidatos a gobernador y vicegobernador sean quienes salgan primero y segundo en la elección primaria. En el oficialismo, sin embargo hay muchos que lo desmienten.

La diferencia con la reforma electoral nacional es que en la provincia se requiere de mayorías especiales, por lo que el tema debe tratarse con la oposición legislativa.

 

Urribarri, en la arena

Los pasos del oficialismo en estos primeros días estuvieron marcados por la dinámica nacional. El gobernador Sergio Urribarri encabezó la arremetida kirchnerista contra Daniel Scioli tras la presencia del bonaerense en el Espacio Clarín, en lo que no constituyó una casualidad sino un gesto estudiado para ampliar su base electoral.

Más allá de que la estrategia de Scioli parece seguir dando resultados, el oficialismo entrerriano puede considerar positivo el balance para Urribarri, especialmente si se considera la profusa presencia en medios nacionales que logró con esta postura. Dudoso puede ser en todo caso el balance si se observa que no es la primera vez que Scioli tiene un gesto como este, y que siempre le han servido para mostrarse como el distinto de los kirchneristas, generando una ola de críticas de parte de los incondicionales. Sí, claro, la estrategia del parador turístico fue un blanco fácil para la crítica de la oposición política local, y también fue un punto útil para remarcar el descontento de sectores gremiales estatales, en relación con el cronograma de pago de sueldos de diciembre.

La suerte nacional de Urribarri será determinante en la delimitación de la puja entre los precandidatos del oficialismo en la provincia. Si consigue integrar la fórmula nacional del kirchnerismo el gobernador tendrá un rol concluyente en las definiciones provinciales. Si no lo consigue, habrá más chances de dispersión en el oficialismo, situación de la cual hace un par de semanas pareció advertir el exvicegobernador José Lauritto, reclamando públicamente reglas claras y amenazando con pasarse al sciolismo o al massismo si no se le garantizaba esta situación de claridad.

En su momento Urribarri le dijo a Lauritto que habría internas para definir el candidato a gobernador del oficialismo. El uruguayense no cree en esto, al menos eso fue lo que le dijo al periodista Juan Carlos Botta en Radio Latina de Concepción del Uruguay, el 30 de diciembre de 2014. (Erróneamente en una nota anterior se atribuyó el reportaje a otro medio de la ciudad). Trascendió que en un nuevo diálogo, el exvicegobernador volvió a recibir las mismas garantías, y las aceptó.

Habrá que seguir con detenimiento lo que suceda en estos meses de verano. La idea que impera en el oficialismo entrerriano es que las cartas para la definición nacional estarán echadas en marzo o abril. En línea con esa idea, Urribarri habló el viernes de un acuerdo con los precandidatos presidenciales Agustín Rossi, Julián Domínguez, Jorge Taiana y Aníbal Fernández para enfrentar a Daniel Scioli y Florencio Randazzo en las primarias del Frente para la Victoria, que podría darse en abril.

Mientras eso sucede, en el ámbito provincial también habrá novedades en los próximos días. Algunos de los que quieren disputar la candidatura a gobernador dentro del urribarrismo y hasta ahora han tenido un perfil menos lanzado, ahora dirán presente.

Para terminar, un par de datos en relación al oficialismo de las dos ciudades con mayor peso electoral en la provincia.

Entre los principales hombres del oficialismo de Concordia circuló una encuesta de intención de voto que posiciona bien al exministro de Salud Ángel Giano en la disputa con el senador Enrique Cresto por la intendencia de la Capital del citrus. El dato serviría para que algunos piensen que no está todo definido respecto de la propuesta del peronismo para suceder a Gustavo Bordet.

En Paraná, en tanto, dirigentes oficialistas hablan de una mejoría en la imagen de la gestión de la intendenta Blanca Osuna, especialmente en los sectores menos politizados, que juzgan más asépticamente la gestión. Si bien la intendenta ha tenido el apoyo del gobierno provincial durante todo el mandato, en algún momento hubo sectores que planteaban que le resultaría muy difícil mejorar los márgenes de aprobación y pensaban en otros candidatos para 2015. Hubo, también es cierto, otros sectores, como el referenciado en el ministro de Comunicación y Cultura Pedro Báez, que mantuvieron todo el tiempo sus fichas puestas en la gestión municipal de Paraná.

 

 

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