Policiales
Miércoles 09 de Diciembre de 2015

Ubican a la Barra Fuerte detrás de la balacera en barrio Consejo

Diego Buschiazzo compraba leña y recibió un disparo. Su estado mejora. Muñoz, está fuera de peligro

Diego Buschiazzo se recuperaba anoche en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital San Martín, acompañado por familiares, amigos y sus compañeros del equipo de fútbol de Instituto, que el sábado ascendió a la Primera de la Liga Paranaense de Fútbol.  

El muchacho de 30 años fue a comprar leña a un comercio de calle Vicente del Castillo y Sudamérica para un asado que iba a compartir en la noche del lunes en su casa. Pero en ese momento se desató una balacera infernal en la calle, se asomó y recibió un disparo en el cuello. Estuvo muy grave, pero anoche le estaban por sacar la asistencia respiratoria mecánica. El objetivo del tiroteo fue José Muñoz, un hombre de 32 años que caminaba por el lugar y fue alcanzado por 16 proyectiles, pero está fuera de peligro. Los tiradores fueron dos sujetos en una moto, con casco, hasta ahora no identificados.

La investigación que dirige el fiscal Juan Francisco Ramírez Montrull, con la colaboración de la Policía de Paraná y la División Homicidios, no tiene a sospechosos en la mira pero sí una hipótesis bastante firme respecto del hecho: se trataría de una venganza de sujetos vinculados a la Barra Fuerte de Patronato y a su líder preso, Gustavo Petaco Barrientos.

La historia se remonta al 16 de enero de 2011, cuando Barrientos llegaba a su casa por una visita socio familiar cuando cumplía una condena por un asalto. Desde una camioneta le dispararon y fue alcanzado por tres balazos que lo dejaron en Terapia Intensiva de una clínica de Paraná. El autor del ataque habría sido Carao Muñoz, un hombre que manejaba la barra brava de Patronato y otros negocios ilícitos en la zona del barrio Municipal y fue desplazado por Petaco. Luego de ese hecho, Carao se fue de la ciudad y muchos dicen que desde entonces Barrientos y su gente “se la tienen jurada”.

El Muñoz herido el lunes es hermano de Carao, que vive en Santa Fe, habría llegado a Paraná a visitar a unos parientes y antes de irse pasó por dicha zona y habría sido víctima de aquella venganza, al ser visto por los motociclistas anónimos. Hace unos meses, el hijo del que hace casi cinco años baleó a Petaco, también fue el blanco del ajuste de cuentas que parece no terminar nunca. Fue a principios de mayo, cuando el menor de 17 años recibió varios balazos en el barrio Paraná I y quedó parapléjico.

Pero los investigadores no solo ataron cabos por nombres y hechos del pasado, sino que también cuentan con pruebas científicas que permiten vincular la balacera en el barrio Consejo con dos hechos recientes y directamente relacionados a la barra brava del club que acaba de ascender a Primera.

En la escena del hecho trabajó el personal policial de la Dirección Criminalística, que levantó una veintena de vainas servidas calibre 9 milímetros. Según informaron a UNO fuentes judiciales, las mismas fueron peritadas y cotejadas con la base de datos que cuenta Criminalística y el resultado fue contundente: el arma de fuego utilizada para el ataque que terminó con Buschiazzo y Muñoz heridos, es la misma pistola con la que los barras atacaron a la Policía el 25 de noviembre antes del partido de Patronato con Instituto, en calle Gorriti y Churruarín. Además, con la misma arma asesinaron a un hombre a fines de 2014. Aunque esto nada dice quién disparó la pistola en cuestión en cada caso, el contexto de cada hecho conduce al mismo lugar.

“La ligó de rebote”

En los primeros días de enero, la pareja de Diego Buschiazzo dará a luz a un varón. Todos hacen fuerza para que el jugador de Instituto pueda estar bien para recibir a su hijo y disfrutar su paternidad. Ayer el pasillo de Terapia Intensiva del hospital San Martín estuvo poblado de familiares, amigos y compañeros del fútbol del muchacho de 30 años. 

José, el padre de Diego, contó a UNO lo que sucedió: “Él fue a comprar leña porque estaba de asado con los compañeros y la ligó de rebote, así de simple, esa fue la historia. Incluso yo fui con él a comprar el asado al supermercado, a la vuelta cuando venimos le digo ‘bajame acá y andá vos a comprar la leña, y ahí en ese interín yo desde su casa escucho la terrible balacera, pero lo que menos me imaginé… Ahí cae un pibe avisándome y claro... me mató… la misma gente me decía que la había ligado de rebote, me contaron que se asomó porque sintió la balacera”. 

Ayer por la tarde los médicos de Terapia le dieron el parte a la familia: “Ha evolucionado bien, es muy probable que ahora le saquen el respirador porque puede respirar por sus propios medios, pero hay que esperar 72 horas”, contó el padre, y agregó: “La bala ingresó  del lado derecho y quedó alojada ahí. Se la sacaron pero perdió mucha sangre porque hubo que reparar muchas venas que irrigan sangre al brazo, el tema es que ahora no pierda movilidad en el brazo”.

Cuando entraron a verlo, Diego no pudo hablar pero les levantó el pulgar. 

Hace poco que se fue a vivir a la zona donde ocurrió la balacera, y José recordó que le dijo a su hijo “qué lindo que te puedas quedar acá, qué tranquilo que es”, porque “a comparación con donde él vivió y yo vivo que es La Milagrosa, y mirá lo que le pasó”, lamentó el hombre.

Nadie los puede parar

Pasan los años, y la Barra Fuerte, integrada principalmente por la banda del barrio Municipal, sigue vinculada a hechos delictivos graves que suceden en Paraná. No solo casos de ajustes de cuentas, sino también sus integrantes protagonizan asaltos armados con víctimas inocentes. Cada tanto vuelven a ser titular en alguna noticia por un hecho de sangre en UNO. Manejan armas de grueso calibre, consiguen municiones en cantidad y variedad sorprendente, reclutan soldaditos y manejan negocios ilícitos como si nada. Varios de los más pesados han caído presos y condenados, incluso el jefe Barrientos, cuya bandera nunca falta en la tribuna San Nicolás del estadio Grella. Sin embargo, siempre hay quien los releve.

Ahora, con Patronato en Primera, estiman que crecerá el movimiento de dinero del que la barra participa, como la reventa de entradas en los partidos de local, y más aún con los viajes si en 2016 vuelven los visitantes a las tribunas.
 

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