Ovacion
Lunes 07 de Diciembre de 2015

Tuvo un regalo desde el cielo

Fue una fecha especial para Marcelo Guzmán. El 6 de diciembre de 2014 sufrió la pérdida de su mamá. 365 después celebró el ascenso a Primera División. 

El cuarto árbitro Silvio Trucco había elevado el Led que anunciaba que se iban a recuperar tres minutos para finalizar la historia. La definición se trasladaba a los tiro penales. 60 segundos antes de consumarse ese lapso, el DT Iván Delfino envió a escena a Marcelo Guzmán. El Chelo fue uno de los soldados que asumió el desafío desde los 12 pasos. No le pesó la responsabilidad. 

“No toqué ninguna en el partido. En realidad toqué una sola, pero después del partido”, aclaró. “Estoy contento por lo que se consiguió. Tenía toda la fe para patear el penal. Estaba muy convencido adonde iba a patear de entrada. Sinceramente no tuve temor, encaré y listo”, añadió. 

“Por suerte se nos dio el objetivo que luchamos tanto en un año muy duro en el que la gente no sabe que pasamos muchas cosas. El grupo salió cuando no la estaba pasando bien. Es muy justo lo que hemos logrado”, agradeció el Chelo. 

El mediocampista cordobés sufrió un duro golpe el pasado 6 de diciembre de 2014. Una herida con la que tiene que convivir durante toda su vida. “Hace un año que perdí a mi mamá. Sinceramente toda la concentración que iba a patear un penal, que lo iba a hacer e íbamos a ascender. Seguramente ella me ayudó”, confesó. 

“Lo soñé toda la semana. Sabía que era muy difícil tener la chance de jugar porque el equipo había jugado muy bien en Tandil. Soñaba con eso. Fue algo que se me puso en el inicio de la semana y hasta anoche (por el sábado) en la concentración lo soñé y por suerte lo pude cumplir”, agregó. 

Colectivo Santo. Guzmán entendió que la gran diferencia que tuvo Patronato a lo largo de la temporada con el resto de los equipos era el funcionamiento colectivo. “A lo largo del año Iván (Delfino) fue variando el equipo y quienes entraban no desentonaban y hasta jugaban mejor del que estaba de titular hasta ese momento. Eso fue el fruto de todo esto porque tenemos un grupo humano muy bueno. No solo ahora porque se consiguió un objetivo y a lo largo de todo el año fuimos así”, remarcó. 

Referente. El Chelo se ha transformado en un histórico del equipo. Arribó a barrio Villa Sarmiento cuando se produjo su ingreso en la B Nacional. “Se mantiene una base con el Cabezón (Bértoli), el Negro (Andrade), Gaby (Graciani). Yo también soy uno de los más viejos porque llegué hace cinco años. La gente que se fue sumando con mucha humildad aportaron lo suyo. No puedo pedir más nada. 

Guzmán nació en la localidad cordobesa de Leones. Guzmán  se considera un foráneo con sentido de pertenencia. “Me siento un paranaense más. Por lo menos no tengo tonada cordobesa. Desde el primer momento que llegue la gente me demostró cariño. Cuando tenía la posibilidad de jugar trababa de devolverle algo de ese cariño que me brindaban. Estoy muy contento acá. Estoy muy cómodo en la ciudad y ni hablar del club. No tuve la posibilidad de jugar en la última parte del torneo y la gente te valora. Eso me reconforta mucho”, cerró. 

Revancha

Las buenas llegaron. Guzmán sufrió en carne propia la frustración que padeció el equipo por haber dejado escapar la chance de ingresar a Primera en un torneo que brindaba 10 ascenso. Anoche tuvo su revancha. “En lo persona sufrí mucho. Nadie lo sabe pero estuve a punto de rescindir el contrato y volverme a mi casa. No me salía ninguna, sufrí un par de lesiones, un par de suspensiones. Pasé dos meses durísimos en lo cuales mi viejo me aconsejó”.

“No se nos podía escapar el ascenso”

Carlos Quintana celebra el ascenso junto a su familia.  Foto UNO/Diego Arias 
Para el hincha que sigue a Patronato desde los recordados y sufridos recorridos por el Torneo del Interior alcanzar el ascenso a Primera fue como tocar el cielo con las manos. Para Carlos Quintana la sensación fue la misma. “Es algo inexplicable. Luchamos mucho para conseguirlo. Este grupo se lo merecía. Se nos dio y lo disfrutamos al máximo”, indicó el Pelado a Ovación. 

A lo largo de la temporada el marcador central se mostró optimista. No dudó en que iban a finalizar el año brindando. Lo hizo hasta en los momentos más caliente del certamen. “Cuando perdimos en tandil siendo superiores a Santamarina nos dio mucha bronca el festejo de ellos. Nos daban por muertos, a este equipo no hay que darlo nunca por muerto. Lo pasamos por arriba desde el minuto uno. Podríamos haber ganado en los 90. No se nos dio, pero tuvimos premio en los penales”. 

La bronca que masticaron en Tandil alimentó el hambre de gloria. Le tocaron el orgullo a un grupo que se propuso abrazarse con la gloria. “Queríamos ascender de todas forma. Habíamos hecho un torneo muy bueno y no se nos podíamos escapar”, subrayó. 

Patronato arrinconaba al rival, pero no podía inflar la red. Parecía que se reiteraba la historia disputada en territorio bonaerense. El desenlace esta vez fue el soñado. “Nunca nos desesperemos. Hacíamos lo que nos pedía el técnico. Tuvimos el premio sobre el final que es lo más importante”, cerró.  

El premio llegó porque lo buscaron

José Gómez llegó a la dirigencia de Patronato en 2007 cuando la realidad deportiva del equipo era totalmente distinta a la del dulce presente. Anoche vivió su día más feliz en la entidad de barrio Villa Sarmiento. 

“Cuando llegamos estábamos en el Argentino B. A partir de la unidad y lo que pudimos construir lo pudimos llevar adelante”, destacó. 

El máximo directivo recordó duros momentos que atravesaron. “Nos sobrepusimos de finales perdidas, de cuestiones que parecían fáciles de llegar a primera, pero siempre confiamos el camino que teníamos que tomar, con mucho profesionalismo. A veces con dificultades, pero siempre apoyándonos en la calidad humana que tiene este grupo de jugadores”, subrayó. 

Gómez hizo un párrafo aparte para resaltar el trabajo de Iván Delfino. “Dios nos ayudó a encontrar el perfil de entrenador que necesitábamos, de capitán de este barco. Desde el silencio, hablando poco, pero trabajando mucho nos ayudó a reconstruir todo esto. Fue una campaña enorme, la disfrutamos como muy pocas veces y no podíamos permitirnos tener un final distinto a este”, aseveró”

El premio llegó porqué lo buscaron. “Siempre intentamos lo máximo. Nunca nos guardamos nada. ¡Cómo no vamos a querer ascender a Primera División!”, concluyó.   

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