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Lunes 24 de Agosto de 2015

Tsipras, una renuncia para volver a ganar y liberarse del ala dura de Syriza

Grecia, camino a las urnas. Una vez aprobado el paquete de ajuste y reformas, el premier griego dimitió y forzó el llamado a nuevos comicios adelantados.

Grecia va de sobresalto en sobresalto. Tras las elecciones de enero y el referéndum de julio, los griegos tendrán que volver pronto a las urnas. El primer ministro Alexis Tsipras, que el jueves presentó su dimisión, se juega así el todo por el todo.
  Con su renuncia, Tsipras se prepara para un enfrentamiento contra sus adversarios políticos, tanto fuera como dentro de su partido. Mostró su lado más suave al dirigirse al pueblo y pedir perdón por sus errores, pero también le recordó a la población que fue él quien luchó en las difíciles negociaciones con los acreedores mientras que sus predecesores se limitaron a decir “sí” y aceptar todas las condiciones.
  Por eso ahora quiere un nuevo mandato. ¿Para qué? Para negociar con los acreedores una reestructuración de la deuda griega. Con esta jugada, Tsipras obligó a mostrarse a sus adversarios dentro de Syriza. El ala más izquierdista del partido, compuesta por 25 diputados, se separó de Syriza y quiere formar rápidamente una nueva formación de izquierda, Unidad Popular (LAE). Hasta ahora los disidentes de Syriza rechazaron todas las medidas de ahorro, pero mantuvieron la línea del partido en el resto de temas.

Culpables y guerras. Según un cercano colaborador de Tsipras, ellos son los culpables del fracaso del primer gobierno de izquierda griego. Otros acusan a los disidentes, liderados por el ex comunista Pangiotis Lafazanis, de haber librado una especie de guerra política partisana. Ahora Tsipras busca la confrontación directa, “en el frente y no mediante emboscadas”, afirma un destacado miembro de Syriza. Y Lafazanis contratacó: “¿Por qué quiere Tsipras elecciones «exprés»? Porque el pueblo todavía no ha sentido las duras medidas que le esperan”, afirmó en una rueda de prensa.
  La oposición se mostró entre tanto algo desconcertada. El líder del partido de oposición más fuerte, Evangelos Meimarakis del conservador Nueva Democracia recibió el encargo de sondear si puede formar otro gobierno que consiga la confianza del Parlamento (ayer terminó este procedimiento de manera negativa, como se esperaba). El proceso formal hasta la convocatoria oficial de nuevas elecciones podría prolongarse algunos días. Según la Constitución, también el tercer partido más fuerte tendrá tres días para intentar formar gobierno.

No van con nadie. Pero la mayor parte de los partidos chicos ya dejó claro que no se unirá a nadie. “En el punto al que hemos llegado la mejor solución es celebrar elecciones”, afirman desde el partido liberal To Potami. Otros partidos acusan a Tsipras de intentar solucionar los problemas internos de Syriza a costa del país. Y según conservadores y socialistas, lo que ahora necesita el país es estabilidad, en lugar de unas nuevas votaciones (Syriza ganó en otras elecciones anticipadas, en enero).
  Tsipras no oculta lo que pasará si Syriza vuelve a ganar las elecciones. Los tiempos difíciles no han pasado, pero podría ser el principio del fin de la debacle, aseguró en su discurso televisivo. Serán los griegos los que decidan si la táctica de Tsipras funciona, posiblemente el próximo 20 de septiembre. Algunos analistas apuntan que Tsipras es un político de pura sangre y que ahora apura el paso hasta el límite, aunque se arriesga a que las votaciones arrojen un resultado distinto al que espera. ¿Y qué piensan los ciudadanos? “Estoy harto de los políticos y sus elecciones”, afirma Petros Yoannidis, un jubilado de 77 años del barrio ateniense de Vyronas. “Tsipras volverá a conseguirlo”, confía sin embargo uno de sus vecinos, Mimis Xenidis. Para este votante de izquierda de 48 años “Tsipras es la última esperanza”.

Sigue la ronda de consultas, pero las elecciones son un hecho

Los centristas griegos de Nueva Democracia (ND) agotaron su mandato para formar gobierno y ahora le tocará el turno al escindido sector de izquierda del gubernamental Syriza, aunque se descarta que pueda tener éxito. Luego de ese trámite, se tendrá que convocar a elecciones anticipadas para fines de septiembre próximo, tal como previó el premier Alexis Tsipras.
  Luego que el primer ministro renunciara el jueves y pidiera elecciones anticipadas, el presidente de la república, Prokopis Pavlópulos, cumplió con lo que dicta la ley y le dio la oportunidad al segundo partido en el Parlamento de formar gobierno. Tras el período máximo de tres días, el líder de ND, Vangelis Meimarakis, fracasó en sus intentos de reunir mayoría propia y devolvió el mandato exploratorio al presidente. Como se esperaba, de sus encuentros con el líder del liberal To Potami y de la presidenta de los socialistas del Pasok se desprendió que la configuración actual del Parlamento no permite formar un nuevo gobierno.
   Para poder formar gobierno son necesarios, al menos, 120 diputados, algo que solo se podría conseguir con el apoyo de la coalición liderada por Tsipras, Syriza. De todas maneras, este sería un gobierno en minoría, que requeriría 31 votos más para aprobar cada ley en el Parlamento, tal como le pasaba hasta la semana pasada a Tsipras. En un último intento desesperado, Meimarakis contactó a Tsipras, pero éste fue tajante . Ahora será así el turno de los ex miembros de Syriza, los izquierdistas que abandonaron esa formación bajo el mando del ex ministro Pangiotis Lafazanis y ya adoptaron nombre: Unidad Popular. Como es obvio, tampoco ellos tendrán chances de formar gobierno. Pero igualmente el presidente Pavlópulos debe dar el mandato exploratorio al ex ministro de Energía de Tsipras.  En conclusión, esta semana el presidente griego no tendrá otra opción que convocar a elecciones anticipadas. La fecha más temprana sería el 20 de septiembre, una posibilidad que Tsipras impulsa.
Es que, con menos de un mes de campaña, el primer ministro es el mejor posicionado en todas las encuestas, inclusive para conseguir una mayoría propia, sin ayuda de sus ex socios que ahora competirán desde  Unidad Popular. Por eso, aunque la campaña electoral aún no ha empezado, el ambiente es claramente preelectoral. Y Panagiotis y sus invectivas en viejo estilo parecen un adversario fácil para el hábil y carismático Tsipras.

Takis Tsafos / DPA

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