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Viernes 07 de Octubre de 2016

Tras cerrar una planta, la mayor textil argentina ahora redujo 40% su producción

TN Platex, de capitales nacionales, decidió el cierre de su fábrica de hilados en Chaco y mantiene suspensiones del personal en otras seis plantas. Esperan reactivación en marzo.

El desplome de la demanda interna, el sobrestock y la competencia de productos importados pusieron en jaque a TN Platex, la mayor fábrica textil y de hilados del país.

A fines de septiembre, la firma de la familia Karagozian tomó la decisión de discontinuar la producción en su planta del Chaco, y está trabajando a un 60% en otras siete fábricas en La Rioja, Tucumán y Corrientes. "Atravesamos una situación muy difícil, como está ocurriendo en la mayoría de las industrias. Tenemos un sobrestock y no hay demanda para nuestra oferta. Pero esperamos que la situación comience a mejorar para fines de este año y se revierta en marzo del año que viene", comentó a El Cronista el CEO de la compañía, Teddy Karagozián.


"Tuvimos que tomar la difícil decisión de cerrar nuestra planta en Puerto Tirol (Chaco), e indemnizamos como corresponde a todos los trabajadores que ninguna culpa tienen", admitió el ejecutivo. "Existe la posibilidad de que podamos reabrirla en 2017, pero esto requerirá muchas inversiones. Confiamos en que para entonces, las tazas sean adecuadas", señaló. "Tuvimos que tomar la difícil decisión de cerrar nuestra planta en Puerto Tirol (Chaco), e indemnizamos como corresponde a todos los trabajadores que ninguna culpa tienen", admitió el ejecutivo. "Existe la posibilidad de que podamos reabrirla en 2017, pero esto requerirá muchas inversiones. Confiamos en que para entonces, las tazas sean adecuadas", señaló.


La fábrica, que funcionaba desde hacía 20 años en la localidad chaqueña y empleaba a 170 personas, "funcionó durante varios años subsidiada por las otras fábricas del grupo, mientras mantuvimos un buen nivel de actividad y de ventas", señaló en un comunicado la empresa, destacando que "en 2014, ante la necesidad de modernizar esa planta, solicitamos un crédito de 80 millones de pesos, que nunca se materializó".


En cuanto al destino de los más de 1.500 trabajadores empleados en las restantes siete fábricas del grupo, Karagozián aseguró que "el personal está cobrando el 70% del salario, y esperamos recomponer pronto la situación. Ya estamos viendo atisbos de mejoras, y esperamos después del verano, volver a trabajar a un 90% de nuestra capacidad". El ejecutivo destacó que "al menos tenemos diálogo con el actual Gobierno, que escuchó las demandas de nuestro sector y se están moderando las importaciones".


Pero agregó que no se trata del único problema. "Somos una actividad intensiva en mano de obra y tenemos altos costos laborales, sumado a la presión impositiva. Hoy los impuestos alcanzan al 25% del valor de una prenda, hay otro 15% de costos de las tarjetas de los bancos, y otro tanto de alquiler, según un estudio que hicimos en la Fundación Pro Tejer. Sólo el 20% del precio final son los costos de producción", sostuvo el empresario.


Karagozian señaló que, a pesar de la crítica situación por la que atraviesa su empresa "no se están usando los Repro (Programa de Recuperación Productiva, un subsidio que otorga el ministerio de Trabajo para abonar los sueldos). Somos muy cuidadosos en los instrumentos de ayuda que pedimos", apuntó.


Fundada en 1979 por Agop Karagozián, la compañía se convirtió en la última década, al mando de sus hijos, en líder del sector, con siete plantas productivas (hoy seis), en cinco provincias, un centro de distribución y oficinas administrativas. En marzo, había anunciado una inversión de u$s 18 millones para renovación tecnológica, pero en mayo comenzó a registrar problemas en sus plantas de Tucumán y La Rioja, donde implementó suspensiones y vacaciones anticipadas para 450 empleados.


Hoy, la firma familiar atraviesa por una situación compleja, al igual que todo su sector (ver recuadro). No obstante, los Karagozian confían en "que Argentina pueda retomar un ciclo de crecimiento sostenido. Para esto se deben bajar los costos logísticos, impositivos y la litigiosidad laboral".

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