Educación
Domingo 16 de Octubre de 2016

Tras batallar contra el cáncer de mama, hoy infunden esperanzas

El miércoles se conmemora el Día Mundial de Lucha contra esta enfermedad, que afecta a una de cada ocho mujeres. Prevenir es clave

Las estadísticas a nivel mundial revelan que el cáncer de mama afecta a una de cada ocho mujeres en alguna etapa de sus vidas. La Unión Latinoamericana contra el Cáncer de la Mujer, en su informe "Disparidades al descubierto: un estudio comparado sobre Políticas de Cáncer de Mama en América Latina", señala que en la Argentina esta enfermedad es la principal causa de decesos por patología tumoral, ya que provoca alrededor de 5.400 muertes cada año.
A su vez, se estima que en el país se producen cada año entre 18.000 y 20.000 nuevos casos, lo que representa el 17,8% del total de incidencia de cáncer. La cifra es alta, y detrás de cada número hay una historia particular de alguien que lucha por salvar su vida, por ganarle la batalla a esta enfermedad.
Una de las mujeres que sabe de esta pelea diaria es Estela Leguizamón. Es madre y hoy celebra su día con orgullo, y además es abuela, deportista, docente de educación especial jubilada, socia fundadora del club de Leones Mujeres en Acción, colaboradora del hogar para personas ciegas y con discapacidad Jardín Florido, jugadora de maxibásquet, campeona argentina de newcom, representante de Paraná y de Entre Ríos en los Juegos Evita, entre tantas otras cosas, que le valieran para que hace unos días el Concejo Deliberante la reconociera por su trayectoria en el servicio a la comunidad. Incansable y optimista, vive a diario con intensidad, sin rendirse y sin postergar nada que la haga feliz. Esa es una de las enseñanzas que le dejó la enfermedad.
"Hace dos años empecé con un tratamiento oncológico. Tengo cáncer de mama, lo cual te hace pensar qué situación estás viviendo. Cuando me dieron el diagnóstico me pregunté qué debía hacer. Y bueno, hay que hacer una asimilación y acomodarse. Me planteé que debía enfrentarlo, iniciar el tratamiento, con todo lo que eso implica. La quimioterapia y los rayos suelen cambiar el humor y afectan otras cuestiones, pero hay que afrontarlo", dijo a UNO.
"Gracias a Dios tengo una mirada positiva. Sí confieso que al principio lloré mucho, porque el cáncer duele", confió, y agregó: "Cuando se recibe este diagnóstico una está sola. El cáncer no es de nuestros hijos ni de nuestros nietos, ni de nuestros amigos, es de una".
Con su ejemplo de vida, anima a otros a mantenerse activos, sobre todo a las personas de edad, mientras participa en las actividades de la Dirección de Adultos Mayores de la Municipalidad y no pierde oportunidad de divertirse con cada una de las propuestas que este organismo lleva adelante, como la fiesta de disfraces para personas mayores, las actividades lúdicas y deportivas; y también los viajes a distintos puntos del país, de la mano del newcom. "Es una grandeza que a los 60 años me pregunten cómo hago para mantenerme bien. Y la respuesta es que salgo y me divierto", aseguró.
Por su parte, Silvia Müller Stügelmayer también supo hace dos años que tenía cáncer de mama. Los especialistas coinciden en que si se detecta a tiempo existen amplias posibilidades de éxito en el tratamiento, y como ella visita cada año a su ginecóloga para realizar los controles de rutina, pudo recuperarse rápidamente. "Cuando estaba esperando el resultado de la biopsia ya iba pensando en que me iba a quedar sin pelo y esas cuestiones. Tengo una amiga que pasó por lo mismo y hasta me dio el nombre de una peluquería en Santa Fe para preguntar por las pelucas", expresó.
Sin embargo, nunca se le llegó a caer el cabello porque no necesitó quimioterapia, ya que una operación y algunas sesiones de radioterapia fueron suficientes para combatir la enfermedad: el diagnóstico precoz fue clave. Al respecto, opinó: "Creo que antes el cáncer se tomaba como sinónimo de muerte y me parece que uno lo asumía así y se venía abajo por eso por la angustia. Hoy hablar de cáncer es poner el énfasis en la cura".
Silvia recordó que lo que más le costó cuando le informaron que tenía cáncer de mama fue decírselo a sus tres hijos, que en ese entonces tenían 24, 15 y 14 años. Hasta que un día tomó coraje: el buen ánimo de ellos la hizo sentir acompañada y contenida.
Si bien está curada, hoy sigue adelante una estricta rutina de controles periódicos y toma un medicamento a modo de prevención. En la actualidad reparte su tiempo entre su trabajo como psicopedagoga y las actividades que la hacen feliz. "Después de la enfermedad cambió mi perspectiva. Antes era de pensar en no gastar dinero en un viaje por ahorrar, y ahora cambié mi manera de ver las cosas: hay que vivir cada día como si fuera el último", concluyó.
La importancia de los controles periódicos
Silvia Müller Stügelmayer señala que es una persona afortuna porque pudo curarse de esta enfermedad y no llegó a la instancia de tener que someterse a sesiones de quimioterapia. El hecho de asistir a controles médicos periódicos fue crucial para que su pronta recuperación. "He leído que el cáncer de mama es el que más muertes causa en Argentina y sin embargo es uno de los que mejor pronóstico de recuperación tiene si es detectado a tiempo. En este sentido, creo que falta mucho en materia de prevención", opinó.
Entre los controles de rutina que se recomiendan para detectar si hay presencia o no de cáncer de mama, se indica que las mujeres deben realizarse una mamografía a partir de los 40 años y que este estudio debe repetirse cada año, o a lo sumo cada dos años. Sin embargo, en aquellas pacientes con antecedentes familiares se aconseja iniciar este tipo de estudios a los 30 o 35 años y repetirlo rigurosamente cada año. También se sugieren los autoexámenes para detectar bultos anormales.
La mayoría de los médicos especializados en Ginecología sostienen que la mayoría de las pacientes llegan al consultorio solo cuando tienen algún inconveniente o alguna duda. Un porcentaje menor al 30% es el que viene a hacer una consulta de rutina, un índice muy bajo si se habla de prevención.


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