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Domingo 07 de Junio de 2015

Torturas con el Himno Nacional de fondo

Héctor de los Santos
De la Redacción de UNO
hdelossantos@uno.com.ar

El caso está en la Justicia, y como sucede casi siempre, los protagonistas tienen versiones distintas. Por un lado, un denunciante que afirma haber sido torturado de una forma escalofriante por miembros de la Policía de Entre Ríos. Por el otro, siete policías con prisión preventiva que sostienen haber actuado de acuerdo a la ley en el marco de un hecho de violencia y agresión hacia los propios efectivos. 
El testimonio de Jorge López por televisión logró golpear a la comunidad de Concepción del Uruguay que no solo escuchó su versión, sino que pudo ver el estado de su cara llena de moretones, los ojos rojos inyectados en sangre, el dolor del cuerpo reflejado en la voz quebrada y el relato detallado de lo que habría sido un verdadero infierno vivido el 25 de mayo. Eriza la piel, estruja el corazón y crispa los puños de rabia ante una situación que, de comprobarse, parece sacada de aquella época signada por los Falcon verdes. Pero todo esto fue el lunes 25 de mayo. En pleno centro de Concepción del Uruguay y en la Jefatura Departamental de la Policía. 
“Mientras me golpeaban y me pateaban yo sangraba por todas partes, me hice de cuerpo, y me llevaron arrastrando para lavarme con una hidrolavadora en el patio de la Jefatura, se escuchaba el Himno Nacional a una cuadra en la Plaza Ramírez donde estaba el acto”, recuerda, y se vuelve a quebrar. 
El hombre llora en televisión. Su hermano lo abraza. Si es un actor, es muy bueno. La mayoría de los uruguayenses que lo están viendo en la tele no dudan, y toman partido por el hombre golpeado que llora. Es una versión muy difícil de contrastar en tiempos donde el impacto visual televisado tiene una importancia vital a la hora de conmover. Todo nacería de una intervención policial en un hecho de agresión callejera, donde López habría estado filmando lo que sucedía como un espectador más. Todo lo que vino después está bajo investigación. Golpes, insultos, torturas, balas de goma, traslados, hospital y denuncia.
La defensa de los policías aseguró ante la jueza que la filmación realizada por López con su celular, muestra el correcto accionar policial y que su actitud fue intentando descalificarlos en su proceder, destacando que además les arrojó una piedra a uno de los funcionarios. El defensor agregó que en la misma no se puede observar la supuesta golpiza, resaltando por otra parte que López no sufrió lesiones graves como se dijo, ya que a solo seis días de los hechos se encontraba presente en la Sala de Audiencias y que sus lesiones fueron producto de los forcejeos al momento de su detención. “Mientras me pateaban en la cabeza, casi desmayado, ahogado en mi propia sangre, pensé que me mataban, traté de dejar rastros de sangre en las paredes de un pasillo de la Jefatura para que quedaran pruebas de que yo había estado ahí, que no lo pudieran ocultar, pero cuando quise escupir me asusté de la cantidad de sangre que vomitaba por la boca”, relata.  
Si todo sucedió como lo relata López, las medidas adoptadas contra los efectivos policiales deberán ser ejemplificadoras. Los hechos son una afrenta directa al Nunca Más. Si las cosas no fueron tal como se relatan, una tarea difícil le quedará a quien deba explicarlo, porque habrá que brindar un pormenorizado detalle de los hechos a una comunidad que, en su gran mayoría, ha tomado partido por quien aparece como el más débil, y ha elegido acusar a los que portaban las armas. 

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