La Provincia
Viernes 19 de Junio de 2015

Torrealday quedó procesado en la causa por robo de bebés durante la dictadura

La Cámara Federal de Apelaciones de Paraná revocó la falta de mérito que beneficiaba a uno de los dueños del Instituto Privado de Pediatría, donde fueron sustraidos los mellizos Valenzuela Negro.

La Cámara Federal de Apelaciones de Paraná decidió revocar la falta de mérito que beneficiaba al médico Miguel Torrealday y disponer su procesamiento por su presunta vinculación con el robo de bebés y sustitución de identidad durante la última dictadura cívico—militar. La novedad fue tomada luego de la audiencia pública realizada el 10 de junio, dentro del plazo previsto por ley, y notificada este viernes a las partes, se informó a UNO
El tribunal integrado por Daniel Edgardo Alonso, Mateo Busaniche y Cintia Gómez resolvió hacer lugar a los recursos de apelación interpuestos por la Fiscalía y las querellas en contra de la falta de mérito que había otorgado el juez Leandro Ríos, la cual fue en este acto revocada. Además la Cámara decretó el procesamiento de Miguel Alberto Torrealday por considerarlo “prima facie y por semiplena prueba, partícipe secundario de los delitos por los que fuera indagado”, dice el párrafo resolutivo de la sentencia. 
Tales delitos son los previstos y reprimidos por el Código Penal el atículo 139 inciso segundo; es decir hacer incierta, alterar o suprimir la identidad de un menor de 10 años; y por el artículo 146: sustraer a un menor de 10 años del poder de sus padres, tutor o persona encargada de él, retenerlo u ocultarlo. En ambos casos su intervención habría sido –según consideró la Justicia hasta el momento– como partícipe secundario. 
La imputación del médico había sido solicitada por los fiscales José Ignacio Candioti y Mario Silva, y también por la parte querellante, en la que participan organizaciones de derechos humanos, organismos del Estado y Sabrina Gullino Valenzuela Negro y su hermano por parte de madre Sebastián Álvarez. Sabrina es hija de los detenidos desaparecidos Raquel Negro y Tulio Valenzuela, fue separada de sus padres al momento de nacer en 1978, restituyó su identidad en 2008 y busca a su hermano mellizo, quien sigue desaparecido. 
Torrealday fue procesado, entre otras pruebas, por su rol de conductor del Instituto Privado de Pediatría, la clínica de calle España de Paraná donde estuvieron internados Sabrina y su hermano mellizo –ella bajo el nombre falso de Soledad López y él como NN López– luego de haber nacido en el Hospital Militar estando Raquel Negro secuestrada. Ambos niños fueron dados de alta del IPP el 27 de marzo de 1978 y entregados a personas que no eran sus padres ni tutores. 
El ahora procesado no dio aviso de aquella situación irregular a la Justicia de Menores, sino que con su conducta hizo, según la acusación, un aporte importante para que el plan de sustracción de los mellizos y la sustitución de sus identidades se ejecutara con éxito. 
El primer civil 
Sofía Uranga, abogada querellante en representación de la asociación civil H.I.J.O.S. Paraná, destacó la importancia del fallo de la Cámara por tratarse del primer civil procesado en las causas por delitos de lesa humanidad que tramitan en Entre Ríos. “Si bien hay otros médicos implicados en estos delitos, se trata de profesionales que han tenido alguna vinculación con alguna fuerza, ya sea el Servicio Penitenciaro, el Ejército o la Fuerza Aérea”, indicó ante la consulta de UNO
Aunque todavía no se conocen los fundamentos del fallo, Uranga remarcó el hecho de que los camaristas, “a diferencia de lo que había considerado el juez Leandro Ríos, entendió que la prueba es suficiente para incriminar a Torrealday”. 
Como se recordará, Ríos había dictado la falta de mérito porque consideró que la versión del imputado no había sido desvirtuada por las partes acusatorias. Tal versión era que la clínica era una institución abierta, donde cualquier profesional podía internar allí a sus pacientes bebés sin que él ni sus socios se enteraran o tuvieran alguna responsabilidad sobre lo que sucedía con los niños. El fiscal de Cámara, Ricardo Álvarez, en oportunidad de la audiencia de apelación del 10 de junio, atacó duramente esa coartada indicando que era “absurdo” pretender comparar a una clínica con “el quincho de un club” que se alquila para hacer asados o con una hipotética “terapia de autoservice”. 
Otro de los argumentos de la defensa fue que Torrealday no era el director del establecimiento, sino que la conducción –y por lo tanto la responsabilidad– era compartida con sus socios David Vainstub, Jorge Rossi y el ya fallecido Ángel Luis Schroeder. Sin embargo, las enfermeras declararon que sí tenía funciones de dirección y ascendencia sobre el resto de los profesionales. Además, el propio defensor Walter Rolandelli, en la audiencia, terminó por admitir esto al comparar la estructura de la clinica con un estudio de abogados donde “siempre hay uno de los socios que maneja el bufete”. 
Uranga sostuvo que la tarea de la querella de ahora en adelante, más allá de que probablemente la defensa recurra la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, es “seguir trabajando para demostrar la relevancia del IPP en la desaparición de los mellizos y la relevancia de Torrealday en esa lógica”, además de continuar investigando lo que pasó en el Instituto durante la dictadura y otras responsabilidades penales y seguir tras el rastro del mellizo que continúa viviendo con una identidad falsa.
Participación secundaria
La Cámara optó por la figura de la "participación secundaria" para el procesamiento de Torrealday, un grado de responsabilidad que tiene prevista una pena mucho menor que la de coautor o partícipe necesario, que era lo propuesto por los fiscales.
Silva y Candioti, al apelar la resolución de falta de mérito del juez Ríos, habían puesto énfasis en el argumento de que Torrealday había coordinado el ingreso irregular de los mellizos al IPP, había permitido su estadía y había sido el principal responsable de que hayan sido entregados a personas ajenas a la familia. Todo eso lo colocaba –a juicio de los fiscales– en el rol de responsable como autor o partícipe necesario.

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