A Fondo
Viernes 29 de Enero de 2016

Tolerancia cero para Maduro ¿y para Obama?

Marcelo Medina / De la Redacción de UNO
mmedina@uno.com.ar


Por fin tenemos alguien que les canta las 40 a los presidentes que violan los Derechos Humanos. Copiando la línea política del presidente Mauricio Macri, que sigue la del Departamento de Estado norteamericano, Gabriela Michetti cuestionó a Nicolás Maduro porque, como sus jefes, considera que en Venezuela se cometen desde el Estado, abusos contra los ciudadanos. Lo hizo en la Celac, en Quito, Ecuador; sin embargo, el cambio en la línea política argentina sobre Derechos Humanos hacia adentro y hacia afuera, comenzó en Argentina. 

El presidente venezolano respondió a la provocación y se despachó en el encuentro de países latinoamericanos y el Caribe  diciendo: “No descansaremos hasta haber realizado el sueño de ver unas Malvinas Argentinas”. Igualito a lo que sucedió en Davos. Desde el oficialismo argentino piensan que hay que decirle a Maduro que no necesitamos de él para avanzar en un reclamo pacífico por  las Islas Malvinas; no obstante que David Cameron, primer ministro del país más invasor del mundo, le advirtió a Macri que no cambiará su postura respecto de las islas. Cortito y al pie. A buen entendedor pocas palabras. Obvio que nadie dijo nada, se trata de Inglaterra.  Pero no hay que dramatizar. Lo que el gobierno nacional no le dijo a Cameron se lo va a decir a Obama, presidente del país que más viola los Derechos Humanos. Muchas veces los viola pero para combatir al terrorismo. Esa puede ser una excusa entendible. Por eso, ya hay un operativo para evitar que la vicepresidenta de la Nación esté presente cuando Macri se reúna con Obama, presidente de los Estados Unidos y premio Nobel de la Paz. Ya la imagino a la vicejefa de Estado argentino reclamando por el cierre definitivo de la base naval de  Guantánamo, territorio ocupado ilegalmente por los americanos en Cuba. En ese lugar los yanquis tienen una cárcel donde violan los Derechos Humanos de los detenidos por razones políticas. Es necesario reclamar, y seguro que Michetti lo haría si pudiera o la dejaran, un debido proceso porque muchos de los detenidos ni siquiera lo tiene; exigiendo en el mismo mandoble el cese del bloqueo a Cuba, una forma de genocidio sin utilizar armas. 

Otro cuestionamiento que le podría hacer Michetti al Nobel de la Paz es por las invasiones que está cometiendo y financiando Estados Unidos en Medio Oriente:  Siria, Irak, Afganistán por citar algunos de los países “ocupados” por la mayor potencia bélica del mundo. Bueno, tampoco es cuestión de pelearse aunque se trate de millones de muertos solo por una cuestión de poder. Pero sería bueno plantearlo, ya que nos inmiscuimos en la vida de los venezolanos, pero estaría bueno hacer lo mismo con los verdaderos poderosos. 

Un dato comparativo objetivo y no menor: Venezuela no está en guerra ni estuvo. En el único conflicto bélico que intervino directamente fue en la segunda guerra mundial, pero con una leve participación.  Después mantiene algunos diferendos con Colombia por cuestiones territoriales, pero está lejos de ser una amenaza militar como pretende la administración de Obama. Mientras que Estados  Unidos  ha participado en 201 de los 248 conflictos librados tras la Segunda Guerra Mundial.
 

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