A Fondo
Miércoles 24 de Febrero de 2016

Todos unidos triunfaremos

Aniversario. A 70 años del primer triunfo electoral del peronismo, un repaso de los sucesos en suelo entrerriano de aquella elección histórica. Candidatos y curiosidades. Partidaria posición política de un sacerdote en General Ramírez  

Carlos Saboldelli / Especial  para UNO
csaboldelli@hotmail.com 


Discurrir sobre si las denominaciones peronismo, justicialismo o lo que en forma etárea se le adjudique son acertadas puede llevar intensas jornadas, debates acérrimos y seguramente no se llegaría a una constancia definitiva.

Por tal motivo, y quizás trascendiendo esas aseveraciones sencillamente se trate de reflejar aquí el primer triunfo electoral del peronismo, desde la óptica de los sucesos acaecidos en la Entre Ríos nuestra de cada día y, en especial, de aquellos de febrero y marzo del año de 1946.

Quizás la génesis del peronismo se encuentre en el mismo 17 de octubre (sobre el cual nos hemos referido en anteriores publicaciones) pero es sin dudas este el primer gran desafío electoral que debía enfrentar la novel estructura política conducida por Juan Domingo Perón… nada menos que la Presidencia de la Nación y la Gobernación de la Provincia. A ello, a ese entorno, trataremos de referirnos aquí, con 70 años de historia y sucedidos por encima de aquellos eventos. Escasas fuentes de información, generadas en el paso del tiempo y la destrucción sistemática de archivos y registros hacen dificultosa esa reconstrucción (al menos con la meticulosidad que amerita esta trascendencia) pero aun así, confiando en documentos hallados y registros de diarios de la época intentaremos contribuir a abonar esta historia.

El entorno previo

Más allá de los sucesos de octubre de 1945, y a la labor de la Secretaria de Trabajo y Previsión, nos centramos en el mes de Febrero de aquel año de 1946. Aún las secuelas de la guerra mundial eran noticia en los titulares, aunque alejados ya de la cosa bélica y centrados en las negociaciones políticas de las fuerza aliadas tendientes a un nuevo orden mundial. Pero en cambio, en aquello que tiene que ver con nuestra realidad, la convocatoria a elecciones nacionales y provinciales era un hecho irreversible. La revolución del año 1943 se había agotado ya,  su campo de acción se había restringido simplemente a la legitimación de los candidatos que se elegirían en fecha 24 de febrero de ese 1946.

Ni Ramírez, ni Farrel, ni otros ubicados en las principales líneas del gobierno, habían obtenido una dosis de respaldo suficiente como para convertirse en lideres. Quizás por la fortuna o porque cada uno es artífice de su propio destino el coronel Juan Domingo Perón se había convertido en un fenómeno social de características insondables, imprevisibles y marcadamente populares. El subsuelo emergía, las estructuras de las tradiciones se sacudían de una modorra impensada y la historia admitía una bisagra. Era el surgimiento del Peronismo como manifestación social, algo que para febrero de 1946 tendría que convertirse en una fuerza electoral suficientemente organizada como para traducir en electores las profecías de respaldo y unidad.

Lo cierto es que Juan Domingo Perón asumió la responsabilidad de transformarse en el candidato a Presidente de la Nación, acompañado por don Hortensio Quijano, a la sazón un antiguo dirigente emergente del radicalismo. 

Convencido el coronel de que la organización vence al tiempo, disciplinó sus militantes y adeptos con un solo objetivo: ganar la elección del 24 de febrero de 1946.

Claro que eso no sería fácil, y mucho menos tendría allanado el camino para eso. Por cierto, más allá de las previsiones que se mostraban en la calle y que arrojaban signos inequívocos del humor social. 

En estas circunstancias, las columnas periodísticas de El Diario daban cuenta del respaldo editorial sin tapujos y evidentes a la fórmula de la Unión Democrática conformada por Tamborino-Mosca.  De hecho, su estrategia se basó en dos puntos específicos: el apoyo directo a aquella formula y la mecánica denostativa sobre la estructura adversaria. 

Un marcado clima de hostilidad puede apreciarse en algunos titulares, por ejemplo al indicar la visita de los candidatos de la Unión Democrática “A las 22, en el Puerto, cita de la ciudadanía. Llegan hoy a Paraná los candidatos a Presidente y Vice por la Unión Democrática Doctores Tamborini Mosca” se trataba de una especie de convocatoria. Después de su arribo, los candidatos darían un esmerado discurso en un palco montado en la esquina misma de la empresa editorial. 

Por razones del destino, casi resulta una coincidencia que el peronismo (con la estructura formal electoral denominada Partido Laborista) también esperaba a su líder. Justamente el día 4 de Febrero, en las orillas del Puerto Nuevo de esta ciudad, atracaba el buque “Paris”. Eran las 13.20 del 4 de febrero. Pero aún, no hablaremos de eso.

Curas peronistas

La inserción ideológica (y quizás también cultural) que representó en aquel momento el peronismo caló sobre estructuras de diferentes estamentos. Así, el más evidente de ellos en la clase de los trabajadores y que bien puede verse manifestado en los apoyos de la globalidad de los gremios constituidos; también las mujeres tenían un decidido apoyo por aquel incipiente proceso fundante. Pero también había sacudido las concepciones de miembros de la curia, por cierto en muchos de sus estamentos de comando. Pero para el caso, resulta notoria la presencia de noticias dando cuenta de evangelización y política, por decirlo de algún modo.

Así podemos leer titulares dando cuenta del “Boletín Parroquial Peronista”. En efecto, se trataba de una publicación producida en Lucas González, donde se insta a votar por los candidatos del peronismo. Realizada en la Parroquia, el editorial culmina (luego de una serie de epítetos realmente degradantes) indicando que “…la complicidad del cura párroco de Lucas González aparece perfectamente documentada…” y solicita la participación del obispo para solucionar esta adhesión.

También se refiere en un apartado al cura peronista. En efecto, se refiere al cura de Hasenkamp. Vale la pena conocer la noticia entera: “Cura peronista: En la localidad de Hasenkamp ejerce la función de pastor de almas el sacerdote Bulak. Y la cumple mal, pues dedica mucho de su precioso tiempo a las cosas terrenas, en forma poco recomendable. Hace pocos días, el citado cura Bulak pretextando un censo religioso, recorrió todas las casas del pueblo, cumpliendo una activa campaña peronista en los hogares en que creyó encontrar ambiente favorable. Demás está decir que este peronista con sotana detracta la Unión Democrática y el Partido Radical, presentándolos como enemigos de la Iglesia y de la religión. Al cura Bulak le parece poco el púlpito y la sacristía para difundir el peronismo. Ahora lo hace a domicilio.”

Pero no terminan allí las quejas. Veamos otra expresión análoga: “Nuevas andanzas peronistas del cura de Crespo: ayer se nos informe desde Villa Crespo que el conocido cura Metz, nazi notorio, tuvo a su cargo la organización de una caravana peronista de carros, para venir a agasajar al coronel demagogo en cuya tarea fue secundado por un hijo del jefe de la estación ferroviaria de aquella localidad, Grimaux, cuya militancia naziperonista también es muy conocida. Como se ve, el nombrado cura, como ocurre con otros de sus colegas, sigue empeñado en su campaña proselitista”.

Para no dejarlo en el tintero, la crónica titulada “Un cura proselitista” hace mención al cura párroco de Ramírez, Gaspar Pedro Schaab, quien había repartido volantes donde (sin hacer menciona a quien votar) si decía a quien no había que hacerlo. 

Y una crítica casi en tono de requerimiento se publica en los días previos a la elección. Titulada “La curia eclesiástica de Paraná y el peronismo” es una invocación al arzobispo de Santa Fe, a quien se cita como ejemplo pastoral. 

Perón en Paraná

El 4 de Febrero de 1946, el buque “Paris” atraca en la dársena de Bajada Grande. En una lancha de la Subprefectura, los dirigentes provinciales adeptos se entrevistaron con el candidato (Perón) contándose entre ellos Fausto Pajares, Miguel Yaryez, Agripino Méndez, Ángel Mariategui, Héctor Maya, Humberto D’Angelo y otros. 

Es difuso precisar la cantidad de personas que pudieron haber asistido a ese evento. Sin dudas, una cantidad apreciable debe haberse movilizado aunque la crónica solo revela la presencia de la “Coronela Ojeda, vestida de bandera argentina”. Y también de “…un joven de anteojos negros, peinado a la gomina y vestido con un cárdigan color bordeaux…” que llevaba la bandera argentina.

En la comitiva se encontraba también Hortensio Quijano, quien volvería luego a nuestra Provincia ya como vicepresidente electo el día 31 de marzo de ese 1946. 

No es la única vez que estuvo en el Puerto ni tampoco en Paraná, si recordamos su pasado como subteniente en nuestra ciudad. Tampoco fue la última, a tenor de otras presencias con motivo de asunciones de gobernadores por citar un ejemplo. Pero sí se trata de aquella presencia en carácter de candidato, en camino hacia la pretensa Presidencia de la Nación.

La elección en Entre Ríos

Como puede verse, la pirotecnia es una actitud que emerge casi con naturaleza de la actividad política. Para el caso, la elecciones habrían de llevarse con cierta normalidad, compuestas las facciones por movilizaciones ciudadanas  obreras y esquemas electorales de tradición en la provincia. En algunas localidades del interior, hubo de improvisarse las urnas: se usaron las viejas latas de galletitas, debidamente selladas y acondicionadas como herramienta institucional. Los pronósticos que denunciaba el matutino (fuente de este trabajo) parecían asegurar una ventaja considerable, indescontable y arrasadora de las fuerzas de la Unión Democrática y sus expresiones en la Provincia.

En varias oportunidades se dio difusión al recordado  “Libro Azul”, que en realidad era una especie de promoción electoral y suma de presunciones elaborada por el gobierno de los Estados Unidos y promocionada aquí por el embajador de dicho país, Spruille Braden.

Pero como siempre sucede, cuando el momento indica el recuento de los votos y la verificación de las voluntades populares, las especulaciones se evanescen en el aire. Así ocurrió en aquellos momentos, cuando los cómputos que (demorados) se producían en los diferentes departamentos arrojaban cifras sin contraste: triunfaba el peronismo, por primera vez en su reciente historia.

Así aparecían los cómputos parciales departamentales. El triunfo del peronismo se evidenciaba día a día en Victoria, Concordia, Gualeguaychú y se acercaba a una victoria de contundencia.

Algo así se evidenciaba disimuladamente en los titulares. De hecho, las novedades eran aisladas y dispersas asegurando por ejemplo  títulos esquivos tales como el del domingo 3 de marzo: “Triunfó en San Juan la democracia”. O los sucesivos “Por amplia mayoría gana la Unión Democrática en Corrientes”; y también “Arroja gran mayoría el escrutinio en Córdoba”,  sumados al de  “Las cifras de Santa Fe favorecen a la unidad” . Por lo visto, apenas sugestiones alejadas de los resultados finales.

El día 4 desaparecen los titulares centrales  y el día 7 de marzo (quizás con resultados irreversibles en los escrutinios) el titular principal era “El trono del Japón será despojado de toda autoridad”, en relación a la actividad del Gral. Mac Arthur  o el día 8 de marzo “Probable reunión de los tres grandes.  

Resultados

Hemos de acercar los guarismos electorales definitivos de aquella elección (Ver Escrutinio). Pero no obstante eso, bien podemos aseverar que el resultado fue mucho más allá de los números. Por cierto que consolidó el advenimiento del peronismo como fuerza electoral que representaba la solidez social adquirida. También la base de sustentación se había manifestado, y una renovación histórico política comenzaba nada menos que a partir de un resultado electoral de proporciones.

En la Provincia, la Gobernación de Maya sería una de las más recordadas, la participación de la mujer era inminente a partir de la acción política que habían ejercido y que desde ya ameritaba el voto femenino. 

Los recientes dirigentes del peronismo debutaban en sus funciones públicas y conformarían la génesis del peronismo entrerriano. Sobre los festejos, nada hemos hallado que certifique como se vivieron esas instancias. Sin dudas, el devenir de los recursos, algunos testimonios y quizás documentos conservados develen esa mística tan naciente como creciente que a pesar de 70 años aun quedan por revelarse y exponerse.

Pero esa, claro, es otra historia.

Escrutinio

Bien valen los números y sus aciertos. En constancias oficiales del escrutinio oficial (que hemos rescatado como documento hábil y casi perdido) se arrojan las siguientes cifras: 

                    UCR            LABORISTA
Para electores de Presidente y Vice:         62.469            77.585
Para Diputados Nacionales            59.024            67.575
Para Gobernador y Vice            60.334            66.828 

Se escrutaron un total de 916 urnas. Y cabe destacar que el sistema electoral difiere notablemente del actual, en la mayoría de las categorías y sistemas. Así es que se elegían Electores para el caso de Presidente y Vice, el D’Hont para Diputados Nacionales (consignamos solo los números mayores)  y directa para Gobernador y Vice.

Participaron también el Partido Demócrata Nacional y el socialismo, con diferente suerte en las categorías principales. 

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