A Fondo
Sábado 12 de Diciembre de 2015

Todos presos, incluso hasta los políticos...

Hoy por Hoy. Opinión.

El debate permanece abierto, porque la ley justa merece una aplicación de igualdad para todos. La Constitución establece que las personas mayores de 70 años, podrán obtener el beneficio de cumplir una pena de prisión efectiva en su domicilio luego de ser condenados por un tribunal. Y lo que voy a decir a continuación, pidiendo disculpas a los lectores de UNO, es que los malnacidos, hdp..., represores condenados por los delitos de lesa humanidad en la Argentina, está muy bien que se pudran en la cárcel, por el tenor de los delitos y de los actos violatorios que ejecutaron entre 1976 y 1982.
Por solo recordar las atrocidades pergeñadas desde un Estado que salía a “cazar” ciudadanos para luego desaparecerlos. De someterlos a todo tipo de torturas por el solo hecho de pensar distinto. Más que justa la pena impuesta a estos verdaderos arquitectos del miedo, odio y terror. 
Ahora bien, con la misma fuerza con que reclamamos la cárcel para estos viejos desgraciados que participaron del peor genocidio de la historia de nuestro país, pido humildemente que cuando un violador es condenado por hechos repudiables y deleznables que conmocionan a una comunidad, también tenga que cumplir la pena sin ningún tipo de beneficios y no esquive las rejas por la sola mención de la edad. Hay posturas en la propia Justicia que impulsan la imprescriptibilidad de este tipo de delitos.
El mismo ejemplo traslado para los políticos, tal es el caso por ejemplo del actual senador peronista por La Rioja y dos veces presidente de la Argentina, Carlos Saúl Menem. Condenado por corrupto, por cobrar sobresueldos y por la venta de armas a otro país. Adhiero a la idea de que deberían tener un agravante los delitos de corrupción, ser también imprescriptibles y recibir siempre la máxima sanción porque se aprovecharon de un cargo para robar, dinero del pueblo. La corrupción mata, y no con balas de verdad, sino con la falta de insumos en un hospital, con una ruta mal terminada o señalizada, o con la ausencia de fondos para los programas nutricionales, por decir algunos casos.
Pero claro, hoy la dirigencia política tiene la suerte y la tranquilidad de que si tienen más de 70 años, siempre tendrán la posibilidad de ir “presos” a sus casas, porque ahí sí entran a jugar los derechos de los condenados y el cumplimiento de la legislación. Esto que debería ser una verdad, se termina transformando en una mera deformación ya que la sociedad ve cómo repugnantes personas del pasado con 70, 80 o 90 años están privados de su libertad en una celda común de una unidad penal, en tanto que los restantes, violadores o políticos, zafan por el bendito garantismo que hay en una parte de la Justicia.
Ser justo es cumplir con la ley, ser recto es no beneficiar o perjudicar a otros por una ideología. Estoy de acuerdo con los derechos humanos de antes y de ahora, y que si hay hechos graves contra la constitución y las personas, antes como ahora, todos sean ajusticiados dentro de lo que marca la ley. En definitiva, como dicen en el barrio: “El que las hace las debe pagar sin ningún tipo de contemplaciones”.

Javier Aragón/De la Redacción de UNO

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