La Provincia
Domingo 20 de Diciembre de 2015

Tiza, pizarrón y papel en la era de los nativos digitales

Paradigma educativo. La clase tradicional sigue dominando la práctica docente. Las TIC invaden la vida diaria, pero no hacen pie en las escuelas. Análisis y causas de una asignatura pendiente

Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar


La revolución digital del siglo XXI trastocó todos los ámbitos y campos de la vida cotidiana. Celulares, tablets, notebooks, netbooks impusieron un nuevo lenguaje que tuvo un impacto directo y contundente sobre nuestras acciones, modos de comunicarnos y de accesos a la información.

La incorporación de esos dispositivos técnicos ha reducido lo que se denomina la “brecha digital”, o en otros términos, la tecnología con el paso del tiempo se ha democratizado, popularizado y masificado.

Mientras esos avances modificaron la cultura, la economía, la política y la sociedad de un modo irreversible, en la Educación poco ha variado, y se convirtió en el campo más reticente y retrasado en ese nuevo proceso. Más aún, la inserción de las denominadas TIC es tan bajo, que solo el 47% de los docentes trabaja con computadoras en clase, un 33% utiliza Internet y un 34% incorpora un televisor; el uso pedagógico del teléfono celular es impulsado solo por el 11% de los docentes, y un 2% incorpora a los videojuegos, según un reciente estudio realizado por Unicef.

La Primera Encuesta Nacional sobre Integración de Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la Educación difundida días atrás, observó el nivel actual de infraestructura, conexión a Internet y uso de computadoras en escuelas primarias y secundarias de gestión estatal y privada, en las 24 jurisdicciones del país.

Al profundizar el análisis, el relevamiento marca la escasa capacitación docente: siete de cada 10 docentes reconoce que aprendió sobre el uso de computadoras e Internet en instancias informales, como exploración personal o intercambio con pares y amigos. Y que más de la mitad de los estudiantes señaló que leen más en interacción con pantallas (computadora, celular, e-Reader, tablet) que en soporte papel.

Los dispositivos están en las aulas, porque nueve de cada 10 escuelas del país, primarias y secundarias, cuentan con dispositivos como TV y PC para uso pedagógico, añade el informe.

Y para completar el grado de tecnificación social –y su inserción en la adolescencia y juventud–, menciona que el 63% de los estudiantes de escuelas estatales secundarias recibió la netbook del programa Conectar Igualdad, cuando el 34% de los destinatarios no contaba con una computadora en el hogar; y que el uso del celular abarca al 92% de los alumnado de ese nivel.

Para la Magister en Comunicación y Educación, y docente de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER Mariana Perticará, la dificultad de la incorporación de las TIC en las aulas reside no tanto en las normativas vigentes, sino en el costo “de cambiar las prácticas docentes y de los alumnos”. Sostuvo que “lo que más quebraron” las nuevas tecnologías  es el modo de producir conocimientos, y el rol de la autoridad, porque antes el maestro era el depositario de todo el conocimiento”. Planteó que en el país, la incorporación al proceso digital fue tardío, recién a partir de este siglo, y por ello remarcó la importancia de la continuidad en el tiempo de las políticas educativas puestas en marcha, que deberán, claro, ser acompañadas con otras acciones que garanticen tanto su correcta instrumentación, como complementarse con otras medidas que permitan apuntalar la relevancia de las tecnologías como aporte sustantivo para los procesos educativos. 



Al analizar en particular la dificultad para poner en marcha un nuevo esquema de enseñanza con la incorporación de TIC, Perticará sostuvo: “A las normas uno las puede cambiar, aunque puede parecer que no es fácil. Es más fácil cambiar una ley o incorporar normas a la Ley de Educación, pero lo que más cuesta es cambiar las prácticas de los docentes y de los alumnos”, para mostrar que hay otros modos de organizar las clases. “Las  tecnologías vienen a veces a romper hasta el modo espacial de cómo se imparte una clase”, añadió la docente de la Facultad de Ciencias de la Educación.

En ese sentido, indicó: “Cuando se incorporan las computadoras  en las aulas,tendemos a incorporarlas en el modo que han estado históricamente los pupitres, los bancos, con lo cual va en contra mismo de las posibilidades de conocimiento que permiten las nuevas tecnologías. Pero lo que más rompen las TIC es el modo de producir conocimientos, el rol de la autoridad, porque antes el maestro era el depositario del monopolio del conocimiento e información, y los alumnos no tenían una serie de acceso a otras fuentes de información”, reflexionó, más allá de que aclaró que información, no es lo mismo que conocimiento.

—¿Por qué las tecnologías se insertaron y revolucionaron rápidamente en nuestra vida, la economía, la política, la cultura y tantos otros ámbitos, y en educación sigue siendo tardía su llegada y expansión? 
—En realidad no es casual que sea el ámbito escolar, altamente formalizado y que se rige mucho por pautas, o por reglas dadas por otras instituciones como el Estado en sus distintas jurisdicciones, o con  modos de enseñar y aprender pautados en las currículas. Cuesta, llegan las TIC y son algunos docentes los que las incorporan, pero si no está el Estado y no hay una política institucional misma dentro de las institución escolar, con autoridades y directivos que lideren ese proceso, muchas veces no se comprende el sentido de incorporarlas. Más allá de que hay muchos estudios que muestran cómo han sido los procesos de incorporación de TIC en el sistema educativo del país, las políticas continuadas no tienen tantos años.

Al respecto, citó el ejemplo del modelo educativo chileno, que desde el retorno del sistema democrático impuso una agenda digital, que se mantuvo en el mediano y largo plazo. 

“A nosotros la llegada de Internet nos agarra en los años 90 en pleno auge del neoliberalismo. Ahí no hubo, desde el inicio, políticas de inclusión de TIC en el ámbito educativo. Por otra parte, en educación siempre es más lenta su incorporación, aunque debería ser en el primer lugar donde poner énfasis. En el país, las políticas sostenidas y continuadas tienen solo una década”, añadió.

“Hay estudios que demuestran que docentes usan tecnología en su manejo personal, pero no obstante eso, no la trabajan en el aula. El docente no fue formado en estos usos; y le requiere mucho esfuerzo, más allá de que haga una capacitación. Para preparar la clase, es mucho más fácil pararse y dar la clase tradicional que preparar y buscar materiales, armar una presentación, proyectar, sostener un audiovisual”, amplió la profesional.

—Son entonces muchos los factores: infraestructura, políticas públicas, formación docente, y un proceso continuo.
—En la última década hubo políticas, como Conectar Igualdad, pero resultan insuficientes, no porque hayan estado mal pensadas. Tal vez se le pidió mucho a un programa de política pública, para que en 10 años genere una situación que lleva más tiempo. Y la incorporación de las TIC en las escuelas depende de muchos factores: de los contextos, porque hubo problemas a veces de conectividad, en las rurales o en la ciudad no es lo mismo. En relación a las netbooks en la Secundaria, se dieron problemas en la reparación y mantenimiento de los equipos, entonces si bien apareció el referente TIC, encargado de asistir en la reparación, implicaban mecanismos de envíos a Buenos Aires y eso hacía trámites lentos. Eso se señalaba mucho, sobre cuántas máquinas están operativas para funcionar…. Todas estas cuestiones, más la formación docente, que es un componente fuerte. Porque nuestros docentes no se formaron para incorporar esas tecnologías.

Formación y capacitación

En relación a la formación docente, la especialista en Comunicación y Educación planteó que hubo políticas de capacitación, se distribuyeron netbooks, creció la conectividad en las escuelas, pero ello no es suficiente. En ese sentido, citó también el caso de la República Oriental del Uruguay, en que la distribución de las nets se realiza desde el Nivel Inicial. “Fue un proceso distinto, pero claro, Uruguay tiene la dimensión de la provincia de Santa Fe, entonces resulta una empresa mucha más sencilla de realizar y cumplir”.

—¿Hasta qué punto pueden incorporarse las TIC, o no hay que buscar un equilibrio entre el formato digital de enseñanza y el tradicional?
—No sé si todo puede estudiarse con TIC. Puede haber contenidos que se enseñan mejor con libros. Pero hoy está el libro físico y el electrónico. Hoy es posible descargar, por eso las tablets aparecen interesantes para incentivar la lectura. ¿Qué mejor incentivo que un chico movilizado por la lectura, a través de la tablet? Lo importante es que la escuela ofrezca alternativas: está bueno que siga incentivando la lectura física, pero no quiere decir que no pueda incorporar en otros soportes digitales o plantear otras actividades. 

—Claro que la tecnología por sí sola no alcanza para mejorar el nivel educativo actual. 
—Es solo una dimensión. Las otras son las históricamente presentes en un contexto educativo: mejorar la formación docente, las condiciones de enseñanza; hay temas que siguen estado presentes en las escuelas y dependiendo de cómo estén. Temas vinculados a la  social, en término de situaciones que atraviesan a las escuelas y que tienen que ver con espacios vulnerables, o en otras con problemáticas de niños, como el bullying que también hay que atender. Es un elemento que puede potenciar, altamente motivador en los chicos, que están conviviendo con la tecnología desde que nacen. Esto descoloca mucho al docente, cuando el estudiante sabe más que él, y es una cuestión a trabajar también.

Datos
* El 47% de los docentes trabaja con computadoras en clases; un 34% usa el televisor; un 33% usa Internet; y un 11% el celular.
* Más de la mitad de los alumnos secundarios lee más en soportes digitales que en papel.
* Nueve de cada 10 escuelas del país cuentan con dispositivos electrónicos.

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“La simple incorporación tecnológica no es sinónimo de calidad en lo educativo” 

Para una especialista en educación virtual, lo relevante es la innovación. Las universidades empiezan a adaptarse y alinearse al explosivo fenómeno de las ofertas “en línea” o a distancia.



El rol de la virtualidad en el proceso educativo del Nivel Superior es un fenómeno creciente, con un amplio potencial que poco a poco comienza a desarrollarse, a partir de la lenta pero progresiva incorporación de las tecnologías en los estudios universitarios, y la proliferación de ofertas de educación a distancia.

En ese marco los docentes, pero fundamentalmente las instituciones, deben adecuar sus estructuras, capacitarse y establecer nuevos paradigmas pedagógicos que den impulso a cambios culturales, por un lado, y permiten revertir la tardía llegada de las tecnologías a las prácticas educativas

Bajo esa premisa, las casas de altos estudios comienzan a dar cambios institucionales y organizativos para atender esas nuevas demandas. 

En esa línea de trabajo se inscribió la llegada a Libertador San Martín, de la doctora en Ciencias Económicas y profesora titular plenaria de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) Hada Graziela Juárez Jerez. 

Organizada por la Escuela de Estudios Virtuales de la Universidad Adventista del Plata (UAP), en el marco de unas jornadas de capacitación en virtualidad, la docente trazó un diagnóstico de la situación, dialogó con el equipo interdisciplinario de la Escuela de Estudios Virtuales de la UAP, y luego realizó una capacitación a los docentes de las distintas facultades para que puedan comenzar a obtener herramientas que les permitan introducirse en el mundo de la educación a distancia 

En diálogo con UNO, destacó que la incorporación de la tecnología “no es sinónimo de calidad en lo educativo”, sino que lo relevante lo constituye “la innovación”, que implica el acompañamiento de un modelo pedagógico apropiado para el uso de los nuevos dispositivos técnicos. Reconoció que la educación “es uno de los ámbitos más tardíos en receptar” las nuevas tecnologías, y aclaró que no solo el docente tiene el desafío de capacitarse, actualizarse y “aceptar un nuevo rol”, sino que las instituciones son clave en ese proceso.

—¿Cómo es actualmente la relación o proporción en la realidad educativa entre oferta de estudios virtuales y las propuestas tradicionales? ¿Cómo está el país en comparación con otros, en relación a la inserción de los estudios virtuales?
—En nuestro país la oferta de propuestas virtuales no supera a lo presencial, si nos referimos a los estudios formales en cualquiera de los niveles educativos. Sí es creciente la incorporación de tecnologías como complemento de la clase presencial tradicional. Es necesario tener en cuenta que la simple incorporación de tecnología no es sinónimo de calidad en lo educativo; lo relevante es la innovación en lo educativo lo cual implica incorporación de tecnologías más un modelo pedagógico apropiado.

—¿Cuánto más crecerá este fenómeno y cómo impactará en los estudios tradicionales? 
—Las tecnologías se incorporaron a todos los ámbitos de la vida social y uno de los más tardíos en receptarlas ha sido el educativo. Sin duda seguirá creciendo en todos los niveles. Respecto del impacto en los estudios tradicionales, obliga a plantear el cambio de paradigma pedagógico en la que los roles de los actores del proceso educativo no son los mismos que en los estudios tradicionales. Esto es, el alumno deja de ser un actor pasivo para convertirse en activo, siendo el aprendizaje central al proceso educativo. El docente por su parte, sin dejar de tener un rol central, deja de ser un transmisor de conocimientos y se constituye en fuerte apoyo del alumno, proveyéndole de las herramientas que potencien su aprendizaje. Esto es clave no solo a los entornos virtuales, sino también a los estudios tradicionales.

—La incorporación de las nuevas tecnologías ha sido lenta en el proceso educativo. ¿Dónde están las fallas? 
—Yo no hablaría de fallas, sino que los cambios culturales no se dan de un día para el otro, requieren de etapas en el tiempo. El proceso de innovación educativa debe constituirse en prioridad institucional y no pocas veces es el docente quien inicia la innovación, y la institución no incorpora los cambios, dando solo soluciones temporarias, y esto retarda el proceso de innovación. Si se quiere que esta se difunda más rápidamente, es necesario que la institución se involucre.

—Hay también dificultades en la formación docente en la virtualidad, que implica no solo la educación a distancia, sino también la presencial, con incorporación de tecnología. ¿Cómo avanzar en esta mejora? 
—La capacitación docente es un desafío no solo para el propio docente, sino también para la institución. Para el docente supone cambiar su cultura pedagógica, incorporar nuevos modelos de enseñanza y aceptar un nuevo rol, esto es, requiere de una actitud positiva que lo inicie en el cambio de las funciones que tradicionalmente se le reconocen. Por su parte, el desafío para la institución se deriva en que debe profesionalizar a sus docentes, generando estímulos que los motiven a la capacitación, a fin de vencer su resistencia al  cambio. Debe dotarlos de nuevas capacidades en lo pedagógico, comunicacional, tecnológico y de gestión. 

—¿Qué aspectos hacen a la calidad académica de las ofertas en línea?
—La calidad de las ofertas educativas en entornos virtuales depende –entre otros– de las características de las herramientas tecnológicas adoptadas, de la calidad de los contenidos, de la metodología didáctica, del desempeño docente, de la gestión organizativa y del apoyo a los estudiantes. Es destacable que si bien se debe buscar la calidad, no hay un patrón común. Los entornos virtuales se caracterizan por su diversidad.

—¿Cómo sería el paso o la conversión de un docente de aula a uno del sistema virtual?
—Es necesaria su capacitación a fin de generar en el docente habilidad para el trabajo en equipos y colaborativo rompiendo el aislamiento de las aulas tradicionales. Afianzarlo en la necesidad de desarrollar en los educandos la conciencia crítica, la habilidad para seleccionar la información y la creación de conocimientos.

Es aconsejable que la propuesta de capacitación sea en línea a fin de romper las barreras mentales y físicas que separan al docente del nuevo perfil que le compete. Esto le dará la posibilidad de una enseñanza multimedia, flexible en cuanto a tiempos, y en la que la interacción y el trabajo colaborativo potencien su propio aprendizaje activo.

La calidad de la docencia virtual, entre otros, depende de su habilidad en el manejo de las TIC y para el trabajo interactivo y colaborativo, de la concepción y manejo del tiempo en los entornos virtuales, de su convencimiento de la eficacia de la enseñanza virtual ya que su actitud en relación a las TIC condiciona su uso.

Trayectoria

Hada Graziela Juárez Jerez se desempeñó tanto en carreras de grado como de posgrado en distintas universidades públicas y privadas (Universidad Nacional de Córdoba, Universidad de la Patagonia Austral, Universidad del Comahue, Universidad Tecnológica Nacional, Universidad Empresarial Siglo 21 y Universidad Blas Pascal). Actualmente es directora de la Maestría en Dirección de Empresas de la Universidad Empresarial Siglo 21 y de la Maestría en Entornos Virtuales y Procesos Educativos Mediados por Tecnología en el Centro de Estudios Avanzados de la UNC.

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