A Fondo
Miércoles 12 de Agosto de 2015

Terminar con las boletas kilométricas

Javier Aragón / De la Redacción de UNO
jaragon@uno.com.ar


Una vergüenza lo que pasó en las últimas elecciones del domingo en la provincia de Entre Ríos. Retrocedimos, fácil, 20 años y todo tiene que ver con la poca gana que tiene el poder político de cambiar situaciones que no dan para más.

Es inaceptable desde todo punto de vista que en estos tiempos modernos, llenos de adelantos tecnológicos y sistemas seguros de votación no se haya instrumentado el voto electrónico o al menos  la denominada boleta única.

Los casos más cercanos en el tiempo fueron en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Santa Fe. Decir esto no es estar a favor de un determinado partido político actual, es simplemente aplicar el más común de los sentidos: que un acto eleccionario sea rápido y transparente.

No puede ser que la gente se haya acostado el domingo a la noche con la idea que ganaba por ejemplo en Paraná un determinado candidato, y el lunes se haya levantado desayunándose con que otra persona había sido la más votada en la ciudad.

Tengo la cobertura de las elecciones desde 1997, y lo sucedido el domingo me recordó bastante a un viaje por la historia. Se podrá argumentar que llovió, pero en el medio de todo esto hubo escuelas donde se cortó la luz, donde de modo reiterado y programado se robaron las boletas de distintos candidatos. Pero lo más lamentable fue el shock que sufrió una parte de la población cuando ingresó al cuarto oscuro: no fue fácil enfrentarse con 30 boletas de más de un metro de largo. Si se busca meditar el voto, no es la manera.

Insisto, los políticos tenían la necesidad de apurar ahora la elección de los candidatos al Parlasur. Que tenían la impostergable tarea de ser elegidos para cumplir con la extraordinaria tarea para la que fueron creados, pero recién....en el 2019.

De ese modo se hubiera achicado un poco la lista sábana.

En Buenos Aires a las dos horas y media de finalizado el acto eleccionario se sabía quién había ganado. Digo, por beneficio de la democracia y la sociedad, dejemos de lado la vieja y mala política y un sistema electoral del siglo pasado.

 

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