La Provincia
Viernes 06 de Noviembre de 2015

Tan persistentes como el río mismo

Pocas cosas son tan implacables como el avance de las aguas cuando el río crece. Parece imperceptible su lento trabajo cubriendo las costas, buscando cada espacio por donde escurrirse y ganando milímetros que dan la impresión de estar muy lejos de algún objetivo mayor. Tan inclaudicable es su persistencia como imponente el resultado final de su inmensidad cuando logra cubrirlo todo. 
Cada una de estas características es aplicable a la lucha de los hombres y mujeres que habitan sus costas y saben que hay soluciones para frenar las crecientes y evitar tener que abandonar sus hogares con todo el dolor que esto significa. 
Cada familia refugiada en un club, viviendo de prestado con algún familiar, o habitando precariamente cualquier lugar que no sea su hogar debido a una creciente, saca las mismas fuerzas del río para pelear por las obras que sean necesarias para evitar este sufrimiento a su familia. 
Desde los años 80 miles de familias del sur uruguayense sabían que era posible construir una defensa que los protegiera de las crecientes. 
Hubo ideas, reuniones, proyectos y un reclamo constante sobre la necesidad de esta obra. Pasó la década del 90 completa, llegó el 2000 y todo siguió en trámites y solicitudes sin respuesta. 
Hubo muchos de estos luchadores que quedaron en el camino, pero cada lugar fue ocupado con nuevas fuerzas que no dejaron que nunca se apague aquel fuego. 
Recién en 2004 se prendió la primera luz fuerte de esperanza. Se supo que la obra había sido presupuestada oficialmente y el proyecto estaba aprobado.  Menos de dos años más tarde, en realidad 18 meses después de haber comenzado la construcción, la obra era una realidad. Una verdad tan inmensa como ese río que se muestra gigante cuando crece.  Con ese antecedente, los vecinos del norte de La Histórica comenzaron hace varios años con una lucha similar. Porque la ciudad está protegida por un anillo casi inexpugnable a lo largo de toda la costa, menos un espacio en la zona norte por donde el río ingresa obligando a evacuar a decenas de familias. Muchas menos, claro, que las miles que buscaban refugio años atrás, pero cada una de ellas con la misma angustia. 
Ellos quieren la Defensa Norte. 
No han parado nunca de solicitar gestiones y exigir respuestas. Y cuando algo se ha demorado, allí está el río para recordarles a todos que hay cosas pendientes. Así lograron el acompañamiento de las autoridades locales para avanzar en cada trámite. Así consiguieron las respuestas del gobierno provincial para cumplir con cada etapa. Jamás se quedaron quietos esperando. Y tampoco dejaron que nadie demorara cosas que no requerían más tiempo que el necesario. 
Sobre el último tramo de este 2015 una noticia alentadora le da más fuerza a su lucha. La obra ha sido presupuestada entre las obras planificadas por la Provincia para 2016. Son 253 millones de pesos que este martes sirvieron para dibujar una gran sonrisa en el corazón del barrio Cantera 25, el más afectado por las crecientes. 
La esperanza se reaviva y el espíritu se reconforta. Todavía falta mucho. Pero la lucha de los vecinos no sabe de claudicaciones. Todavía no hay ninguna victoria para festejar. 
Pero el río sabe que a su fuerza implacable la enfrenta la tenacidad invencible de la gente que pelea por la seguridad de su hogar.  

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