Policiales
Jueves 16 de Abril de 2015

Subieron la pena de 17 años a perpetua por un femicidio

Andrés Roldán fue condenado a 17 años de cárcel por el crimen de Julia Flamini, en Gualeguaychú. Ayer, la Cámara de Casación Penal lo sentenció a prisión perpetua por homicidio calificado. 

Los familiares de Julia Flammini ahora sienten que se hizo justicia. La abogada de 29 años oriunda de La Plata fue asesinada el 10 de abril de 2013 por Andrés Roldán, de 39 años, con quien había acordado ir al recital del Indio Solari en Gualeguaychú. En 2014 el hombre fue condenado por homicidio simple a la pena de 17 años de prisión. Ayer, la Cámara de Casación Penal cambió la calificación legal a Homicidio calificado por mediar violencia de género, y elevó la pena a prisión perpetua.

Luego del fallo del tribunal de Gualeguaychú, el fiscal Lisandro Beherán interpuso un recurso de casación donde adujo que se debió aplicar el homicidio calificado por femicidio. Opinó que resulta evidente que el crimen de Julia Flammini fue en un contexto de violencia de género y explicó que el hecho se produjo a consecuencia de que la víctima no accedió a las insinuaciones sexuales previas de parte de Roldán. Así puso a la mujer en una situación de inferioridad, de pretendida dominación por parte del autor, que es lo que la ley de violencia de género pretende resguardar.

Por su parte, el defensor del condenado, Pablo Di Lollo, también casó aquella sentencia porque entendió que se le imputó una pena que puede catalogarse como “injusta” y “excesiva”. Advirtió que el fallo carece de una debida fundamentación y, por ende, es arbitrario. Sostuvo que se tomaron circunstancias que no pueden ser valoradas en contra de Roldán, como que estaba cumpliendo una probation o que estaba  bajo el consumo de drogas. Por esto, entre otros argumentos, propuso que se declare la nulidad del debate y se proceda a una nueva composición del tribunal para un nuevo juicio.

En la extensa fundamentación del fallo del Tribunal de la Cámara de Casación Penal, luego de analizar lo expuesto por las partes y las pruebas del expediente, la jueza Marcela Davite sostuvo que “puede concluirse que la situación típica ‘violencia de género’ está debidamente acreditada en la causa, por ello resultaría inútil acudir a un nuevo juicio, por lo que cabe casar la calificación jurídica otorgada por el tribunal a la conducta de Roldán, y encuadrarla en el delito de Homicidio calificado por mediar violencia de género”.

En este sentido, Davite remarcó: “En el caso de marras la imposición de la pena perpetua no lesiona el principio de proporcionalidad que debe haber entre la sanción impuesta, la magnitud del delito y la culpabilidad del autor, ya que sin lugar a dudas el hecho de dar muerte en la forma en que lo hizo, es un delito que reviste singular y extraordinaria gravedad, sin que se hayan verificado razones que muestren un déficit relevante en la culpabilidad”.


Apuñalada en el baño


Flammini había programado viajar a Gualeguaychú con una amiga. Planeó alojarse en el bungalow junto a Roldán (a quien conocía) y su hija, de 14 años, a quien el hombre llevaba a los recitales del Indio. Pero ni la amiga de la abogada ni la adolescente asistieron. Por su parte, Roldán había viajado en su auto junto a una pareja de amigos de Florencio Varela, que se hospedó en otro bungalow del mismo complejo.

La abogada llegó al bungalow 23 a las 16 del 10 de abril de 2013. Enseguida comenzó a notar las insinuaciones de Roldán, que fueron subiendo de tono. Le enviaba mensajes de texto a un amigo que estaba alojado en otro bungalow comentándole que el hombre se quería propasar con ella. El último mensaje que le mandó decía “ya voy para allá”. Pero no logró salir del lugar.

Roldán agarró un cuchillo de cocina del alojamiento, la acorraló en el baño y le asestó 63 puñaladas. Luego se subió a su auto e intentó escapar, pero tomó por el camino equivocado, no habilitado para los turistas, y se empantanó.

Un empleado del complejo termal lo vio y le avisó a la pareja que llegó con él, y fueron los tres a rescatarlo con un tractor. Al verlos, Roldán huyó a pie por un monte. Extrañados, el baqueano y los amigos del acusado remolcaron el auto hasta el complejo. Buscando a Roldán ingresaron al bungalow 23, recorrieron las habitaciones y en el baño se encontraron con el cadáver de la abogada en un charco de sangre. Al asesino lo detuvieron al día siguiente en la ciudad.

 

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