La Provincia
Miércoles 03 de Junio de 2015

Su sueño era que lo miraran y preparó la mejor pizza del mundo

Pablo Gil  ganó el primer premio en la categoría “Clásica” del Campeonato Mundial de la Pizza 

Pablo Gil soñaba con que la gente lo mirara mientras realizaba las acrobacias con la masa de la pizza que después servía a los comensales. Su deseo fue tan fuerte que llegó al Campeonato Mundial de la Pizza, que se realizó del 25 al 27 de mayo en Parma, Italia.

Compitió en la categoría “acrobacias” con una bola de 200 gramos que luego estiró y pasó por su cuerpo durante tres minutos, sin que se le rompiera la masa y cumpliendo con una coreografía que había ensayado en Paraná unas 12 horas por día. “Me calificaron con un 3,50 y de 120 competidores quedé noveno”. Tenía que pasar los cuatro puntos para clasificar a las finales de la competencia madre del mundial y no alcanzó. Se quedó con bronca porque no contemplaba la idea de perder. “Salí enojado y le dije a Lorena (su compañera) me quiero anotar en otra competencia. Pregunté y me  dijeron que solo podía inscribirme en la Clásica porque yo cocinaba solo. Tenía que competir al otro día a las 4 de la tarde”, recordó ayer sentado en una de las mesas de su pizzería que instaló hace un par de años en Gualeguaychú y Pascual Palma.

Siempre que habla de Italia nombra el horario en que transcurrió la experiencia que compartió con Lorena. Hace la comparación entre  la hora en Parma y la de Paraná. Quizás porque en la capital provincial quedaron esperando sus tres hijos: Pablo (12 años) Quiara (7) y Candela que está por cumplir 2. Tenía la cabeza en las dos ciudades. 

Por lo que contó, el reloj siempre estuvo presente porque para poder competir en la “Clásica” tuvo que tener lista la masa, reposando, 24 horas antes.

Su turno era a las 16 (hora italiana)  llegó media hora antes y cuando le indicaron que comenzara también le pusieron un cronómetro. En cinco minutos la tenía que tener lista. Quería sacar una “Súper Lorena” que es de muzzarela, salsa de tomate,  huevo, palmito, morrones, salsa golf y jamón crudo, pero como se le hizo difícil conseguir los ingredientes se decidió cambiar por la  Lorena Especial que, en su versión italiana,  preparó con mozzarella de búfalo, rúcula, parmesano, morrones  y tiritas de jamón crudo.     

La masa llevó aceite de oliva, 25 gramos de sal, levadura deshidratada, un kilo de harina y medio litro de agua. La amasó con la mano (cosa que le llamó la atención a los jueces)  y la dejó leudar 24 horas.  Cuando llegó a la competencia la estiró para llegar a los 30 centímetros de diámetro y desde ese momento comenzó a correr el reloj. Tres minutos se fueron en la cocción. Trabajó a fondo en una pizza a la piedra que llevó al horno de barro con la pala. Todo ante la atenta mirada de los cuatro  jueces:   de horno, de limpieza, de presentación y el  que degustó la presentación final. 

“Salió hermosa, muy linda, por eso ganamos”, describió sobre el producto final que compitió con 500 pizzeros de todas partes del mundo, más que nada italianos. 

Pablo fue el único representante latinoamericano y asegura que se sintió cómodo porque cuando dijo ser argentino enseguida lo relacionaron con el Papa Francisco y con Diego Armando Maradona. Lo hicieron sentir importante, distinto, talentoso. Aprovechó el respaldo, trabajó estrujando los segundos y se fue a descansar. Al otro día visitó la súper exposición de la industria gastronómica que se arma en torno al mundial. Miró un ratito de las otras competencias y cuando llegó el momento se sentó en el gran salón para conocer a los ganadores. 

“En pizza clásica el ganador fue Argentina”, dice que escuchó y levantó la cabeza para mirar en las alturas. Sintió que esta vez le había tocado la buena, la miró a Lorena y ella le gritó: “Sos vos”. Había ganado el primer puesto en la tierra de la pizza. 

El camino 

Todo comenzó en Laborde, su Córdoba natal, en donde aprendió a amasar pizzas con sus hermanos. En esa primera experiencia laboral conoció a un muchacho que hacía malabares con la masa de la pizza. Cerraban la pizzería a las 2 y cuando llegaba a su casa practicaba con un trapo rejilla. Visitó Paraná de vacaciones, le gustó ,  vino con su familia y abrió el primer local de calle Monte Caseros. 

Le fue bien, pero recuerda que la gente no entendía lo que hacía con la masa. Se mudó a la esquina de Gualeguaychú y dejó un ventanal para que los clientes miraran sus malabares. 

Después de aparecer en el programa de Cristian Bello, envió su trayectoria a diferentes productoras televisivas de Buenos Aires. Salió al aire en Cocineros Argentinos y en un programa que produce Ideas del Sur. 

Volvió a Paraná y antes de viajar a Italia realizó una muestra pública en la Plaza 1º de Mayo. En cierta manera consiguió lo que siempre buscó: que la gente se detenga a mirar cómo hace  malabares con la masa de la pizza sin pensar que está jugando. 

El futuro   

En diciembre competirá en Málaga; España, en un encuentro europeo y el año que viene está  convencido de que volverá a  Italia porque quiere competir en la categoría de acrobacias. Sueña, una vez más, con meterse entre los finalistas y cuando esté entre ellos luchará para llevarse el reconocimiento más importante. 

Datos

* Pablo Gil será la imagen oficial  del próximo  Campeonato Mundial de la Pizza 2016 que se realizará Italia. La organización quedó tan conforme que decidió presentarlo como el argentino que realiza malabares con la masa de la pizza.

* Subió un video que apareció por primera vez en el programa de televisión que conduce Cristian Bello. Esa producción lo llevó al campeonato mundial que se realizó a fin de mayo en Parma, Italia. 

* Agradeció a todos los que trabajan en la cocina de la pizzería, al contador del emprendimiento gastronómico   y a su familia, que lo apoyó en el esfuerzo económico que realizaron para viajar. 

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