A Fondo
Martes 01 de Diciembre de 2015

Soñar en grande no cuesta nada

Marcelo Comas / De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar


Quizás de los últimos ascensos de Patronato el que más se haya festejado fuera el conseguido al Argentino A, de la mano de Edgardo Cervilla y con uno de los goles más importantes de la historia del fútbol paranaense: el remate de Cristian La Pulga Díaz, ejecutado con el alma, que llenó la boca de gol a miles de paranaenses. Aquella tarde donde la cancha se venía abajo, no solamente se le ganó a Central Córdoba de Santiago del Estero, sino que se asistió a la refundación del fútbol de Paraná y de Entre Ríos. Era el primer éxito de un proceso que había iniciado en 2005 el técnico Luis Murúa. La chicana que sentenciaba “¿qué querés con Patronato?”, tan venenosa como hiriente, dolía para los hinchas Rojinegros más que cualquier gol en contra. Pero esta construcción oral, propia de la idiosincrasia futbolera, se fue apagando en la medida que el club fundado por el presbítero Grella empezó a edificar su prestigio. Sus primeros pasos en el fútbol profesional los dio con firmeza y haciendo bien los deberes, respetando los contratos de los técnicos y dándole lugar a los jugadores del club. Entonces a nadie le extrañó que en poco tiempo estuviera peleando por el ascenso a la Primera B Nacional, un objetivo que hace más 30 años atrás parecía una quimera. La poca emotividad de aquella final contra Santamarina de Tandil se puede explicar en que la gran jerarquía del equipo de Paraná le restó chances a un adversario que nunca pudo con la explosión goleadora de Jara y un sólido equipo que no dejaba dudas. 

Patronato estaba adonde siempre quiso, codeándose con los mejores equipos de ascenso de la Argentina y teniendo un desempeño que le valió el reconocimiento de todo el ambiente futbolístico. Como en todo nuevo desafío, lo primero fue hacer experiencia en la categoría y mantenerse en ese lugar de privilegio. Pero a medida que se consiguieron los objetivos, el hincha quiso ir por más y en ese afán se contrataron refuerzos de jerarquía, se le ganó a equipos de la talla de River, Rosario Central y Gimnasia y Esgrima de La Plata. 

El Patrón era sinónimo de verdugo para los de afuera y un verdadero orgullo para sus hinchas, mientras hacia adentro del club se acompañaba ese crecimiento con obras de infraestructura y una seria política de divisiones inferiores. Asentado en la B Nacional, muchos aseguraban que era el momento para dar el gran salto a Primera y quizás todas las condiciones para ello se dieron en el torneo que otorgó 10 ascensos a la A en 2014. 

Fue el fracaso deportivo más rotundo para la institución y una gran decepción para la ciudad; pero este año, sin tantas figuras, con un técnico que en silencio le dio forma a un gran equipo, está a 90 minutos de lograr la hazaña. ¿Que se perdió feo en Tandil? Sí, claro, ¿pero cuántas de estas batallas tuvo que enfrentar y le tocó salir airoso? Que nadie se confunda, en el camino hacia la consagración siempre aparecen espinas y sino que lo digan los Bértoli, los Andrade y los Márquez, por citar a los históricos de este plantel. El domingo, con cancha repleta, deberá demostrar porqué llegó hasta acá, peleando en un dramático mano a mano hasta el final con el ascendido Atlético Tucumán y reeditando lo que  muchos esperan sea quizás el deja vu con Cipoletti de Río Negro. Será una semana de pocas horas de sueño y de repasar una y mil veces las estrategias para el partido del domingo. Creer en que lo imposible puede ser posible. Allí se sustenta la convicción de que el sueño está al alcance de la mano.
 

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