Río 2016
Miércoles 17 de Agosto de 2016

"Son acontecimientos que te desbordan"

La frase es de Diego Rodríguez, el kinesiólogo nacido en Gualeguaychú que trabaja con Juan Martín Del Potro.

Ya estuvo en el Master de Shangai 2005 junto a David Nalbandian y ahora lo hizo junto a Juan Martín Del Potro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. Diego Rodríguez es kinesiólogo, nació en Gualeguaychú y casi sin quererlo, pero sí soñándolo, se va acostumbrando a estar con los mejores. Pasó la Plata de Delpo y ahora es tiempo de descansar, al menos por unos días. El entrerriano se encuentra en su ciudad natal, rodeado de afectos, cayendo aún de lo cosechado. Ayer el colaborador de La Torre de Tandil habló con Ovación.


—¿Cómo viviste esta gran producción de Juan Martín?
—Nosotros una vez que sabíamos que iba a ganar medalla, no te digo que nos conformábamos porque no es esa la palabra, pero estábamos súper conformes, satisfechos y orgullos de lo que había hecho Juan en los Juegos. Ubicar a Juan en su momento actual y ver lo que hizo realmente es una hazaña y también un hecho histórico que se pudo ver. Ganarle al uno de mundo (Djiokovic), ganarle a Rafa (Nadal) y jugar una final de cuatro horas, no se le podía pedir más.


—¿Cómo fue el proceso respecto de las lesionas?
—Yo comencé a trabajar con Juan en enero de este año. Yo me sumé a colaborar con él dentro de un proceso de recuperación después de su tercera cirugía en la mano izquierda y que lo tuvo fuera del circuito durante dos años. A mí como kinesiólogo me llamó la atención que Juan no volviera porque todos sabemos del potencial que tiene como tenista, lo bueno que es. Ante la propuesta de su entorno de colaborar yo me puse a trabajar y desde enero regresó al circuito, en marzo y abril compitió en Estados Unidos y Europa y los Juegos Olímpicos para él, yo lo escuchaba, eran un sueño. Cuando observé que para él eran tan importantes fuimos trabajando para que llegara de la mejor manera posible a esta instancia, tanto desde la salud como desde lo físico. Pasa que se puede tener a un deportista de este nivel sano, pero el esfuerzo que hacen para la alta competencia y el esfuerzo que hay que hacer con tenistas como Murray, nunca sabés si el tipo está preparado para eso. La vara es muy alta. Entonces recién cuando lo ves en cancha corriendo durante cuatro horas sabés si hay un método para prepararlo. La parte emocional y psicológica es lo que termina marcando la diferencia.


—¿Cómo terminó los Juegos?
—Está muy cansado. Le costaba caminar y cuando volvió a la villa solo quería tirarse en la cama y descansar, pero a su vez está feliz por todo lo que pasó anteriormente y todo lo que le costó llegar al circuito. Juan está feliz y esto es un aliento, una energía que al tipo le va a permitir de acá en adelante seguir haciendo el esfuerzo que tiene que hacer para terminar de recuperar el revés y volver al nivel de tenis al que pertenece. El es un jugador top ten.


—Trabajaste con Nalbandian y ahora con Del Potro.
—Yo la verdad no lo puedo creer. A veces me pongo a pensar cuando estudiaba kinesiología y el amor que tengo por el deporte, lo que me está pasando ahora no lo puedo creer. A veces la realidad me supera. Creo estar preparado para esto además estudio mucho y me comprometo con los deportistas. Le hago sentir al tenista que me da la confianza que a partir de ese momento yo estoy las 24 horas pensando en él y cómo hacer para recuperarlo o planificar los programas de prevención para que no se lesione, además de colaborar con el entrenador. Hago un esfuerzo grande para que el jugador esté disponible. Cuando me pasan estas cosas, como lo que me pasó con David en el 2005 con el Master y ahora esto, la verdad no lo puedo creer. Son acontecimientos que te desbordan y te superan. Recién ahora que estoy en Gualeguaychú con mis amigos y mi familia me doy cuenta de lo que pasó. Te soy sincero, no lo puedo creer. Uno está totalmente agradecido a la profesión y todos lo que acompañaron a estos jugadores que son de otro planeta.


—¿Era necesario volver a Gualeguaychú?
—Ahí para mí está la clave porque es muy difícil estar a ese nivel y aguantar la presión. Vos pensá que si Juan no le ganaba a Nadal hubiera hecho el mismo esfuerzo, pero sin medalla. Y este no es un país sencillo para no ganar una medalla al tenerla ahí. Los medios y el ambiente generan una presión que no es fácil de bancar. Ahora por suerte tuvimos la ventaja que el equipo de Copa Davis trabajó con nosotros, sino estamos solos con Juan y es difícil aguantar la presión. Si uno no vuelve a su pueblo y está con su familia no hay forma de poder bancarse esto y de estar uno a la altura de las circunstancias.

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