La Provincia
Domingo 26 de Julio de 2015

Solteros a los 40: la nueva moda

Viven la cuarta década de su vida con total libertad. Priorizan su realización personal y profesional antes que formar una pareja o tener familia. Hedonistas, para ellos la soltería no es una carga sino un sinónimo de independencia. Mirá la infografía  

Lucila Tosolino/De la Redacción de UNO
ltosolino@uno.com.ar


La fiesta privada ocurre en un bar de calle Güemes de Paraná un viernes por la noche. Mozos hacen equilibrio entre las mesas para llevar tragos y aperitivos a la gente producida para una velada fuera de lo común. De fondo, se escucha a un disc jockey pasar los hits de los 80. Nadie se está casando ni tampoco hay una pareja celebrando un nuevo aniversario. Detrás de todo esto está Miriam, una mujer a la que algunas señoras mayores de edad podrían llamar “chica” y algún adolescente cometería el pecado de decirle “vieja”. Ella celebra sus 40. Cincuenta personas, entre familiares y amigos, dan cuenta de que no está sola. Diseñadora gráfica y soltera por elección, ella preparó su cumpleaños como si se tratara de un casamiento. Una unión con ella misma, con sus logros, su éxito laboral y su estabilidad emocional.

“No tengo la necesidad de compartir la vida con alguien, no es mi prioridad ahora. El trabajo es muy importante para mí, le dedico muchas horas y me apasiona”, dice Miriam a UNO, días después de aquel festejo, en el living de su departamento de la zona del Parque Urquiza de la capital entrerriana.

Al igual que muchas personas cercanas a las cuatro décadas, esta mujer muestra un paradigma de prioridades diferente al establecido hace un tiempo. La realización profesional y el desarrollo personal cobran protagonismo frente a la urgencia del matrimonio, la vida en pareja, los hijos y la familia.

“Estamos ante una generación de personas de 40 años que hace una ruptura con el modelo de vida que se establece a nivel social y se van convirtiendo en una generación más hedonista, que busca el placer como fin supremo. Tienen otras prioridades como su profesión, prefieren viajar y ser más independientes y no tener ataduras”, explica a UNO la licenciada en Psicología Juana Maine.

Elías tiene 41 años y trabaja como abogado en un estudio jurídico de Paraná. Ejerce su profesión 12 horas por día, sale de noche cuatro o cinco veces a la semana y uno de sus mayores placeres es viajar. Estuvo en pareja muchos años, amagó con el casamiento, sintió que no era el momento para dar el gran paso y regresó a la soltería. En relación con su vida amorosa afirma: “Es importante tener una pareja, pero que sea lo suficientemente independiente para no resultar cargosa. Tiene que haber espacios. Para mí, es un principio básico que es mejor estar solo que mal acompañado”.

A esta idea adhiere Viviana. Ella nació en Santa Fe y a los 3 años se mudó con su familia a la capital entrerriana, tiene 45 años, es kinesióloga y muy activa. Trabaja de mañana y tarde, practica hockey sobre césped, ayuda a niños y niñas en situación de calle y colabora en un refugio de perros abandonados.

Por lo general, esta generación tiene resuelta su vida profesional. Por lo tanto cuenta con los medios para salir de paseo por distintos lugares. Así lo explica Román, profesor de Educación Física de 43 años: “No descarto la idea de formar una familia algún día, aunque ahora estoy viviendo momentos muy lindos, disfrutando mucho. Lo que más me gusta es viajar y salir con amigos”.

El resto de los consultados concuerda en este punto. Al respecto, Viviana indica: “Me propuse conocer un lugar diferente del mundo una vez al año. Este año fui con amigas a Panamá y México. El año que viene voy a Europa”.

Miriam, la del cumpleaños de 40 símil casamiento, no solo gasta sus ahorros en grandes fiestas. “Lo más importante para mí es salir de la ciudad. Necesito salir de mi entorno y conocer otras realidades. Me conecta con la vida. Me gusta viajar sola, sobre todo cuando voy a lugares nuevos. Es una gran aventura”, apunta.

Nada de solos o solas

Elías, el abogado, aclara: “Estar sin pareja no quiere decir que se esté solo, todo lo contrario, uno puede organizar sus tiempos para estar con diferentes personas. Un día con la gente del trabajo, otro día con los amigos del Secundario, otro con los que juego al pádel y otro con la familia”.

Miriam apunta al mismo blanco: “No se está en soledad. Se está tranquilo. Organizo mí semana para estar algunos días con amigos y amigas y otros días para quedarme en casa sola leyendo o viendo películas”.

Ellos y ellas son independientes. Viven en el lugar que eligieron, manejan sus horarios sin dar explicaciones, salen cuando quieren a donde quieren, van a bares y restaurantes de la ciudad en el momento que encuentran un espacio en sus vidas profesionales. Organizan un viaje por el mundo sin tener que andar llevando pañales. En definitiva son libres y así lo ilustra Román: “Cuando pienso en mi vida actual, la imagen que se me viene a la mente es tirado en una playa de Miami tomando sol, descansando y tranquilo”.

Viviana coincide con los beneficios de la soltería y agrega una desventaja: “Hay libertad e independencia para hacer lo que uno quiere. Aunque a veces queda un sabor amargo de no tener a alguien con quien compartir”.

Feliz a los 40

Ante estos hechos, surge de manera natural una pregunta: ¿Son felices quienes deciden transitar los 40 sin una vida familiar o de pareja?

“La felicidad es un acontecimiento subjetivo y uno va mutando, cambiando de elección acerca de cómo y con quién ser feliz. No necesariamente la felicidad pasa por estar en pareja: las estadísticas hablan de cuántas parejas no son felices juntas, así que el paradigma de la felicidad es de muy amplio espectro”, sostiene Juana Maine.

Bajando esta definición a tierra, y luego de haber escuchado los testimonios de varios solteros que rondan los cuarenta, se puede afirmar que su vida condice con gran parte de sus deseos, que están solos por elección y que en muchos casos no son padres o madres por mandato propio. Y que si la felicidad depende en gran parte de lo que cada uno quiera hacer con su vida, ellos, decididamente, hacen lo que más les gusta. Aunque en muchos casos, si no todos, la pareja o la familia propia es una cuenta pendiente.

Los tiempos cambian

Hace algunas décadas era impensable tener más de 35 años y no estar casado con hijos. De hecho, si alguna mujer llegaba a esa edad sin haber tenido algún compromiso, sus conocidos recurrían al clásico dicho de “ya se quedó a vestir santos”. Hoy en día la soltería tanto para varones como para mujeres es una realidad latente. Y, al respecto, la pregunta es inevitable: ¿Por qué cada vez hay más personas que siguen solteras y sin compromiso alguno?

“Existen varios factores que han propiciado que la gente alargue la soltería. Hoy hablamos de una sociedad más individualista, con mayores opciones para elegir un estilo de vida que no necesariamente es el de casarse y tener hijos. La publicidad juega un papel importante al promover una sexualidad más abierta, cosa que no se veía en décadas atrás, pues recordemos antes para gozar de ésta se tenía que estar casado”, argumenta Maine y agrega que “se ha pospuesto la edad para consolidar un compromiso, este fenómeno, llamado de Wendy o Peter Pan, por vivir en una eterna juventud, no es igual para varones y mujeres, ya que éstas, en su mayoría, se enfrentan a un tipo de presión social y biológica por tener descendencia a pesar de estar disfrutando de una soltería que conlleva un desarrollo emocional, social y profesional”.

“Un gran porcentaje de mis pacientes son mujeres exitosas que han dedicado su vida a desarrollarse profesionalmente y se sienten plenas con eso. Sin embargo, les entra una inquietud terrible por el reloj biológico”, prosigue la profesional y acota que muchas optan por ser madres solteras y salir adelante sin el respaldo de una pareja. “Estamos hablando de mujeres solteras que caen en esa presión por ser mamás”, apunta.

Miedo al matrimonio

Un estudio realizado por varias universidades inglesas que fue publicado por el diario británico Sunday Times afirma que “cuanto más inteligente es una mujer más le cuesta casarse”. La investigación abarcó a 900 varones y mujeres que primero fueron entrevistados cuando tenían 11 años y se les hizo un seguimiento para saber qué fue de sus vidas 40 años después. Según los resultados, las mujeres tienen un 40% menos de posibilidades de contraer matrimonio si son exitosas. Esto enmarca a las que siguen estudios de grado y posgrado. En tanto, la ecuación para los hombres sería a la inversa. Cuánto más preparados están y mayor coeficiente intelectual tienen, ganan un 35% de posibilidades para decir “sí, quiero”.

Esto no es tema nuevo. Ya en los años 90, en su libro El temor al compromiso, los psicólogos estadounidenses Steven Carter y Julia Sokol afirmaban que la gamofobia, o fobia al matrimonio, lejos de ser un problema exclusivamente masculino, también afectaba a muchas mujeres. “El matrimonio dejó de ser la meta y la condición fundamental para ser alguien en la vida. Ahora las mujeres tienen sus empleos, sus profesiones y grandes posibilidades de progresar en sus carreras. Así, la mayoría tiene miedo de quedar encerradas en una relación tradicional y poco feliz”, explican los especialistas.

Día Mundial del Single

En 2007 se empezó a celebrar el 13 de febrero el Día Mundial del Single (que significa solo en inglés). Esta tendencia empezó en Europa y Estados Unidos y se replicó en Argentina.

El motivo de la celebración es romper con los prejuicios y festejar que muchas personas se sientan cómodas con su soltería. Se trata de gente que busca crecer en lo personal y desarrollarse en lo profesional antes de adquirir un compromiso como el matrimonio.

“Nosotros no opinamos acerca de que ser single es la mejor opción o no. Solo queremos animar a la gente a disfrutar de su estado”, dice la leyenda de un evento en la red social Facebook sobre esta celebración.

En números

En la Argentina hay cada vez menos personas casadas y más personas solteras y divorciadas. Estos datos surgen de los resultados definitivos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2010 de Argentina.

En 2010, sobre un total de 30.211.620 de personas mayores de 14 años censadas en viviendas particulares, casi un 52% se declara soltera, mientras que esta misma población en 2001 era el 45,3%. En lo que respecta a los casados, en 2001 eran un 42,6% de la población, mientras que en 2010 esa cifra se redujo a un 35, 8%.

Dentro de la misma temática, el censo tomó también la información de las personas que viven en pareja y las que viven solas. Del total de personas mayores de 14 años, 16.703.000 (es decir, el 55,3%) vive en pareja, ya sea en unión legal o consensual. Mientras que el 44,7% restante vive solo o sola.

Pank: la nueva generación de tías

En la última década apareció una nueva generación de tías: mujeres profesionales, independientes, sin hijos y con cierto poder adquisitivo que crearon una forma distinta de relacionarse con sus sobrinos. Se las llama tías PANK (Professional Aunt No Kids) cuya traducción es tías profesionales sin hijos. Son mujeres de entre 28 y 45 años que aún no fueron madres, ya sea porque decidieron posponer la maternidad o el matrimonio para crecer en su profesión.

Según el sitio estadounidense Savy Auntie, ya hay 23 millones de tías PANK en el mundo, por lo cual los expertos en marketing ya las identificaron como un nicho inexplorado de mujeres que pueden gastar en regalos, salidas y viajes con chicos. “En la actualidad, al haber más mujeres solteras, educadas e independientes, que tienen buenos trabajos y bien remunerados y que han postergado la edad del matrimonio o han renunciado a casarse y tener hijos, ayudan a sus hermanas quienes sí tuvieron hijos”, explica la licenciada Maine.

Al respecto Viviana, kinesióloga de 45 años, cuenta que tiene seis sobrinos y los ayuda en todo lo que puede. Mientras que Miriam, diseñadora gráfica de 40 años, agrega que tiene tres sobrinas y, al igual que Viviana, las consiente todo el tiempo. “Son como las hijas que no tengo”, finaliza.

 

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