La Provincia
Jueves 27 de Octubre de 2016

Solicitaron la elevación a juicio de la causa por la muerte de Eyssartier

El requerimiento y sus argumentos fueron presentados por la fiscal Laura Cattaneo. A Marín se le imputa el ejercicio ilegal de la Medicina

La fiscal Laura Cattaneo solicitó la elevación a juicio de la causa contra Francisco Javier Marín, imputado por el ejercicio ilegal de los actos de una profesión que habría llevado a la muerte de Horacio Martínez Eyssartier, ocurrida el 31 de diciembre de 2012 en Paraná. De acuerdo a los argumentos de la Fiscalía, al psicólogo que había atendido al joven durante seis años se le atribuye "no contar con la matrícula del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos que lo habilite para el ejercicio profesional de la Psicología, y no contando tampoco con el reconocimiento u otorgamiento de la especialidad de Psiquiatría por parte del Ministerio de Salud de Entre Ríos a través de la coordinación de Registro y Fiscalización de Profesionales de la salud".

En el requerimiento se puso de manifiesto que el analista había diagnosticado a Eyssartier "como padeciendo trastorno de personalidad no especificado", y que durante el tratamiento lo había medicado "con Volprato de Magnesio y Clozaban", es decir drogas que hacen a la farmacopea psiquiátrica.

Según Cattaneo, con los elementos probatorios incorporados a esta investigación, "se ha podido acreditar tanto la materialidad del hecho que se atribuye al imputado como su autoría penalmente responsable, lo que habilita la elevación de la presente causa a la etapa de juicio". Así las cosas, fueron varios los testigos que reconocieron que Marín brindaba atención a pacientes, que como Eyssartier, requerían sus servicios profesionales por dolencias psíquicas, psiquiátricas y neurológicas. Otro de los documentos que habla de las irregularidades cometidas por el médico lo configura el informe remitido por el Ministerio de Salud donde surge que Marín se encuentra inscripto como médico.

Por otra parte, se pudo acreditar que el analista atendía a varios pacientes, ejerciendo actos médicos reservados a las especialidades y títulos que no tenía.

"En nada modifica la ilicitud del comportamiento de Marín la circunstancia que este, como lo manifestara en su presentación y en su posterior indagatoria, hubiera realizado importantes y numerosos cursos o estudios relacionados con la salud mental, ni tampoco se hubiera desempeñado en instituciones reservadas al tratamiento de patologías mentales -como el hospital Roballos o el sanatorio o instituto Palas; siendo esta última circunstancia una confirmación y reconocimiento de su actuar reñido con la ley Penal, porque, lo cierto, es que no es psiquiatra y, si bien detenta el título de psicólogo, no tiene la matriculación habilitante para ejercer como tal", fundamentó la fiscal.

En su tesis acusatoria, mencionó que si bien Marín era psicólogo, le estaba expresamente prohibido medicar a sus pacientes. En un análisis detallado del plexo normativo que rige la habilitación, la fiscal reprochó que Marín, pese a conocer esta normativa, haya tomado "la decisión de no matricularse como psicólogo pese a contar con título universitario, por cuanto le estaba legalmente prohibido ejercer en forma simultánea dos profesiones del arte de curar, optando por matricularse como médico, circunstancia que le permitiría medicar, dado que como psicólogo ello le estaba tajantemente prohibido, y de esa forma ejercer en los hechos, ilegalmente, como psiquiatra, pese a no tener especialidad".

Por último, Cattaneo llegó a la conclusión de que el imputado actuó "dolosamente, porque tenía pleno conocimiento de los elementos del tipo objetivo".


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Psicólogo del Poder Judicial

Mientras se tramitaba la causa se conoció que Marín se desempeñaba como psicólogo en el Juzgado de Ejecución de Penas, como integrante del Equipo Criminológico donde realizaba las respectivas pericias a las personas condenadas para evaluar si corresponde una salida laboral o condicional, que en ese momento estaba a cargo de Mario González Calderón. El hecho generó un escándalo hacia dentro de la Justicia entrerriana, que recién lo separó del cargo en octubre de 2014. El médico había sido denunciado por mala praxis en diciembre de 2012.

En los casi cuatro años que lleva la investigación, Marín nunca dejó de atender en un consultorio ubicado en cercanías de la terminal de ómnibus de Paraná. Ahora que el imputado está más cerca de ser juzgado, la familia de la víctima espera que se aclaren las circunstancias de la muerte de Horacio.

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