Operativo Aprender
Sábado 29 de Octubre de 2016

Sin Aprender

Pese a las inclemencias meteorológicas tanto de la semana pasada como de la actual, el nivel de cobertura de la evaluación educativa Aprender alcanzó el 90%, según confiaron a UNO las autoridades de la cartera educativa de la provincia.
La continuidad del operativo realizado en todo el país durante los días 18 y 19 de octubre se extendió hasta ayer, y apuntó a abarcar zonas como el norte entrerriano y las áreas rurales, las más castigadas por las lluvias de los últimos días. En tanto, a partir del lunes comenzará la logística de retiro de las pruebas de los alumnos, que están siendo reunidas en cada Dirección Departamental de Escuelas. En el caso de la capital provincial, por falta de espacio y por definición previa del lugar meses atrás, el material es acumulado en la sede de la escuela Nº 48 Domingo Faustino Sarmiento. El proceso y formato de medición a los alumnos cosechó, como se ha dicho, el rechazo unánime de los gremios docentes y también de especialistas en la materia. Pero tras ese paso, lo más importante es lo que vendrá: el uso político –en el buen sentido del diseño de las políticas públicas– de esos datos.
Hay un consenso unánime en torno a la necesidad de instrumentar reformas educativas que permitan mejorar la calidad de la enseñanza, pero no así en los métodos a instrumentar.
Pruebas como Aprender, o la más famosa internacional Prisa –también cuestionada porque afirman, reduce a la educación por su valor económico– sirven, dicen, para mostrar cómo está el sistema educativo. Hace un par de semanas atrás estuvieron en Santa Fe especialistas en Educación proveniente de Finlandia, a propósito de un convenio establecido con el gobierno santafesino, y también por la realización de una Maestría en Políticas Públicas en Educación, a cargo de la Universidad Nacional del Litoral (UNL). Finlandia es, según Prisa, uno de los mejores sistemas educativos del mundo.
En ese marco, y durante una conferencia de prensa desarrollada para presentar la propuesta académica, expusieron especialistas en formación de formadores, de la Universidad de Tampere (Finlandia). Marcaron que la transformación educativa –en un país con pocos recursos naturales, que decidió apostar a la educación y a la tecnología– se inició en los años 70, fundamentalmente con la reforma en la formación docente, un modelo de sistema escolar está basado en un docente altamente capacitado, con rigurosos ingresos a la carrera de formación, y salarios altos; una baja carga horaria escolar –hasta los 6 años la importancia está en el juego; una enseñanza Primaria que arranca a los 7 años– y una asignación del 12% del PBI a la educación.
La realidad es más compleja que modelos a imitar. Está claro. Tal vez por eso uno pueda coincidir que extender la jornada escolar como desde hace muchos años se quiere hacer en Argentina, puede ser una buena medida, pese a que en otros lugares tomados como ejemplo a nivel mundial, no ocurre ello.
Pero al margen de procesos educativos innovadores, basados en habilidades o en contenidos, hay una clave en la cual detenerse: ayer y hoy, el rol del docente, su reconocimiento y el respeto social, es el pilar en la construcción de un sistema educativo, más allá de las complejidades de la realidad social, cultural o económica. Sin excelencia en la formación inicial y continua docente, sin buenos salarios ni compromiso, cualquier reforma educativa resulta inviable. Entonces, mientras los maestros ganen dos o tres veces menos que empleados de otras actividades económicas, o tengan que trabajar hasta en tres turnos para poder llegar a fin de mes –sin tiempo para la formación o capacitación–, no hay Prisa o Aprender que valga. Menos aún, en tiempos de recortes y ajustes.

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