Ovacion
Viernes 27 de Febrero de 2015

Siempre a la par

Vóleibol: En la Liga Nacional Femenina Echagüe pisa fuerte. Las hermanas Sánchez están viviendo un gran inicio de temporada. Herederas de un gran legado, le hacen honor.  

Evangelina Ramallo / Ovación
eramallo@ uno.com.ar

 


Es inevitable trazar un paralelo entre sus vidas y el legado de su padre. Aníbal Sánchez es un ídolo vigente en el Atlético Echagüe Club aunque hayan pasado 25 años de su muerte. Florencia, de 26 años, y Agustina, de 24, visten hoy y por tercera temporada consecutiva la casaca del AEC. Dos semanas atrás debutaron en la Liga Nacional Femenina de vóleibol y colocaron al Negro en un rol protagónico. El ejemplo de Aníbal sigue siendo un motor en sus carreras deportivas y en Echagüe se sienten en familia.    


La hinchada lleva su nombre, un banner lo recuerda en el estadio y aquel memorable triple que le dio al seleccionado entrerriano el título argentino continúa en la memoria de los amantes del básquetbol. Florencia estaba a dos días de cumplir 1 año y Agustina aún permanecía en el seno materno cuando Aníbal Sánchez perdió la vida en un accidente automovilístico. Aquel hecho les impidió disfrutarlo, aprender de él y conocerlo. Sin embargo muchos fueron los que se encargaron de transmitirles los valores que su padre tuvo como bandera.   


“Éramos chicas y mamá (Patricia) siempre nos ponía de ejemplo a papá. Nos decía que él entrenaba un montón y por más que era un deporte en equipo él seguía entrenándose solo. Era imposible plantearle de faltar a una práctica. Siempre nos habló de él como un ejemplo positivo para tratar de imitarlo y aprender”, relató Agustina.


Las hermanas Sánchez se iniciaron en el vóleibol en el Club Estudiantes. De todas maneras siempre fueron socias del AEC: “En Echagüe hacíamos natación, pero mi mamá quiso que empezáramos a jugar al vóley. Como acá no había nos fuimos al CAE”, explicó Florencia.


Tenían 10 y 12 años respectivamente cuando comenzaron a ir a las prácticas de vóley. La adaptación no fue sencilla. No fue un amor a primera vista. Tuvo que aparecer en sus vidas un entrenador que les hizo descubrir la pasión por este juego en equipo: “No nos gustaba mucho hasta que llegó Fer (Zapata), nuestro entrenador. Él hizo que nos empezara a gustar el vóley a nivel humano, como grupo. Se formó un equipo re lindo y empezamos a entrenar enserio”, contó la mayor de las hermanas.


Agustina, por su parte, confesó que en alguna que otra oportunidad (antes conocer a Zapata) cambiaron entrenamientos por paseos en el Parque Urquiza: “Por ahí mamá nos dejaba en la puerta del club y como no estaba esa esencia de grupo nos íbamos al parque. Cuando llegó Fer empezó a fomentar eso del grupo. Nos hizo comprender que si faltabas a entrenar le estabas fallando a tu propia compañera, a tu equipo. Desde ahí todo cambió”.


Fueron alrededor de 12 años en los que defendieron los colores de Estudiantes. Formaron parte de una generación “imbatible” que le regaló al CAE una gran cantidad de títulos locales y protagonismo a nivel nacional. Por falta de apoyo Florencia y Agustina siguieron a su entrenador y junto a varias de sus compañeras de equipo buscaron un nuevo hogar. Fue entonces, en 2013, cuando desembarcaron en la institución de calle 25 de Mayo. Nada más y nada menos que en el mismo sitio que vio brillar a Aníbal. El destino las quiso allí.    


“En Echagüe nos hacen sentir la presencia de nuestro papá y nos demuestran todo el tiempo todo lo que lo quieren. Por ahí para nosotras, al momento de cambiar, fue un golpe duro porque dejamos Estudiantes después de 12 años. Fue un cambio grande, pero la realidad es que Echagüe es nuestra familia”, remarcó Agustina.


La vigencia de la admiración por Aníbal en cada rincón del AEC se evidencia con los constantes homenajes que le realizan y en los cuales sus hijas siempre están presentes: “Desde que jugamos acá, acto que hacen por papá nos invitan. Creo que estamos acostumbradas a que eso pase. Mamá nos hizo ver como algo positivo todo lo que pasaba con papá, entonces, si nos invitan a algún lado en su nombre, vamos. Nos alegramos un montón por lo que él hizo y vamos en honor a él”, dijo la menor de las Sánchez.


Incluso Florencia fue un poco más allá. Ella aseguró que es precisamente gracias al relato de terceros como pudieron construir una imagen de su propio padre: “Como nosotras no lo conocimos es como que todas las cosas y todos los actos donde nos hablan de él, nos ha permitido formar una identidad de nuestro padre. Lo fuimos conociendo a través de todo eso”.


La vida del Diez Entrerriano quedó inmortalizada en un libro escrito por el periodista paranaense Julián Stoppello y ellas aseguran que “eso fue súper importante porque fue conocerlo entero a él. Leímos el libro 200 veces”.


En cada partido ellas lo hacen presente. En sus casacas llevan los números que Aníbal usó en su carrera deportiva. Florencia el 10 y Agustina el 12. Son las herederas de una historia de talento, entrega y sacrificio. Él en el básquet y ellas en el vóley han hecho lo suyo para dejar a sus equipos siempre en lo más alto.

 

 

Echagüe está recargado

 


Echagüe junto con San José son los representantes entrerrianos en la Liga Nacional Femenina. El AEC arrancó la competencia con un gran promedio. De cinco partidos ganaron cuatro. Este weekend (tercero) afrontarán dos nuevos compromisos en el Club San José. Los rivales serán: Olimpo BB y Club Rosario.  


Pasaron apenas dos semanas de competencia pero el AEC ya se perfila como candidato. Lo que tienen por delante no es tarea sencilla pero el grupo está motivado: “La realidad es que al principio fue complicado porque no sabíamos si íbamos a jugar. No teníamos refuerzos y el equipo se armó con jugadoras que estaban en clubes de Paraná. Por eso empezar así, con muchos triunfos, nos pone más contentas. Es un grupo de jugadoras que nos formamos juntas”, remarcó Florencia.


Para esta temporada Echagüe cuenta con un “motivador”, una figura que se ha convertido en un gran sostén de las chicas: “Él nos hace enfocarnos en salir a ganar cada partido. En tratar de dar el 100 por ciento y más”, dijo Agustina. Por eso los objetivos son a corto plazo. Ahora están enfocadas en este fin de semana: “Rosario y Olimpo son equipos fuertes. Con Rosario hemos jugado más, lo conocemos y sabemos que va a ser un partido peleado. De Olimpo conocemos las jugadoras y sabemos que vienen ganando casi todos los partidos. Ya no hay partidos fáciles”, subrayó Agustina.


En dos semanas finalizará la primera fase. La clasificación está asegurada pero es importante sumar la mayor cantidad de puntos para lograr cruces más accesibles. Para ello las dirigidas por Zapata dedicaron estos días a trabajar sobre los errores cometidos el pasado weekend en Paraná: “Sabíamos que de local nos tocaban partidos difíciles pero dentro de todo salió bastante bien (dos victorias y una derrota). Nos quedamos contentas con San José y San Lorenzo pero sabemos que del partido ante Gimnasia La Plata tenemos un montón de cosas que seguir trabajando y mejorar”, señaló Agustina.


De todas maneras la fortaleza del AEC, según Florencia, es la unidad: “Tenemos un grupo humano buenísimo. Somos amigas. Sabemos que la que entra va a dejar todo. Somos un grupo fuerte”.

 

 

 

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