La Provincia
Martes 17 de Febrero de 2015

Señal de Urribarri a la interna de PJ al hablar de su sucesión

Aunque en el discurso del domingo no hubo novedades electorales, se estima que habrá una suerte de sinceramiento en cuanto a las candidaturas provinciales y locales del oficialismo

Carlos Matteoda / De la Redacción de UNO
cmatteoda@uno.com.ar

 

 

No parece claro que el acto del domingo en apoyo a la gestión de Cristina Fernández y de Sergio Urribarri haya sido el mentado banderazo de largada para la parte final, abierta y en público de la disputa en el oficialismo por las candidaturas principales, especialmente la de gobernador.


De todos modos, puede presumirse que el efecto del acto -de la situación de Urribarri hablando ante una masiva convocatoria del fin de su mandato y de la sucesión- será una dinamización del proceso, que se caracterizaba hasta ahora por precandidaturas insinuadas y la repetición de la argumentación que señalaba que lo más importante era la proyección nacional del gobernador y que el resto de las cuestiones se resolverían luego.


A Urribarri le quedan 296 días como gobernador. Pero su condición de referencia casi excluyente del oficialismo terminará antes, cuando haya un candidato designado en el oficialismo para intentar sucederlo. Es lo normal; nadie supone que exista en esto un conflicto. Sin embargo, los hilos de los tiempos de estas definiciones están en manos del gobernador: ayer muchos esperaban referencias a los tiempo electorales en la provincia. En concreto, a la decisión de adelantar las elecciones provinciales respecto de las nacionales de octubre. No hubo referencias explícitas, pero tampoco una negación de esa posibilidad, lo que se parece a un indicio a favor, al menos si se considera la forma en que Urribarri suele manejar la información sensible.


Si tal como se especula, el oficialismo analiza la chance de realizar las elecciones generales provinciales en julio, hasta los primeros días de marzo habría tiempo para realizar la convocatoria. No había entonces ningún apuro en hacer ayer los anuncios; la marcha, al fin de cuentas, fue convocada en respaldo a Cristina, no para comunicar un cronograma electoral.


Sin embargo, la movilización de los diferentes sectores sirvió para actualizar, recordar y hasta sumar información sobre la trama de proyectos electorales que se teje en el justicialismo entrerriano. Cada observador atento y con algo de ganas pudo encontrar datos y leer situaciones de toda la provincia. Algunas más claras, otras más localistas, pero había un cúmulo de información muy grande en la plaza del domingo por la noche. Esa maraña de situaciones, intereses, alianzas y proyectos no siempre aparece a la vista de observadores extraños a la dinámica del peronismo, que muchas veces se quedan en el análisis del supuesto número real de la convocatoria para contraponerlo con el que se sostiene desde la locución del acto.


Tal vez los datos de la interna de la capital provincial quedaron más rápidamente a la vista porque buena parte de la movilización correspondió a Paraná. La columna conjunta de las agrupaciones del vicegobernador José Cáceres, la intendenta Blanca Osuna, el ministro Pedro Báez y algunos otros sectores fue un dato evidente. Pujaron también por mostrar los suyo los otros dirigentes capitalinos, y en las redes sociales se difundieron fotos de las colunmas del exintendente José Carlos Halle, del viceintendente Gastón Grand y hasta hubo alguna situación risueña cuando los militantes de alguno de estos sectores se movilizaron en colectivos de las empresas del transporte local que tiene ploteada su luneta trasera con la imagen de otro precandidato: Nano Centurión.

 

 

El próximo gobernador

 


La frase de Urribarri señalando que el próximo gobernador estaba sentado detrás suyo no arrojó demasiadas novedades en cuanto a las posibles fórmulas provinciales. Acotó el margen de posibles sorpresas, pero justo es decir que nadie estaba hablando de un candidato sorpresa. Allí estaban los intendentes, los legisladores y los ministros del Ejecutivo. Desde José Lauritto, Adán Bahl y Pedro Báez hasta Julio Solanas, Gustavo Bordet, Juan José Bahillo, Blanca Osuna o José Cáceres. Y muchos más que suelen ser incluidos en hipotéticas fórmulas de una  interna o en las candidaturas de las principales ciudades.


Está claro que se pensaba que los candidatos a gobernador y vicegobernador del oficialismo iban a surgir de allí. Puede ocurrir que a partir de esta mención, algunos se sientan autorizados a expresar en los medios sus aspiraciones, de las que ya se venía hablando en reuniones políticas pero que generalmente no se publicaban.


Como se dijo, las menciones de Urribarri al tema electoral fueron escasas. Algunos se fueron de la plaza con gusto a poco. River le había metido el primero de cuatro a Sarmiento de Junín cuando algunos dirigentes ya se marcharon comentando que esperaban un anuncio más claro. Hubo algunas bromas sobre la capacidad de movilización de cada sector y de cada pueblo, en la idea de que la convocatoria también había sido una especie de entrada en calor para lo que viene, luego de un largo tiempo sin movilizaciones que no fueran motivadas por alguna visita presidencial.


Sin embargo, en el recinto de Diputados Urribarri había dejado un poquito más de data. Allí señaló que no sería neutral en el proceso de selección de candidatos. “No me pidan que sea neutral”, dijo. En realidad, es previsible que así sea, ya que como conductor del justicialismo tiene incluso la responsabilidad de tomar parte. El aviso sonó más a que no será imparcial, lo que en política es un derecho y casi una obligación.


Lo primero que muchos pensaron fue que esa frase significaba que aunque la elección de los candidatos a gobernador y vice se haga entre dos o tres fórmulas, el gobernador tendrá la de su preferencia. No parece descabellado, aunque tal vez lo importante sea que si existiera un piso de igualdad de posibilidades para participar de la interna para la gobernación y las intendencias, no habría motivos y/o excusas para irse del armado oficialista entrerriano a las huestes, por ejemplo, del bonaerense Daniel Scioli.


Hay que decir también que si el proceso electoral provincial se realiza antes que el nacional, no es seguro que Scioli (para continuar con el mismo ejemplo) quiera adelantarse a las definiciones tomando como referente a algún precandidato provincial.


En conclusión, desde el punto de vista de lo electoral, el acto dejó poca información, pero suficiente para mantener vigentes las expectativas y la certeza de que Urribarri es quien tiene casi todas las decisiones en la dinámica del oficialismo.


No pasó inadvertido para nadie que no hubo referencias a su aspiración de suceder a Cristina; y que  lo que ese silencio podría estar indicando encaja con las especulaciones de un adelantamiento electoral en la provincia.

 

 

Como de costumbre

 


En las redes sociales volvió a polemizarse sobre los alcances de la convocatoria, lo que a los fines de este análisis no tiene demasiado valor. Si se considera que se trata de una movilización organizada por el único sector político capaz de realizar una convocatoria de esta magnitud, que tiene además una larga tradición de convocatoria similares, y que en este caso está además en ejercicio del gobierno provincial y de la mayoría de los gobiernos municipales; la comparación con la capacidad de movilización de otras fuerzas políticas, que arrojaría como dato una muchísimo menor poderío, serviría de poco.


Está claro que las otras fuerzas políticas están muy por debajo respecto de la capacidad de movilización; pero eso no estaría indicando necesariamente una relación directa con las posibilidades electorales de cada una de esas fuerzas.

 

 

La oposición

 


Tampoco las apreciaciones de los dirigentes opositores aportaron mucha novedad, en sintonía con el tampoco novedoso discurso de Urribarri en apoyo al gobierno nacional.


El precandidato massista Gustavo Zavallo le reprochó al gobernador no hacer referencias a las funciones que ejerció durante los gobiernos de Jorge Busti, mientras que el exgobernador criticó la metodología que denominó de “autoelogio”.


En tanto el precandidato radical Atilio Benedetti prefirió hacer hincapié en la ausencia de referencias a la postulación nacional; y el precandidato socialista Lisandro Viale reiteró los conceptos críticos que se le conocen en su rol de diputado provincial.

 


Repercusiones


Tras el discurso de Urribarri ante la Asamblea Legislativa, el presidente de la Unión Industrial de Entre Ríos, Antonio Caramagna, consideró que “fue muy bueno y lleno de contenidos”. Indicó: “En estos años la industria se encontró motivada para realizar inversiones lo que siempre repercute en puestos de trabajo. Hemos sido testigos de la apoyatura industrial en estos dos períodos de gobierno y yo esperaría que estas bases se mantengan firmes para que lo que resta de este gobierno y el gobierno que sigue mantenga la misma apoyatura al desarrollo industrial”.


Por su parte, monseñor Juan Alberto Puiggari sostuvo: “Ha sido un discurso muy importante, se lo ve con mucha fuerza y mucho entusiasmo para seguir adelante. Con tantas obras que enumeró y proyectos que hay para la provincia. Dios quiera que sea así, que este año que es electoral, que siempre es difícil, no paralice estos proyectos que brindan una buena cantidad de puestos de trabajos, que dignifican a las personas de nuestro pueblo”.

 

 

 

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