La Provincia
Sábado 14 de Mayo de 2016

Se suman quejas de jubilados que deben cobrar su sueldo en el Bersa

Demoras bajo el frío, falta de información y de accesibilidad, los principales reclamos de los pasivos.

Marcelo Comas/De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar


Ya faltaba menos de media hora para llegar a las 10 y el frío dolía hasta los huesos entre los jubilados que todos los meses llegan hasta la sucursal del Nuevo Banco de Entre Ríos de calle La Rioja para cobrar su sueldo, así como también para realizar diferentes tipo de gestiones y transacciones financieras. Según el registro térmico a esa hora en Paraná había 7º, aunque como siempre sucede la sensación térmica se ubicó unos escalones por debajo: 5,9, de acuerdo al informe del Servicio Meteorológico Nacional. Para los pasivos que formaban la fila a la intemperie ese era el tema excluyente de conversación: una mujer que estaba acompañando a su madre le dijo al cronista de UNO que era necesaria una cobertura vidriada en el hall de la entidad bancaria. Todos, estoicamente, en una postal que se repite en los primeros días del mes, debieron soportar lo que fue el día más frío en lo que va del año. La misma mujer que pedía protección contra las bajas temperaturas no dudó en asumir el rol de vocera para reclamar que se agilizara la atención al público. En este banco perciben sus salarios jubilados provinciales y nacionales, en un cronograma que arranca por los beneficiarios de la Ley 4035, pero la mayor demanda de usuarios comienza a partir del 9. Ayer fue uno de esos días, signado por el desconcierto que causaba la falta de información sobre cómo realizar las diferentes operaciones.   Es que la primera cola que nacía en el hall de acceso daba la posibilidad de obtener un número para luego iniciar el trámite elegido por el usuario. Sin importar  la operatoria que se debía realizar, los jubilados -amplia mayoría- tenían que volver a hacer fila en un lugar donde eran atendidos por dos empleados o en su defecto, esperar su turno en otro sector de la planta baja donde podían sentarse y había mayor cantidad de box de terminales de atención.
Un empleado de seguridad y una agente de policía eran los encargados de recepcionar todas las consultas, quienes no parecían dar abasto cuando eran bombardeados con preguntas. “A veces tenés que esperar, pero acá o adonde vayas tenés demora porque hay mucha gente. Ayer nomás de descompuso una viejita porque estuvo esperando: fue por el intenso frío porque ya estamos viejos para estar acá. No me puedo quejar porque siempre me atendieron bien. En mi caso vine a cobrar un préstamo que solicité. Me lleva bastante hacer un trámite”, reconoció Carlina mientras avanzaba muy lentamente.

La accesibilidad, una deuda
Entre el constante peregrinar de la muchedumbre que circulaba a esa hora de la mañana, eran pocos los que advertían el escollo que significaba para muchas personas -sobre todo para los adultos mayores- subir hasta el primer piso de la entidad bancaria. Si se tiene en cuenta la dificultad que los viejos tienen para movilizarse y que algunos debían hacerlo ayudados con bastón, la escalera con cuatro descansos y 15 escalones, se impone como una barrera que atenta contra el deteriorado estado de salud de los jubilados. “Acá hace  falta un ascensor”, decía una señora que a duras penas podía subir. Otra que bajaba asentía con la cabeza, pero todos parecían haber naturalizado  la falta de accesibilidad.  
UNO pudo registrar todas estas experiencias en un recorrido de una hora por la sucursal. Como el caso de María, una jubilada que llegó para registrar la huella digital, un trámite obligatorio para poder que también deben realizar los pensionados por única vez en cualquier sucursal del Nuevo Banco de Entre Ríos. La mujer se mostró conforme con la atención del banco, pero se quejó porque no le pudieron resolver su inquietud. Tiene la tarjeta de crédito bloqueada y la respuesta que recibió fue que debía dirigirse a un comercio para realizar cualquier transacción, con el objetivo de constatar que el plástico funcione.
La Federación de Jubilados y Pensionados Provinciales de Entre Ríos intervino en varias oportunidades para atender las inquietudes que planteaban los pasivos. La nueva presidenta de la institución, Gloria De Amico, reconoció en comunicación con UNO que “es real que en todos los bancos no hay un buen trato”. Señaló que cuando estuvo al frente del Centro de Pensionados de Rosario del Tala, ciudad de donde es oriunda, impulsó una presentación por la habituales demoras en el cajero automático. “Nos contestaron desde el banco que no era necesario que la gente se agolpara”, recordó la dirigente.
Sobre lo que sucede en la sucursal de Paraná adelantó que en la semana  presentarán una nota dirigida a las autoridades del banco. “Estamos comprometidos a mejorar la calidad de vida de los jubilados y es una cuestión que se debe contemplar”, subrayó.

Malestar
Desde la Agrupación de Jubilados Independientes, a cargo de Mario Huss, manifestaron su disconformidad porque el Bersa dejaría de cobrar los servicios e impuestos, por lo cual ese trámite se deberá realizar a través de Entre Ríos Servicios. “Tendrían que rever la medida y le pedimos al gobernador Gustavo Bordet si puede interceder. Hemos hecho gestiones antes las autoridades del banco, incluso tenemos el apoyo de los compañeros bancarios”, enfatizó el gremialista.

Reclamo por los cajeros automáticos
El diputado provincial, Alberto Rotman, presentó en la Cámara de Diputados un proyecto de resolución en el que le solicitó al Poder Ejecutivo de Entre Ríos “que arbitre las medidas necesarias para que, diariamente, en especial, los fines de semanas, los cajeros automáticos del Nuevo Banco de Entre Ríos SA, en defensa de los derechos de los consumidores, tengan el dinero suficiente que requieren los innumerables clientes obligatorios y cautivos, que tiene dicha entidad bancaria, y no ocurra como actualmente, en que los días domingos los cajeros quedan sin dinero, hecho este que se está convirtiendo en rutina”.
El legislador también peticionó “que instruya al miembro del Directorio, que ostenta la representación del Gobierno provincial o sea a todos los entrerrianos, para que exponga el descontento fundamentado en el presente, ante el Directorio de esa entidad bancaria”.
Otro reclamo
Rotman también reclamó que el Poder Ejecutivo “exija a dicha institución crediticia el cumplimiento de este requisito, ya que es el agente financiero de la Provincia, beneficio que le fue adjudicado sin licitación previa, a fines del año anterior y abonando un canon por parte del gobierno provincial de la irrisoria suma de casi 200 millones de pesos al año”.

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