La Provincia
Sábado 22 de Octubre de 2016

Se duplicó la cantidad de pedidos de cremación en los últimos años

El servicio cuesta alrededor de 4.200 pesos y conviene más que la sepultura. En la capilla de Lourdes hace un año y medio hay un cinerario

La cremación es una práctica cada vez más extendida y en Paraná su demanda se duplicó en los últimos años. Si bien hay quienes se resisten a darle al cuerpo de un ser querido este destino final y prefieren la sepultura, la practicidad y la conveniencia económica han hecho que se imponga y cada vez sea más requerido este servicio.

En Entre Ríos hay pocos lugares que lo ofrecen. En la capital provincial hay uno solo, que funciona desde 2001 de lunes a sábado y excepcionalmente algún domingo. Está situado dentro del cementerio municipal, según establece una ordenanza, donde sus propietarios pagan un canon.

Claudio Torres es el encargado y contó a UNO: "Antes el promedio era de 30 servicios al mes. Ahora hacemos 60 o más. Son dos o tres por día, aunque hay jornadas donde la demanda es mayor y por eso damos turnos".

Si bien los motivos por los cuales los familiares optan por la cremación del ser querido fallecido son particulares, Torres comentó que con el tiempo se está perdiendo la costumbre de visitar el cementerio y la gente cada vez va con menor asiduidad a orar o llevar una flor a quien partió de este mundo. Sin embargo, según explicó, en la mayoría de los casos los deudos piensan sobre todo en una cuestión de conveniencia económica, y señaló: "Es mucho más barato que sepultarlo, porque uno tiene que seguir pagando todos los meses un canon en el cementerio, y acá se paga una vez y ya está".

Para requerir el servicio hay que abonar en efectivo la suma de 4.200, que puede variar en función de la contextura física del fallecido. Las cenizas se entregan en una bolsa sellada si los familiares manifiestan su intención de esparcirlas en algún lado, y si la idea es conservarlas en el hogar se les ofrece una urna; las más económicas cuestan 250 pesos. "También hay planes previsionales que contemplan la cobertura del sepelio y la cremación", aclaró.

A su vez, indicó que la cremación es la alternativa más higiénica y que el servicio es requerido por personas de diversas edades, de distintas religiones y de diferentes ciudades de la provincia, incluso de la costa del Uruguay, aún cuando se deban recorrer varios kilómetros para trasladar el cuerpo del difunto. "Hay lugares de cremación en esa zona, pero los costos son más elevados", aseveró.

A la solicitud la debe hacer expresamente un familiar directo del finado o en algún caso un apoderado legal. En referencia al procedimiento, Torres contó que el lugar cuenta con una sala para recibir el cortejo fúnebre y despedir a la persona fallecida y en algunos casos se comienza enseguida el proceso. A los familiares se les da un horario para retirar las cenizas, que por lo general es al día siguiente. También explicó que en el lugar trabajan con dos hornos de última generación, que evitan la emanación de humo y olor. "El proceso de cremación demora dos horas y media o tres, dependiendo de las dimensiones del cuerpo. Tratamos de asesorar a los familiares e incluso los invitamos a acompañarnos hasta el ingreso del horno, para que se puedan sacar toda clase de dudas, ya que muchas veces se piensa o se dice que se hacen dos o tres cremaciones simultáneamente en el mismo horno, y eso es imposible", aclaró.


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La opción de un lugar sagrado


Claudio Torres contó que otro de los motivos por los cuales se incrementó la demanda es que la Iglesia Católica dispuso en Paraná de un cinerario para que la gente pueda llevar los restos de sus difuntos cremados. "Había gente que prefería la sepultura porque no sabía qué hacer después con las cenizas y no quería tenerlas en su casa", indicó.

El cinerario funciona desde el 6 de marzo de 2015 en la capilla nuestra Señora de Lourdes, ubicada en 25 de Junio y bulevar Sarmiento. Para que los restos del ser querido puedan descansar en el lugar hay que hacer un trámite previo en la iglesia La Piedad, en Italia 370, de martes a sábado de 8.30 a 12, o por la tarde de martes a viernes de 16.30 a 18.30. También se puede consultar telefónicamente llamando al (0343) 4317954. José María Guide es el secretario y es quien recibe los pedidos y otorga los turnos, y señaló a UNO: "Pedimos que nos traigan una fotocopia del certificado de defunción, para dejar una constancia en un acta del paso de esa persona por este mundo y de su sepultura en el cinerario". A su vez, comentó que a medida que más gente se entera de que existe este lugar han recibido más consultas. "Se acercan, preguntan cómo es el tema. Nosotros les explicamos y ellos deciden", dijo.

Por otra parte explicó que a las sepulturas la realizan generalmente el primer domingo de cada mes: "Luego de que se hace la cremación en el cementerio, nosotros les entregamos una bolsa especial de tela para que traspasen las cenizas y se deposita en el cinerario. En el lugar se puede poner una placa con el nombre solo del ser querido que ya no está y llevar flores".
"Creamos este sitio porque la Iglesia pide que esas cenizas tengan un lugar santo o un lugar adecuado como destino final", concluyó.


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En la Iglesia Católica no la prohíben

En la Biblia no hay ningún mandamiento que hable en contra de la cremación y la Iglesia Católica no la prohíbe, "a no ser que haya sido elegida por razones contrarias a la doctrina cristiana", aclara el Código de Derecho Canónico. Consultado sobre el tema el sacerdote Luis Anaya, quien además es doctor en Teología Moral, magister en Ética Biomédica y abogado, explicó a UNO: "La Iglesia no tiene una opinión favorable o desfavorable. Lo que simplemente dice es que no la ve con buenos ojos en el caso de que la cremación sea como desprecio del cuerpo, porque el cuerpo es un don de Dios". En este marco, señaló: "Sí la acepta cuando se la elige, porque hay una intención práctica por distintos motivos, como la organización de los cementerios, que suele ser compleja; o la voluntad de ser cremado para no incomodar a la familia, que debe afrontar luego el pago de las cuotas del cementerio de la bóveda".

"A mí particularmente no me gusta esta opción, pero es una opinión personal. Se trata de un sentimiento, porque en mi caso me gustaría tener un lugar cuando mis padres hayan fallecido para ir a rezarles o para llevarles una flor y de alguna manera estar juntos, aunque se hayan ido", dijo, y señaló: "También hay una costumbre bastante extendida, donde la gente suele llevarse las cenizas a su casa. La Iglesia no dice nada al respecto, pero en mi opinión me parece inadecuado". Para estos casos, coincidió en que un lugar santo como un cinerario es un lugar apropiado para llevar los restos de quien fue cremado y comentó que hay varios en el país, creados por la Iglesia Católica.

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