La Provincia
Martes 09 de Agosto de 2016

Se animó a una sofisticada cirugía y logró contrarrestar el Parkinson

Por esta enfermedad Graciela Curvale no podía caminar bien ni alzar a sus nietas. Con su testimonio quiere infundir esperanzas

Graciela Curvale tiene 64 años y hace 12 le diagnosticaron Mal de Parkinson. Había consultado a su médico luego de advertir que las cosas se le empezaban a caer y darse cuenta de que cuando se quería vestir o cambiar de ropa lo hacía con mayor lentitud. "Cuando me detectaron la enfermedad ya había avanzado en un 80%. Su desarrollo es gradual, hasta que arranca con todo y se empieza a sentir temblor y rigidez", contó a UNO la mujer.

Tras un largo peregrinar en busca de una solución que pudiese mejorar su calidad de vida, que se iba deteriorando sin remedio, llegó al hospital Posadas, en Buenos Aires, donde el 22 de julio le practicaron una sofisticada operación que le devolvió la alegría de poder disfrutar hasta de las de cosas más simples que la enfermedad le iba arrebatando, tales como caminar o bailar. "Es una cirugía que está poco difundida y con mi testimonio quiero que se conozca, para transmitirle esperanza a otras personas que padecen Mal de Parkinson", aseguró.

Ahora puede alzar a sus nietas y ya no tiene miedo de caerse, como le pasó a menudo durante más de una década, donde la rigidez en sus músculos se iba extendiendo, provocándole la pérdida del equilibrio. De los porrazos le quedaron varias marcas en el cuerpo, ya que en más de una ocasión tuvieron que suturarla. "Es una enfermedad limitante y tuve que asumirla", aseveró Graciela, y recordó que cuando se la detectaron se entristeció, pero se propuso darle batalla para que no la superara: "Con unos ejercicios los médicos se dieron cuenta de que podía ser Parkinson. No se sabe el motivo por el que aparece y hay personas de muy corta edad que la padecen, incluso hay más casos en niños. Sabía de qué se trata y cuando me dieron el diagnóstico me quise morir, me puse muy mal anímicamente, pero no iba a dejar que me venciera, ya que soy muy positiva y me gusta la vida", señaló.

Enseguida comenzó a buscar información al respecto para hacer todo lo que estuviese a su alcance para controlar su dolencia. Consultó médicos, leyó bibliografía, buscó respuestas en Internet y asistió a un grupo de autoayuda donde distintos profesionales dan charlas sobre Parkinson. Tomaba cuatro medicamentos distintos que le habían recetado pero le hacían mal y paulatinamente fue bajando de peso. Si bien tuvo que esperar tres años hasta que llegara el momento de su operación en el hospital Posadas, afirma que fue la mejor decisión: "Me cambió la vida. Con esta intervención fue como si la enfermedad retrocediera 10 años", manifestó.

Asimismo, relató: "Con la medicación que me dieron antes me intoxicaron, las pastillas estaban mal dosificadas. Empecé a adelgazar y me enfermé. Ahora tomo solamente medio comprimido", dijo, a la vez que rememoró la cirugía: "La operación consiste en entrar al cerebro con una especie de taladro, ubicar las células afectadas con electrodos y quemarlas. Eso reduce el temblor, es como que frenan el avance".

Graciela sabía que era una intervención compleja y que corría riesgos de quedar ciega, sorda o de padecer alguna afección si algo salía mal en la operación, pero se animó porque sus ganas de salir adelante y ganarle una batalla al Parkinson eran más fuertes. Luego de pasar solamente tres días en Buenos Aires pudo regresar a Paraná y con su testimonio se propuso que más personas conozcan que existe esta posibilidad, para que puedan revertir las limitaciones que esta dolencia va generando a medida que avanza.

"Hay que destacar la calidez del grupo humano que hay en el hospital Posadas. A la hora de estar operada me hicieron caminar y cuando vieron que podía hacerlo se alegraron muchísimo, ya que es un logro para ellos. Son unos genios. Cuando me despedí me besaron y abrazaron y por mi parte estoy eternamente agradecida", sostuvo, y agregó: "Me mandaron a caminar mucho y a bailar, ya que según dicen, bailar ayuda al cuerpo y al alma. Antes no tenía ganas de hacer cosas y ahora sí. No tenía voluntad, me costaba mucho caminar y hacer cosas. En cambio ahora tengo ganas de vivir".


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El compromiso del equipo del hospital Posadas


"La enfermedad de Parkinson es una patología neurodegenerativa compleja, con un espectro amplio de complicaciones tanto motoras como no motoras, que incluyen otros desórdenes más allá de los síntomas conocidos como el temblor, la rigidez y la lentitud, también se pueden sumar ansiedad, depresión, trastornos del sueño y deterioro cognitivo, entre otros", explican en la página del hospital Posadas donde operaron a Graciela Curvale de manera gratuita. Ella fue la paciente número 180 en ser intervenida y en todos los casos la intervención fue un éxito.

En el mismo sitio, www.hospitalposadas.gov.ar, indican que el procedimiento se realiza con anestesia local y el paciente permanece despierto colaborando con el equipo médico. Una vez finalizado el acto quirúrgico, es trasladado por algunas horas a una unidad de recuperación y posteriormente a la sala de internación general, donde permanece hospitalizado un promedio de dos días, sin necesidad de cuidados especiales o intensivos.

"La cirugía tiene carácter paliativo, ya que al momento el Parkinson no tiene cura. Su objetivo es ofrecer una mejor calidad de vida a los pacientes afectados y permitirle recuperar la máxima autonomía posible", aclaran.

El equipo de Neurocirugía Funcional está integrado por Sergio Pampín, quien es neurocirujano y el jefe del equipo; el neurofisiólogo Darío Adamec; los neurólogos Fernando Leiguarda y Javier Zilliani; el neurocirujano Santiago Driollet Laspiur; el médico psiquiatra Gastón Bártoli; el bioingeniero Juan Pablo Travi; la licenciada en Neuropsicología Fernanda López; el coordinador administrativo Emiliano De Lio; y la secretaria Camila Carranza.

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