La Provincia
Lunes 07 de Diciembre de 2015

Se agrava el avance e impacto de las drogas en las aulas

Enfrentar la adversidad. Docentes testimonian una realidad alarmante por casos de adicciones, de incremento y menor edad en el consumo, y la falta de estrategias de prevención y de atención

Daniel Caraffini / De la Redacción de UNO
dcaraffini@uno.com.ar 


“Hay un agravamiento de la situación, tanto en la cantidad de adolescentes que consumen y van a la escuela en condiciones que es imposible establecer un vínculo pedagógico, como también por la cantidad de puntos de venta que existen en los barrios donde están las escuelas”, testimonió Daniela Vera, integrante del equipo de trabajo que lidera talleres de capacitación a docentes, y trabajos de campo con chicos en escuelas, en el marco del seminario La Escuela en la Encrucijada, organizado por el proyecto de extensión de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER), titulado “Abordaje interdisciplinario de las adicciones en el barrio Padre Kolbe, de Paraná”, con la adhesión de la Cátedra Salud Pública de la Facultad de Ingeniería de la UNER, el Instituto de Estudios Psicosociales de Entre Ríos (Ideper) y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (Agmer).

“La pandemia nos ha sobrepasado; el arco se ha instalado y nos cuesta todavía visualizarlo”, opinó por su parte, Susana Treidel, del Ideper.

Termina un nuevo ciclo lectivo, y más preocupaciones y alarmas se abren en el escenario educativo frente a los desafíos venideros, a partir del crecimiento y el impacto que ocasionan las drogas, tanto en adicciones como en su comercialización, y de la violencia y nuevas tramas que generan en los vínculos personales.

En el combate contra las drogas, hay que ser partes del cambio. Esto, más allá que toda acción parezca casi diminuta en el marco de una realidad compleja, y que sean hasta aisladas, sin un plan público que contemple desde un decidido ataque al narcotráfico, hasta la asistencia a los adictos, abordando imprescindiblemente la prevención.

Por eso aparecen falencias por doquier: padres que no saben donde llevar a sus hijos menores para tratarlos contras las adicciones, que acuden desesperados ante los docentes, y maestros sin herramientas para abordar estas situaciones, organismos del Estado que no llegan, y tantas otras más, como la falta un lugar para tratar a los adictos.

“Los docentes están muy preocupados, comprometidos, tienen mucha necesidad de juntarse con otros para ver cómo resolver esta problemática”, apuntó Susana Treidel, integrante del Instituto de Estudios Psicosociales de Entre Ríos. En diálogo con UNO, testimonió las impresiones y reflexiones de los maestros, en el marco de los encuentros-taller desarrollados desde septiembre, y que finalizarán el próximo 11 de diciembre. 

El consumo, hasta casi la comercialización, se ha naturalizado. Los docentes participantes hablan de una iniciación de la droga cada vez a más baja edad, como la Primaria. Y de un consumo creciente de marihuana, paco y ahora también de cocaína, en los últimos años de la escuela.

“La mayoría de los alumnos no sólo conocen dónde se vende, y cuáles son las drogas más comunes en el barrio, sino también qué causas y qué efectos producen esas drogas, hasta quiénes son los compañeros que consumen. Cambió esto que antes era más del ámbito de lo privado. Conocen más allá de no haber consumido, porque están en permanente contacto con esa realidad”, sostuvo Vera.

Las estadísticas revelan ese crecimiento de las adicciones y de la droga, alrededor de todos nosotros: según el Barómetro de la Deuda Social que elabora la Universidad Católica Argentina (UCA), un 33% de los niños viven en barrios de venta y tráfico de drogas. 

Por otra parte, la Secretaría de Lucha contra la Drogadicción (Sedronar), organismo oficial del Estado, plantea la iniciación de los chicos en el alcohol, a los 13 años o menos; o el incremento del consumo de marihuana (alcanza al 15% de los jóvenes hasta 17 años).

“El problema está”, es cada vez más preponderante y con un gran impacto en la enseñanza y aprendizaje en las aulas. “Urge una política pública”, es la demanda de docentes e instituciones. Porque “el problema está planteado, ya está, y lo que no se hace en política estatal, los docentes lo tienen que ir resolviendo, que es el o que están haciendo, aunque no corresponde. Por eso queremos que sea un tema tomado con la seriedad que se necesita”, especificó Vera.

A la vista de Horacio Tabares, psicólogo expositor de este seminario en Paraná, reconocido representante de la ONG Vínculos que trabaja hace más de dos décadas en los barrios rosarinos, las adicciones, el narcotráfico, la narco-criminalidad y la violencia social ocasionan la erosión del vínculo pedagógico, principal instrumento de aprendizajes escolarizados; la alteración de la salud mental de todos los actores sociales implicados en el hecho educativo; trastornos en la vida cotidiana institucional de las escuelas; y ruptura del lazo necesario de la escuela con la comunidad.

“Tabares habla que es una pandemia, nos ha sobrepasado la cultura; el arco se ha instalado y nos cuesta todavía visualizarlo”, graficó Susana Treidel. Y destacó que “algunos todavía descreen” de la magnitud de la realidad, “pero cuando los docentes cuentan lo que pasa en la escuela, por ahí uno empieza a conocerlo. Los docentes empiezan a contar historias de muerte en los barrios; chicos”.

Pasos

“Hay una gran preocupación, y eso es una buena noticia. No es que nos da lo mismo, que no nos importa, y creo que en ese sentido es el primer paso para buscar soluciones”, planteó con optimismo Vera, a propósito de la participación de distintos actores sociales en estos talleres.

Al respecto, y en el marco del desarrollo de los talleres –el último se realizará el próximo 11 de diciembre–, Susana Treidel relató que el doctor Tabares expuso en los distintos encuentros, la necesidad de establecer nuevos climas áulicos, diferentes y contenedores, para crear condiciones para que alumnos y docentes puedan trabajar la problemática.

En esa línea, se apunta a que los docentes sean agentes preventores, pero también y fundamentalmente los chicos sean parte de ese mensaje. Esa tarea se realizó en campo, por ejemplo, en la Escuela Gaucho Rivero (ver Historias y casos en el Gaucho Rivero).

Redes

“Empezamos a encontrar redes, porque somos conscientes de que solos, esto no se resuelve; tiene que haber una política concreta que apunte a perseguir y terminar con el narcotráfico en la provincia. Que haya prevención, pero también que se asista y atienda a muchos chicos que son adictos y no tienen ningún centro de rehabilitación en la provincia”, indicó la profesional del Ideper.

Acto seguido, Treidel indicó que el impacto de las drogas y del narcotráfico en las aulas no sólo tiene que ver con las adicciones.

“Los chicos también son portavoces de situaciones familiares; por ahí no son directamente los que consumen, venden sus tíos, consumen sus hermanos, o sea una sociedad consumista y los jóvenes son emergentes que denuncian esa situación”. Eso lleva, como se ha dicho, a estudiantes distraídos, y con serias dificultades para conectarse con el otro.

En ese marco, la propuesta de trabajo apunta a trabajar en los estudiantes, sobre un proyecto de vida. “Hay algunas escuelas que están empezando a trabajar esto; lo que hay que acentuar es la red de actuación, con otros estamentos sociales y del gobierno, que pueda ir generando acciones que complemente y no que suplementen la tarea del docente en la escuela”.

Esas mismas redes incluyen a los jóvenes, que pueden y deben convertirse también en preventores de adicciones, hacerle frente a las drogas, generando redes en el barrio. “Está claro que en esta problemática compleja tenemos que trabajar juntos”.

Historias y casos en el Gaucho Rivero

El proyecto de extensión de la Cátedra de Salud Pública de Ingeniería de la UNER, desarrolló el seminario para los docentes; pero también, apuntó a trabajar en educación y prevención en la escuela Gaucho Rivero

Allí se elaboró una estrategia con los chicos, para que actúen como preventores, a través de la producción de spots con mensajes contra las drogas, a través de historias que han pasado en el barrio, a un amigo, a un pariente o un vecino.

“Ellos armaron guiones, fueron contando y reconociendo historias que ellos vivieron en el barrio y cada uno de las piezas comunicacionales tenía un mensaje. Se filmaron y serán presentados el próximo 11 de diciembre”, contó Susana Triedel.

Al respecto, contó que uno de los trabajos relató la historia de un joven que es adicto, y describe cómo lo va cooptando, alejando de sus relaciones personales. Ante la caída, los amigos van y lo ayudan. 

Otro grupo –relató la profesional consultada– que no llegó a filmar, hablaba de “Robar para nada” planteaba el spot. Ponían el hecho de drogarse, matar para drogarse, y por otro lado, una reflexión de cada chico, que elegía cómo sería ser feliz: uno planteaba jugar al fútbol; una de las chicas, bailar para vivir; otro conseguir un trabajo y salir de esto. “Apuntó a mostrar un aspecto de lo que producía la droga, y por otro lado, cómo se plantearían ellos ante la vida. De alguna manera, fue mostrar las dos caras, de que se puede”, explicó.

Datos
* La iniciación en consumo de sustancias psicoactivas (empieza con alcohol) se registra desde los 13 años o incluso menos.
* El consumo de marihuana se incrementó en los últimos años, según el Sedronar. Alcanza al 15% de los jóvenes hasta 17 años.
* Uno de cada tres niños vive en barrios de venta y tráfico de drogas.

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Chicos que quieren que los adictos “tengan más ayudas y oportunidades”

Alumnos de la escuela Del Centenario expusieron en el Concejo Deliberante Juvenil sobre la falta de un lugar de rehabilitación para atender a las personas adictas que lo necesitan.


Observación. Los chicos se interesaron en buscar soluciones para las personas adictas.


Los adolescentes son los más perjudicados por la problemática de las adicciones, pero al mismo tiempo hay muchos de ellos también preocupados y ocupados en pensar y reaccionar cómo frenar su avance ya convertido en epidemia. Ellos se han acostumbrado, por distintos motivos, a convivir con esta temática.

Por eso no es casual que en el ámbito del Concejo Deliberante Juvenil –ámbito para el trabajo y el conocimiento de la tarea legislativa por parte de los estudiantes– se haya presentado un proyecto para la creación de un Centro de Rehabilitación de Adicciones en Paraná, que cubriría hoy una parte gran del problema: el tratamiento y recuperación de los adictos, que no tienen dónde pedir ayuda o ser asistidos.

La propuesta fue elaborada por Maira Gervasoni, Milena Narváez y Matías Carrasco, del 5º Año de la escuela Nº 16 Del Centenario.

En diálogo con UNO, los jóvenes ediles relataron que se interesaron en trabajar sobre este tema “porque la vemos todos los días, una problemática a simple vista, y para tratar de aportar una solución”, contó Maira. 

“En Paraná no hay ningún centro de rehabilitación gratuito. Sería bastante necesario para darle una oportunidad más a todas esas personas”, aportó. En tanto, Milena añadió que es “para darle más opciones de vida. Es una problemática que la vemos donde sea y cuando sea; es darles una oportunidad más, un camino a las personas que lo necesitan”.

“Hoy vas a una plaza y ves chicos que se están drogando. Y pensás que chicos, muy chicos, no deberían ver eso. Entonces no es bueno que naturalicen o vean esas cosas; es como que ven la realidad muy de golpe. Después ellos son el futuro; los chiquitos ven lo que hacen los grandes entonces lo van a hacer. Es como un reflejo de lo que será el futuro. Se ve como algo normal y no es así”, contó Maira.

En el marco del debate con los otros colegios, se incorporaron aportes como la necesidad de contar con determinados especialistas, y de tener un espacio físico acorde. “Pensamos en la vieja casona existente en calle Pellegrini, entre España y Perú, que está abandonada y que podría servir por su ubicación, para que todas las personas interesadas accedentes”, señaló Maira.

–¿Qué piensan de las drogas?

Maira –Es algo malo que se ve en cualquier persona en estos días y más en nuestras edades; es impresionante la cantidad de chicos metidos en esto y nosotros acá matándonos con el estudio. Entonces pensamos cómo se pueden meter eso en la cabeza; porque creo que es una cuestión de lógica, de si te gusta o no la adicción; es una cuestión de lógica lo que uno quiere para cada uno.

Matías – Yo no veo bien el consumo de marihuana en menores, en chicos de nuestra edad. Pero cuando uno es grande, adulto, terminó sus estudios, es responsable de sus actos. No lo veo mal si es consumo en su casa, privado. Si consume en la plaza puede molestar a otros y ocasionar problemas. 

Malena – La droga es lo peor que puede tener una persona. Los adolescentes están viéndolo como una moda, como que esto me gusta. Es una adicción, una vez que lo probaste puede ser que lo estés necesitando todo el tiempo y no puedas salir. En los grandes ya es adicción; los nenitos tienen un futuro, una vida y esto los arruina. Te arruina la vida y estos chicos tienen una oportunidad y deberían aprovecharla; así como nosotros nos matamos estudiando, ellos también pueden, como deberían y quisieran tener un futuro”.

–Desde la mirada de ustedes, ¿qué creen que fallan en las campañas de información o de concientización contra las drogas y las adicciones?

Milena – Falta el interés de la persona misma.

Matías –Pasa con las charlas. La gente mucho no se preocupa. Si es en horas de clases, se ve como momentos para perder horas de clases y se la van a pasar charlando. Por ahí si llega algún caso de alguien recuperado de las drogas, podría ser que se interesen más. Pero las charlas siempre fueron un problema porque falta el interés de la gente.

Milena –Si vos querés, podés. Si a vos no te interesa, no lo vas a hacer, tal vez porque tu cuerpo se acostumbró.

Maira –Debe ser depende de cada situación. Si vienen y dan una charla sobre las adicciones, esos chicos deben decir ‘ellos que me vienen a hablar si no saben de mi situación’. Entonces no me pueden venir a dar una charla, Para mi falta que la sociedad se preocupe no sólo de la persona, sino de sus problemas y charlar, y hacerlos razonar. No sólo decirle no te drogues porque es malo, porque es lógico que todos sabemos que es malo. Falta el ‘ayudame’, falta escuchar.


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