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Jueves 12 de Febrero de 2015

Schettino va a la cárcel por el naufragio del Costa Concordia

Falló el tribunal italiano y condenó a 16 años de prisión al comandante

Roma (Italia).— Giovanni Puliatti, el presidente del Colegio de Jueces, dictaminó la pena, inferior a la solicitada por la Fiscalía, que pedía 26 años y tres meses de cárcel.


Los delitos por los que ha sido condenado son homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo frente a la isla italiana del Giglio (centro), que provocó el desastre.


El Tribunal de Grosseto (centro), que consideró probado que Schettino abandonó la nave, excluyó el agravante de culpabilidad consciente aducido por los fiscales durante el proceso, que inició el 17 de julio de 2013.


Asimismo Schettino fue inhabilitado durante cinco años y seis meses a ejercer de comandante de barco y de forma perpetua para cargos públicos.


Francesco Schettino y la naviera Costa Concordia, como responsable civil, tendrán que resarcir económicamente a las numerosas partes civiles, entre ellas la región de la Toscana, algunos ministerios, Protección Civil italiana y al ayuntamiento del Giglio, en cuyas costas encalló la nave.


Antes de conocer la sentencia, el comandante Francesco Schettino, excapitán del crucero Costa Concordia que naufragó en 2012 en Italia, rompió a llorar hoy durante la última audiencia. El ex capitán pronunció un alegato final espontáneo, en el que no pudo contener las lágrimas.


“Quiero decir, quizá no he sido comprendido, que el 13 de enero del 2012 en parte también morí yo. Desde el 16 de enero ha sido ofrecida mi cabeza con la equivocada convicción de salvar intereses económicos”, afirmó visiblemente emocionado.


Schettino dijo que es difícil definir como “vida” lo que está pasando y se dirigió a los medios de comunicación que, según él, “han caído en la trampa -si bien no todos- y han distorsionado la realidad de los hechos”. “He vivido en un circo mediático, es difícil definir como vida lo que yo estoy viviendo. La realidad ha sido distorsionada, alterada en sustancia y forma. Se ha ofrecido una imagen de mí al público que no es real”, criticó.


El Costa Concordia naufragó la noche del 13 de enero de 2012 cuando el crucero, en el que viajaban 4.229 personas, encalló frente a la isla toscana del Giglio (centro de Italia).


En el siniestro, 32 personas perdieron la vida y 64 resultaron heridas. Además, durante las tareas de reflote de la nave, que fue posteriormente trasladada al puerto de Génova (noroeste de Italia) para su demolición, murió un submarinista español.


“Me siento -y quizás esto no se haya entendido- como si el 13 de enero de 2012 yo también hubiese muerto un poco”, ha asegurado Schettino ante el tribunal del centro de Italia. El crucero que comandaba se salió de la ruta establecida ese día de 2012 para ofrecer a los pasajeros una mejor vista de la isla de Giglio, pero chocó contra unas rocas y se hundió parcialmente. Murieron 32 de las 4.229 personas que iban a bordo.


El capitán, de 54 años, que es el único acusado en el caso, ha insistido en que ha sido tomado como chivo expiatorio y que se ha ignorado la responsabilidad de otros miembros de la tripulación y de los dueños del barco. También se ha quejado de la difamación de la que su criterio ha sido víctima en los medios, “con un nivel de violencia que es difícil de entender si uno no está expuesto a ello”. El capitán ha dicho que fue víctima de una “picadora de carne” mediática que distorsionó su responsabilidad en el accidente, “sin ningún respeto por la verdad”.


“Esto, conjugado con la tristeza por lo que ocurrió, hace difícil llamar ‘vida’ a lo que vengo pasando”, ha dicho Schettino, que no ha podido evitar echarse a llorar mientras leía su discurso.


Schettino ha sido muy criticado por abandonar el barco antes de que todos los pasajeros fuesen evacuados. Él alega que resbaló sin querer hasta un bote salvavidas y que ayudó con las tareas de rescate desde tierra. El veredicto de la corte de primera instancia de Grosseto se conocerá en la tarde de este miércoles o el jueves. La fiscalía pedía 26 años de cárcel para él y que se le niegue la libertad bajo fianza mientras dure el proceso de apelación, por riesgo de fuga.

 

 

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