A Fondo
Jueves 05 de Noviembre de 2015

Salud mental, lujo indispensable

Lucía Romani / De la Redacción de UNO
lromani@uno.com.ar


A pesar de que vivimos en una sociedad que se dice “cada vez más abierta”, conviven preconceptos erróneos y retrógrados respecto de algunos temas. Uno de ellos está relacionado con el rol del psicólogo dentro de la sociedad; si bien hay grandes pensadores que dedicaron sus vidas a este análisis, todavía nos cruzamos con aquellos que creen que es necesario estar “loco” o en una terrible situación sin salida para iniciar una terapia. 

Muy lejos de eso, los profesionales como Humberto Maturana, explican que se trata de una introspección personal la cual es posible a través del lenguaje. Allí, “el ser humano puede explicar su experiencia en el vivir y asimilarla a la continuidad de su praxis de vida”, una forma de enlazar de una manera más fiel, y con la ayuda de ese analista,  el mundo que “imaginamos” y ese otro “real” en el que vivimos. Si bien hay casos que son más graves, como cuando buscamos ayuda para superar abusos de sustancias, pérdidas y hechos traumáticos o cambios en la actitud, en esos momentos en que nos sentimos mal con nosotros mismos, no nos gusta quienes somos o nos desvaloramos constantemente, podemos encontrar entre esos sentimientos negativos el motivo que nos está haciendo daño y superarlo, o simplemente buscar el equilibrio cuando nos haga falta. 

Para todos aquellos que se preguntan: “Ir al psicólogo ¿te resuelve la vida?”, la respuesta es no, lejos está del acto de “sacarse una mochila” y pasársela al otro. Se trata de liberar esas preocupaciones que traemos y encararlas con fuerza pero identificándolas, nosotros mismos.

Si todos lo entendiéramos así, la convivencia en las calles, en nuestros espacios de trabajo y en las familias,  sería mucho más pacífica y sencilla. En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud define la salud mental como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. De acuerdo a esta definición, más del 80% de los seres humanos tiene problemas de salud mental. Entra aquí el otro aspecto del que habla la OMS, y es el de la promoción, prevención y tratamiento. También es cierto que aún falta mucho, sobre todo políticas públicas que aborden estos dos aspectos de forma decidida, para las personas de bajos recursos económicos, para quienes acceder a servicios de salud mental es algo bastante difícil y asistir a un psicólogo puede resultar complicado cuando no se lo puede pagar. Aunque existen programas gubernamentales que dan la posibilidad de tener un número de citas con un profesional del área de forma gratuita,  deberían dejar de lado la necesidad de una dificultad manifiesta a la hora de iniciarlas. El punto de partida es uno: nadie tiene la respuesta mágica a la vida, ni la varita que puede convertir la tristeza en felicidad, sin embargo debemos reconocer a esos “magos”  -unos mejores que otros como en todos los oficios-, que saben orientarnos hacia esa búsqueda de un “mundo” mejor.

Este 29 de octubre se cumplieron cuatro años del adiós a un gran profesor de psicología que tenía una capacidad única de hacer comprender a todos el sentido de esa palabra. Lo volcaba de una manera que te invitaba a pensar, que era única y que se basaba en el amor como el valor primario. Reflexionando sobre la falta que hace la existencia de más “predicadores” como él y para no dejar abierta la puerta que se abrió en el comienzo de esta columna, la sugerencia sería la de incorporar a nuestra agenda telefónica de especialistas en salud, no solo el número de aquellos que nos curan por fuera, sino también de esos otros que también se formaron y, tienen la capacidad de ayudarnos a sanar, pero por dentro.
 

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