A Fondo
Lunes 22 de Febrero de 2016

Sacan más cuentas que leche

Valeria Girard / De la Redacción de UNO
vgirard@uno.com.ar


“Si el Gobierno quiere pobreza cero, que evite el cierre de más tambos”, dijo Carlos Baravalle. secretario de Coordinación de la Federación Agraria Argentina. El problema de la desfinanciación de la cadena láctea no es nuevo, pero en los últimos ocho meses llegó a límites insostenibles.

Ya pasó más de un mes del anuncio del presidente Mauricio Macri en Venado Tuerto (Santa Fe). En el acuerdo firmado entre los productores, el Gobierno nacional, las administraciones provinciales de la cuenca lechera, y las cámaras empresariales, se estableció que las industrias debían pagarles a los tamberos 0,40 centavos por cada uno de los 3000 litros producidos (antes la ayuda era de 30 centavos y arrancaba en 6.000 litros diarios). Los productores aseguran que las industrias "no cumplen con lo pactado" y reclaman que las compensaciones se hagan efectivas.

Incluso, desde la FAA aseguran que cuando se efectivice ya tampoco alcanzará, porque en el tambo se está percibiendo menos que hace dos años, con costos mucho mayores.

El sector soportaba la realidad con la esperanza de que el nuevo gobierno traiga un cambio. Si bien las autoridades nacionales anunciaron que la lechería sería el primer sector a atender para paliar la crisis se acumulan reuniones y se comparten preocupaciones, pero la ayuda se dilata constantemente. Mientras tanto la falta de rentabilidad asfixia a los productores tamberos y el histórico problema de la falta de equidad en la distribución de las ganancias, en detrimento del primer eslabón de la cadena, provoca gran desazón en quienes se dedican al rubro.

La situación es semejante en todas las cuencas lecheras, pero los tamberos entrerrianos tienen un agravante y es que los precios que reciben los productores son históricamente más bajos que el resto. Ni siquiera se fijó aún un precio de referencia de la leche.

Juan Echeverría, de la FAA Entre Ríos opinó que: “Anunciar 40 centavos de subsidio luego de que se quiten las retenciones y se incremente en un 50% el costo del alimento balanceado, de que aumente el combustible y la energía eléctrica, es un papelón. Cuando lleguemos a las soluciones estructurales el tambero chico ya no va a estar”.
Mientras los productores caminan por la cuerda floja los consumidores pagan precios cada vez más caros. Al productor le pagan 2,60 por litro de leche (la cifra es un promedio, porque en Entre Ríos muchos tamberos reciben entre 2,30 y 2,50 pesos por litro) y en la góndola los precios parten de 14 pesos por litro. El mismo subsecretario de Lechería de la Nación, Alejandro Sanmartino, reconoció que debería pagarse al tambero 4 pesos por cada litro de leche para que la actividad sea rentable. “Si el valor de la leche no llega a los 3,60 pesos o 4 pesos la situación de quebranto va a continuar”, indicó el funcionario.

Más allá de la ayuda económica que desde el Estado Nacional se pueda aportar, una de las cuestiones principales a resolver para encauzar la cadena láctea desfinanciada es transparentar la cadena de comercialización. No hay otra alternativa, debe ser el Estado quien exija y controle lo que recibe el productor, la industria y el sector comercial sobre los 14 pesos que cuesta el litro de leche en góndola y que se hable de una división por tercios de ese monto.

Walter Mancuso, experto en Lechería de INTA Paraná indicó en una entrevista a Campo en Acción que en 2010 se realizó en Entre Ríos una encuesta financiada por el CFI. La misma aportó que el 72% de los establecimientos entrerrianos dedicados a la lechería son tambos familiares, y el productor vive y trabaja en el campo. Otra parte importante de productores -aportó la encuesta- si bien son dueños de los establecimientos no trabajan, tienen empleados, pero supervisan la labor y habitan en el lugar y hay una pequeña porción de empresarios que, al estilo Santa Fe o Córdoba, tienen un mediero que es el encargado de todo y ellos aparecen cada tanto por el emprendimiento.

No pueden sostenerse. Los precios que se les pagan por su producto son bajos y la mayoría de las veces no se les paga a término. Incluso les pagan con cheques a cobrar a futuro lo que provoca que la pérdida del valor del dinero sea aún mayor.
Los tamberos entrerrianos para sobrevivir hoy buscan todas las alternativas. Tienen tan baja escala y la superficie no les da para hacer otra cosa, por lo que no tienen opción.
La generación actual, que nació y creció en el campo, se la banca. Los jóvenes, que son quienes deben tomar la posta, no se sabe.
Ven en otros rubros ofertas más estables, se capacitan y aunque no quieren dejar el campo, escapan de la actividad familiar optando por la carne o la agricultura, o aún peor, se van a las ciudades para capacitarse y no vuelven más. Esto tiene que revertirse, ya no hay tiempo.


 

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