La Provincia
Miércoles 08 de Julio de 2015

Rezaron para que se agilice la causa Ilarraz

Los padres Tovar y Dumoulin realizaron una convocatoria en la explanada de Tribunales  de la ciudad de Paraná. 

En la explanada de Tribunales  de la ciudad de Paraná se realizó ayer después del mediodía una oración convocada por el padre Leonardo Tovar, cura párroco de San Benito, en reclamo para que se agilice la causa contra Justo José Ilarraz por los graves abusos cometidos contra seminaristas entre fines de la década del 80 y principios del 90. Allí ante un grupo de 30 personas el sacerdote, acompañado por el párroco de Villaguay, José Dumoulin, pronunció un mensaje dirigido a la titular del Juzgado de Transición Nº 2, Paola Firpo. “Por eso estamos aquí mis queridos hermanos, el signo es una cruz sin Cristo. La cruz no tiene una imagen de Cristo porque él sigue su agonía de hace dos mil años en el calvario, en la agonía de los que no tienen voz. Cristo sigue crucificado en la voz oculta de los pobres, de los enfermos, de los que han sido descartados de esta sociedad. No creamos que Cristo bajó de la cruz hace dos mil años, Cristo sigue sufriendo, sus llagas siguen supurando”, expresó en la apertura del ritual religioso.

La improvisada ceremonia se convirtió en una forma de acompañar a las siete víctimas, quienes se animaron a denunciar las vejaciones que habrían sufrido cuando cursaban sus estudios como pupilos en el Seminario de Paraná. No fue el único objetivo de la petición de Tovar, sino que con esta concentración buscó ser escuchado por la jueza Firpo, quien por estos días deberá resolver la situación procesal del cura investigado por abusos: se estima que luego de la feria judicial decidirá si lo procesa, si le dicta la falta de mérito o si lo sobresee.

Tanto Tovar como Dumoulin sostenían una cruz de madera, un símbolo por demás representativo  en esta causa que causó una gran conmoción en el seno de la Iglesia y también dentro de sus más encumbradas autoridades. “Le pedimos a la justicia y a la jueza Paola Firpo, que antes de la feria judicial se definan, no es una presión, se lo digo de corazón. Es la ansiedad y la angustia de una causa que ya lleva tres años. Es por ello que pedimos por el consuelo y sanación de las víctimas de abuso y por la celeridad de la justicia en todas las causas de abuso que hay en nuestra provincia”, remarcó antes los medios periodísticos.

La última medida dispuesta en el marco de la investigación se produjo cuando la jueza actuante concurrió a la sede del Arzobispado para que monseñor Juan Puiggari reconozca como propia una carta que le había enviado a Justo Ilarraz.  

 

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