Policiales
Viernes 01 de Abril de 2016

Revivieron el crimen de Villalba, con fuerte presencia policial

Se realizó la inspección judicial en calle Rondeau de Paraná, lugar donde ocurrió el homicidio de Jesús Natanael Villalba, de 21 años. 

El juicio por el asesinato de un joven de 21 años volvió a convulsionar a los vecinos de calle Rondeau, entre Don Bosco y Gorostiaga. Con una fuerte presencia policial, se realizó la inspección judicial en el lugar del hecho.

Jesús Natanael Villalba murió a balazos el 16 de noviembre de 2014 en Rondeau y Randisi. En ese lugar se hicieron presentes los jueces del tribunal integrado por Elisa Zilli, Elbio Garzón y Daniel Malatesta, junto a los fiscales Juan Malvasio y Santiago Brugo, y los defensores Milton Urrutia, Juan Pablo Temón, Boris Cohen, Pablo Minetti, Julio Pedemonte y Rodríguez Montiel. Los testigos que dicen haber presenciado la emboscada señalaron los lugares donde estaban y donde habría pasado la camioneta desde la cual se efectuaron los disparos.

Por el hecho están imputados José Gabriel Pereyra, de 23 años; su hermano Iván Emanuel, de 21; Axel Nicolás Mora, de 20, y Lucas Jorge Luis Bacusa, alias Gordo, de 21.

Para la inspección judicial se afectaron unos 40 policías entre personal de grupos especiales, Dirección Investigaciones y comisaría. Cortaron Rondeau desde Gorostiaga hasta Don Bosco, lo que ocasionó algunos inconvenientes con la gente que vive en ese tramo que quería llegar hasta su casa y no podía hacerlo debido a la orden judicial de no dejar pasar a nadie.

Había temor entre la autoridades judiciales de que se produjeran nuevos hechos de violencia, debido a que en la jornada de la mañana en los Tribunales hubo una gresca entre tres amigos del imputado Bacusa (Axel Franco, de 20 años, Kevin Espeleta y Daian Aranguis, ambos de 18) y quienes lo incriminan en el homicidio, Marcelo Torrilla, de 19 años,  y Diego Ahumada, de 18. Lo cinco terminaron detenidos en la Alcaidía a disposición del fiscal en turno.

El crimen de Villalba fue la culminación de una serie de enfrentamiento entre bandas, pero el destinatario de los disparos aquella madrugada era un joven de apellido Torrilla, por lo que Villalba fue una víctima que no tenía nada que ver.

Vecinos que presenciaron a lo lejos la medida judicial, recordaban el episodio y lamentaban nuevamente la muerte del muchacho, quien “no se metía con nadie”, afirmaron.

A su vez, varios hicieron notar que los conflictos en el lugar continúan: no tanto con armas de fuego pero sí con piedrazos y constantes amenazas por parte de quienes pretenden adueñarse del largo pasillo que une Rondeau con Rodríguez Peña y Vucetich, con fines delictivos.

Cuando finalizó el procedimiento y el lugar se vació de policías y patrulleros, retornó la habitual sensación de peligro que los vecinos sienten a diario.

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