La Provincia
Martes 06 de Enero de 2015

Resurge la vitivinicultura y florece con acento paranaense

Economías Regionales: La finca Centurión elabora desde hace siete años su propio vino. La pelea cultural por recuperar un saber olvidado. El próximo paso será comercializar el producto, que ya recibe varios elogios.

Marcelo Comas / De la Redacción de UNO
mcomas@uno.com.ar

 


En Paraná el vino tuvo su historia, con una fuerte presencia en los suburbios de la ciudad. Para fines del siglo XIX se trató de una actividad comercial realizada a gran escala, gestada por los italianos emigrados que trajeron las primeras cepas para elaborar el bracheto, nebiolo, barbera, grignolino y moscato, según registran diferentes publicaciones que rescatan ese pasado glorioso. Pero la aplicación de una ley nacional, en 1937, llevó a derrumbar un verdadero imperio construido alrededor del trabajo familiar.


Esta resolución prohibía la elaboración de vinos con fines comerciales en todo el país, exceptuando a la región de Cuyo, lo que constituyó el principio del fin para un sueño con aspiraciones de grandeza. Empujado por su herencia, Leonardo Nano Centurión recogió el legado de sus bisabuelos que fueron uno de los pioneros en desarrollar la actividad vitivinícola en Entre Ríos. La plantación ubicada en el Acceso Norte de Paraná, es el fruto de siete años de una labor que conjuga aspectos artesanales puestos al servicio de la producción, pero que se encamina en su próxima etapa a la comercialización. El terreno que hoy también ocupa su vivienda familiar antes era un sembradío de soja: todo ese escenario mutó por espacios verdes, que incluye una incipiente arboleda y la majestuosidad de un viñedo de no más de 1.800 plantas traídas del vivero Mercier, de las Bodegas Chandon. 


“En la provincia existen 100 hectáreas implantadas con vides y que nuclean a alrededor de 60 productores. Tenemos un proyecto a diez años de llegar a 500 hectáreas y llegar a 2 millones de litros como primer paso”, comentó Centurión, electo en octubre presidente de la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (AVER).


La entidad que nació en 2010 se trazó como primer objetivo avanzar en un protocolo de calidad para lograr un buen producto. En este camino que marca la recuperación del hito que fue, el productor remarcó que la intención es hacer “un vino entrerriano”, más allá que las variedades de uvas que se utilizan son las mismas que caracterizan al vino mendocino.

 

 

Un vino con acento local

 


La uva y el vino que se produce a pocos kilómetros del centro comercial de Paraná tiene características únicas. Y en esto tiene mucho que ver la tierra, las condiciones climáticas y la impronta puesta por la mano del productor. “Nuestro malbec es muy aromático, la tipicidad es más orientada a lo herbáceo y es difícil explicarlo con palabras: lo mejor es probarlo”, detalló Centurión. El emprendimiento que echa raíces en las afueras de la capital entrerriana se sostiene en base a un suelo “híperfertil” -como lo definió su propietario-, el favorable factor ambiental y la capacidad para realizar la poda, aunque la vid se adapte a cualquier tipo de terreno.  “Las diferencias del vino la otorga la variedad adaptada a ese lugar”, subrayó ante UNO que realizó una visita al lugar. “Mucha gente se asombra de que haya vinos en Entre Ríos, ni hablar en Paraná. Es una sorpresa que podamos hacer vinos y un vino de media calidad para arriba”, destacó.


En 2007 un viaje al Viejo Continente marcó un antes y un después  para lo que después se plasmaría en un proyecto que hoy involucra a toda la familia Centurión. En Trieste, Italia, Nano descubrió en un recorrido en tren que cada porción de terreno era utilizado para la plantación de vid. Esa cuestión cultural lo movilizó internamente y lo puso en práctica sin tener conocimientos previos de la actividad. “Antes sacábamos la uva y la mandábamos a la bodega de Colón para que elaboren el vino. Este año ya hice todo el trabajo acá”, recordó.


El productor mencionó que otra circunstancia que ayudó a que se decidiera a incursionar en este rubro fue la visita que realizó a la bodega Vulliez-Sermet en Colón. “Él es la nave insignia para nosotros”, ponderó sobre el emprendimiento que comenzó en 1997. En la actualidad en la provincia se comercializan 200.000 litros de vino anuales. Como es una actividad que piensa potenciar en el mediano y largo plazo, la AVER contrató a asesores uruguayos. Ellos intervienen en el proceso de conducción y de podado, con los portainjertos de cada planta para resistir enfermedades

 

 

Cata del malbec paranaense

 


UNO pudo experimentar la cata del malbec elaborado en la chacra Centurión. En la bodega instalada en un espacio especialmente acondicionado, Centurión instruyó al cronista para degustar mejor la calidad del producto: primero el olfato, luego el movimiento circular de la copa, hasta la degustación final. “Es un vino ligero, tiene un color distinto a los mendocinos, es un malbec que se deja tomar”, aseguró.

 

En cuanto al nivel de producción, Centurión explicó que en su viñedo de una hectárea se pueden obtener 3.000 botellas de diferentes variedades, una de las variables de una actividad signada por la sustentabilidad dado que regenera la tierra y el alto valor agregado que posee. “Tiene un virtuosismo económico, porque podés vender el fruto a una bodega o podés producir el vino”, argumentó.


La apuesta es incentivar el crecimiento del sector y que no sea “una apuesta de hoy para mañana”, dijo el productor.  Si bien será difícil volver a los tiempos de esplendor, según Nano se está por la buena senda.

 

 

Fiesta del vino

 

A fines de este mes, Leonardo Centurión realizará la que denomina será la primera Fiesta de la Vendimia en Paraná. “La misma se adelantó por cuestiones climáticas”, sostuvo. Se propone para esa fecha invitar a un grupo de personas para “cortar racimos y pasar un buen momento”. Estima que la actividad estará arrancando después de las 16 y culminará con una cena familiar  donde se degustarán vinos locales.

 

 

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