A Fondo
Miércoles 24 de Junio de 2015

Resulta que todos nacieron manejando

Mauro Meyer / De la Redacción de UNO
mmeyer@uno.com.ar


Es así. Si usted no lo sabía, parece que es así nomás. Está confirmado. Paraná es la única ciudad del mundo donde todos nacieron manejando, donde todos vinieron a este mundo con un volante en la mano y con el insulto justo para cuando el prójimo comete un error. Desde mi opinión, todos (y me incluyo) manejamos para el “tuje” y tenemos cero tolerancia y respeto hacia el que no la tiene tan clara cuando sale a la calle al frente de un vehículo. 

Puedo cansar ya con otra columna respecto a este tema, pero la escena que me tocó ver ayer en la esquina de San Martín y Gualeguaychú (en los semáforos) me sacó de las casillas. Particularmente el tema de cómo manejamos siempre lo hace. Paso a narrar. Una mujer mayor, que superaba los 60 años, se encontraba parada en el semáforo y cuando le da el verde para avanzar evidentemente sacó antes el pie del embrague más rápido de lo debido y el motor se detuvo. Ante esto, sin pensar en el qué pasaba, los apurados de siempre comenzaron a los bocinazos limpios. El ruido fue ensordecedor, nadie dejó de tocar la bocina, haciendo causa común no se sabe para qué. Solidaridad mal entendida. De la pobre vieja, como así la llamaron  los peatones que miraban la escena, nadie se acordó como para darle una mano. Ahh perdón, sí alguien se acordó. Un inspector de Tránsito que a metros de la señora y en medio del caos sumó el ruido de su inconfundible silbato para apurar a la conductora. “¡Dale! ¡Dale!”, fue lo que dijo. 

Intenté acercarme, pero cuando me decidí a hacerlo la señora dejó de lado los nervios, se concentró y pudo dejar de ser un estorbo para el resto de los mortales. Es apenas una anécdota, pero seguro deben haber varias como estas en nuestra ciudad. Ayer, varios se recibieron de excelentes conductores, de grandes pilotos. Está claro que a nadie le pasó lo mismo, está claro que nadie se quedó en un semáforo al tener el verde de paso, a nadie se le paró el motor cuando hacía sus primeras armas al frente de un volante. Pero claro, si Paraná es la única ciudad en el mundo donde todos nacieron ya con la sabiduría del manejo incorporada. Así estamos.

 

Comentarios